Proyecto del gobernador

Reforma: los problemas de Suarez para convencer a la tropa propia

Los partidos de Cambia Mendoza ya tuvieron dos zoom para discutir el tema. En el primero saltó el rechazo del PD y en ninguno de los dos formalizó su postura el PRO. El justicialismo tiene la llave en la Legislatura, pero ignora la iniciativa. Cómo impacta la pelea por la pandemia.

Juan Carlos Albornoz
Juan Carlos Albornoz domingo, 16 de agosto de 2020 · 06:55 hs
Reforma: los problemas de Suarez para convencer a la tropa propia
El gobernador cree que el sentimiento antipolítico lo ayudará a imponer la reforma constitucional. Foto: Twitter Rodolfo Suarez

La reforma constitucional de Rodolfo Suarez dio sus primeros pasos esta semana y han sido bastante frágiles. El justicialismo, que tiene en sus manos la llave para que el proceso arranque, prácticamente la ignoró y la consideró inoportuna. Ningún avance parece posible si no hay un acuerdo oficialismo-oposición y en el propio oficialismo se han hecho evidentes varias dudas.

La coalición Cambia Mendoza ya tuvo dos reuniones por zoom para tratar el tema, sin que en ninguna se note, por ahora, el consenso básico que un proyecto de estas características debe tener para poder avanzar. Por el contrario, en el primer encuentro, que ocurrió en julio, un socio político le advirtió en forma precoz al gobernador que no lo acompañará: el Partido Demócrata.

Aunque el PD ha quedado reducido a su mínima expresión, con ningún cuadro político capaz de cargarse la bandera del "No" al hombro y enamorar al electorado, y a pesar de que la postura sea un poco anacrónica, la negativa de los demócratas es un dato. Resultó demasiado fácil para ellos oponerse y lo plantearon de entrada.

Los jefes de los partidos de Cambia Mendoza volvieron a reunirse virtualmente esta semana, ya con el proyecto en la Legislatura, y asomó otro dato poco alentador para Suarez. Por segunda vez consecutiva, el líder del PRO, Omar de Marchi, evitó marcar su postura. De Marchi ha prometido que se tomará dos semanas más para pronunciarse oficialmente, después de que la Fundación Pensar evalúe la iniciativa desde el punto de vista técnico.

No tiene De Marchi la intención de chocar con Suarez por la reforma constitucional. Sucede que la iniciativa del gobernador es tan frágil por el momento que, hasta que no haya señales más o menos claras de su viabilidad política, discutirla podría ser inútil.

Hay una cuestión práctica que no se puede obviar: sin el PJ, no habrá dos tercios de los votos de la Legislatura para aprobar la necesidad de la reforma. Para eso harían falta reuniones, contactos y debates que no están ocurriendo.

Lejos de que pueda generar un acuerdo con el peronismo, la relación del PJ con Suarez es muy mala. Las peleas con el Gobierno Nacional por la administración de la dramática pandemia en Mendoza enrarecen aún más el panorama y es un hecho que, en Mendoza, ningún justicialista va a mover un dedo a favor del gobernador si Alberto Fernández no manda una señal para que así sea.

Un acuerdo de este tipo, por otro lado, espantaría a los socios más ortodoxos de Cambia Mendoza, que no quieren que haya concesiones para el kirchnerismo. Es muy grande, entonces, la encrucijada del proyecto del gobernador. 

Además, fuera de los seguidores más incondicionales de Suarez, cuesta encontrar en la política mendocina en general un respaldo genuino a la iniciativa. Un radical orgánico como Juan Carlos Jaliff emitió una posición esta semana que dejó a la vista el cuadro de situación.

El presidente provisional del Senado dijo que "siempre ha privilegiado la opinión de la fuerza que represento, más allá de las propias posturas personales" y con ello se comprometió a militar la declaración de necesidad de la reforma en la Legislatura para que la ciudadanía decida después en las urnas si la acompaña o no.

Jaliff, desde siempre, no considera atinado eliminar una cámara legislativa, pero Suarez privilegió la tesis del ministro que se integró a su gobierno con el explícito propósito de concretar esa medida: Víctor Ibáñez.

En otros ámbitos del oficialismo, la unicameralidad tampoco entusiasma como medida efectiva para reducir el gasto político, que es la gran bandera de Suarez. El gobernador cree que la ciudadanía va a reclamar ese tipo de gestos en la pospandemia por su elevado sentimiento antipolítico, pero los políticos, que son en definitiva quienes tienen el poder de votar o no la reforma, no confían en que sea un buen instrumento para generar ahorro.

Menos aún hay respaldo por el momento a la propuesta de eliminación de las elecciones de medio término, por el poder que le conferiría al ganador de los comicios generales y, otra vez, porque el ahorro sería bastante difuso.

La segunda vuelta para elegir al gobernador es el único punto de la reforma que recibe avales más claros dentro y fuera del oficialismo. Es poco, por ahora, para mover la pesada maquinaria de la reforma constitucional, en una provincia que, salvo excepciones, siempre tiende a dejar las cosas igual que siempre.

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