Máxima tensión política: Alberto Fernádez presiona para que Mendoza vuelva al aislamiento

Máxima tensión política: Alberto Fernádez presiona para que Mendoza vuelva al aislamiento

El Presidente criticó en una reunión la estrategia de Mendoza y el Gobernador lo contradijo. No hubo acuerdo y quedaron en "consensuar" si haca falta que la Provincia deje el distanciamiento para volver atrás. Suarez entiende que hay otra cosa detrás.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Le dieron la palabra al principio y creen que no fue al azar. El gobernador Rodolfo Suarez habló y, como si estuviera guionado, buscaron contradecirlo el presidente Alberto Fernández y Carla Vizzotti, la viceministra de salud que tuvo una sola intervención en el cruce con los gobernadores y fue, justamente, para decir que en Mendoza la situación sanitaria era dramática. Suarez buscó reenfocar la charla y aseguró que no era así. El diálogo terminó con un frágil acuerdo para que "juntos" decidan, el Presidente y el Gobernador, si la semana que viene Mendoza se mantiene en distanciamiento social, como quiere el mandatario mendocino, o retrocede a "fase 1" y con todo cerrado, como quiere Fernández

La Nación y la Provincia están en una situación de máxima tensión. Lo que asoma en la superficie es la diferencia de criterio sobre cómo enfrentar la pandemia, pero es más profundo y tiene un trasfondo político. El propio Suarez ya disimula menos su bronca por lo que considera un trato discriminatorio hacia Mendoza en el reparto de recursos y otros problemas. Incluso ayer hubo contacto entre mandatarios opositores por una serie de descuentos que se ejecutaron a la coparticipación que están fuera de lo esperado y podría complicar más las cuentas públicas. 

Mendoza ha sido tomado como el "contramodelo" desde Casa Rosada. El presidente presiona discursivamente a la Provincia por ser "aperturista". Lo sugirió en público y le  recriminó en privado al Gobernador por "tener todo abierto" y acusó que era era la razón del aumento de casos. Suarez lo contradijo al mencionar que la curva de contagios en Mendoza es igual o más baja que la de Buenos Aires, donde todo está cerrado. De hecho Mendoza no está entre las provincias con mayor cantidad de casos cada 100 mil habitantes. Incluso hubo alguna corrección "geográfica" al explicar que hay un conurbano local y que es allí donde está el foco del problema y no en todo el territorio

El acuerdo es frágil y probablemente termine con alguna restricción para Mendoza la semana que viene, decisión que será tomada entre "todos" pero con la presión que los datos generan. El aumento de ocupación de camas de terapia intensiva en el Gran Mendoza es similar al de la Ciudad de Buenos Aires: acá es del 70,11% y en el distrito gobernador por Horacio Rodríguez Larreta del 68%. 

Distancias

En la charla virtual realizada el jueves a la tarde con el Presidente la mayoría de los gobernadores se mostraron a favor de generar algunas restricciones. Los más "aperturistas" fueron Suarez y Juan Schiaretti, de Córdoba. Ese diálogo terminó sin resolución. Alberto Fernández quedó en comunicar las decisiones que tomarían y los mandatarios se enteraron cómo seguía la estrategia para enfrentar la pandemia en vivo como el resto de los argentinos a través de la televisión. Incluso con las dudas que generó el Presidente en su discurso. Es que, por ejemplo, mencionó que el virus se había expandido y en un mapa aparecieron muchos distritos, Mendoza incluido, en un rojo furioso y sugirió que allí todo volvería a fase 1. Sin embargo no era así. Solo fueron incluidos algunos departamentos de otras provincias, a pesar del pedido del Presidente sobre Mendoza. 

Cada vez queda más atrás la idea de "buenos oficios" entre Nación y Provincia para generar una relación institucional fluida. Es que las señales que llegan desde Casa Rosada no son las esperadas. Según el Gobierno local hay discriminación e intencionalidad política para marcar diferencias. Antes creían que el objetivo era Alfredo Cornejo y que de rebote ligaba Suarez. Ahora los dardos van directo a quien ocupa el sillón de San Martín. 

Desde lo sanitario Mendoza cruzó la barrera de los 3 mil casos, pero casi un tercio ya se recuperó. El recurso crítico son las camas y los recursos humanos de terapia intensiva y en base a ello se decidirá si hay marcha atrás o no. La curva de contagios no está fuera de lo que preveían antes de llegar a esta instancia crítica. La tensión generada y también el aumento de casos pone en riesgo parte de los planes provinciales. En el horizonte el Gobierno no quieren restringir actividades económicas y tienen algunos planes, como el retorno de "algunas experiencias de presencialidad" en las escuelas a partir de septiembre. 

Desde marzo Argentina se rige por Decretos de Necesidad y Urgencia que regulan todo, sobre todo la administración política del país. Y esos DNU no siempre responden a lo que se pregona. Por eso hay que esperar a que sea publicado y allí evaluar cuán condicionado quedará el distanciamiento para Mendoza. Antes del martes a la noche Suarez debe tomar una resolución. Si no hay contacto con la Nación antes, una posibilidad es extender por un plazo más corto las normas locales. Todo, porque Alberto y Suarez deben consensuar cómo regirá la vida cotidiana de Mendoza en un clima cada vez más espeso desde lo político. 

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