La encrucijada de Palermo

La encrucijada de Palermo

El juez de la Suprema Corte fue elegido por el Presidente para ser parte de la comisión de expertos que recomendará cambios en la justicia. Pero en Mendoza es parte de los conflictos que atraviesan a la Corte.

MDZ Política

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El llamado del presidente Alberto Fernández fue para Omar Palermo un bálsamo en medio de la crisis que vive él y todos los ministros de la Suprema Corte de Mendoza que están sumidos en una profunda crisis institucional. El Presidente lo "eligió" por sugerencia del sector más cercano a Cristina Fernández como uno de los expertos para analizar las reformas institucionales que quieren implementar en el Poder Judicial. Pero mientras se mezcla en el concierto de abogados amigos del Presidente, en Mendoza se tensa la cuerda por los conflictos que terminan deslegitimando a todos. Palermo va a asesorar para mejorar la Corte nacional, arrastrando las miserias de los Tribunales locales. 

Palermo llegó a la Suprema Corte de Mendoza propuesto por el ex gobernador Francisco Pérez y tuvo un fuerte aval académico y político. Ya era camarista y ocupó un rol clave también en la justicia federal, al preparar los juicios contra "sus jefes", los camaristas federales cuestionados por haber cometido delitos de lesa humanidad. Ese proceso lo ungió de prestigio. En lo político no disimuló su adhesión al proyecto kirchnerista dentro del Poder Judicial, aunque no tuvo participación partidaria. Su enfoque sobre la política criminal está mucho más cerca del garantismo de Raúl Zaffaroni, que del punitivismo.

El ex gobernador Alfredo Cornejo llevó al plano público esa tensión y corporizó en Palermo todo lo que él no quería. Tanto que nombró como contrapeso en la Corte a José Valerio. Esa tensión se notó desde el minuto cero de gestión, cuando la Corte dio curso a un recurso que le daba más garantías a los presos que tenían prisión preventiva y "podía liberar a miles". En el radicalismo tomaban a Palermo y a Pérez Hualde como "eje enemigo" y ahora toman al ex juez como brazo civil de ese bloque en la Corte. 

En medio de la pelea, hay un antecedente de la "impronta garantista" que no dejaron pasar en el oficialismo. Como juez de la Suprema Corte Omar Palermo argumentó una sentencia en la que se le rebajó la condena al asesino de la niña Micaela Tatti (asesinada en el Barrio La Gloria) de 26 a 8 años de cárcel. Para Palermo uno de los asesinos debía tener menos condena porque en realidad no tuvo intención de matar a la niña, sino a su tío que la acompañaba. Por eso le rebajó la pena, medida que generó un escándalo: dos hombres se habían preparado para asesinar a una persona, mataron a una niña de 13 años y a nivel social se entendió que "le perdonaban" parte de la culpa a uno de ello por haberlo hecho "sin intención". El procurador de la Corte (entonces Rodolfo González) apeló la sentencia y el año la Corte nacional sobre la que Palermo ahora va a opinar cuestionó ese fallo y ordenó volver atrás. Coincidencia u oportunismo mediante, el primer fallo que la nueva ministra de la Corte, María Teresa Day, firmó es la ratificación de la condena a 26 años contra el asesino de Tatti, descalificando la primera versión firmada por Palermo. 

Ese antecedente es agitado por el oficialismo y por eso la sentencia firmada por Day, que lo resolvió en tiempo récord, también. 

Qué buscan

Pero el equipo formado por el Presidente trasciende esos detalles y tiene, según interpretan desde los sectores políticos, una búsqueda superior de "por fin" ejecutar algunas reformas que se intentaron buscar antes. El presidente nombró incluso el proyecto Justicia 2020 encabezado por el ministro de Justicia de Mauricio Macri, Germán Garavano. Pero la plataforma de lanzamiento más sólida es el proyecto de "Democratización de la justicia", que intentó Cristina Fernández con la agrupación Justicia Legítima como puntal; como base intelectual para reestructurar el Poder Judicial. Palermo fue uno de los magistrados fundadores de esa agrupación y su adhesión intelectual sigue vigente, aunque con perfil más bajo.

La plataforma de esa reforma tiene puntos en común con lo que opinan muchos juristas de diversa extracción. Pero los puntos clave tienen que ver con el detrás de escena de la justicia: cómo se eligen los jueces, quiénes lo hacen y "en qué momento".

Por eso una de las claves de la reforma que analizarán los expertos estará en las recomendaciones para el Consejo de la Magistratura. Si, como pretendía el proyecto de CFK, se hace "por voto popular" (partidizando esa elección) o con otro mecanismo. Lo mismo con el sistema de subrrogancias y los mecanismos de evaluación de los jueces. 

El tema más de mayor repercusión es el que en público más se subestima: la ampliación de la cantidad de miembros de la Corte Suprema. El propio Palermo, en la entrevista realizada por MDZ, relativizó que sea el tema más importante y se enojó cuando se sugiere que incluso él podría aspirar a un cargo en ese tribunal. En realidad la bronca puede tener que ver con que es un tema que incomoda: la influencia sobre la Corte es una de las claves políticas del futuro judicial de quienes ocupan cargos de poder porque allí se "dejan firmes" o se caen las sentencias. Se habla de la búsqueda de independencia del Poder Judicial y en particular de la Corte. Pero nada más tentador para la política que estar en la "génesis": elegir a quienes en el futuro inmediato decidirán sobre ellos mismos. 
 

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