El desafío para Suarez de "dar vuelta Vialidad como una media"

El desafío para Suarez de "dar vuelta Vialidad como una media"

El gobernador pagó un costo muy alto al sostener a Oscar Sandes en la conducción de un organismo en el que se detectaron graves episodios de corrupción. Finalmente el administrador se va en agosto y quien lo reemplace deberá afrontar el desafió de cambiar la repartición encargada de reparar caminos.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Un par de nombres suenan dentro del Gobierno para reemplazar a Oscar Sandes, el desplazado administrador de Vialidad Provincial que dejará su cargo desde agosto después de haber estado cuatro años y medio al frente de la repartición encargada de reparar los caminos provinciales.

Rodolfo Suarez pagó un costo muy alto por esta situación. La salida del veterano dirigente de 70 años de edad será solapada con el argumento de que dejará su puesto para jubilarse después de muchos años de servicios, cosa que se ajusta en parte a la realidad. El gobernador había apostado a cambiar la conducción de Vialidad de entrada, pero debió sujetarse a un acuerdo con el propio funcionario para que esa salida se produjera en el transcurso de este año.

Sandes deja Vialidad después de haber llegado a ese lugar de la mano de Alfredo Cornejo (venía de trabajar con él en la municipalidad de Godoy Cruz) y condujo un organismo en el cual se detectó que un grupo de empleados había perpetrado, durante dos años al menos, una estafa millonaria que fue investigada y sancionada por el Tribunal de Cuentas y cuyo monto todavía es incalculable: se estima que el robo pudo haber rondado como mínimo los $9 millones.

El futuro exadministrador apeló (con un equipo de siete abogados) un cargo por $3 millones que el Tribunal le impuso y asegura hoy que esperará a que la Justicia resuelva su responsabilidad penal en el caso para hablar. Aunque nunca asumió la parte política que le toca. El desfalco fue llevado adelante por quien se desempeñaba como jefa de Recursos Humanos, Corina Gallardo y, entre otros funcionarios, también por José Mariano Yanzón, jefe División Equipos. La primera fue su secretaria privada y el segundo su brazo político dentro del organismo.  ¿Qué argumentó Sandes durante todo este tiempo?  Que sus colaboradores lo habían traicionado. “Nadie está exento de que lo traicionen”, fue su descargo, cuando el escándalo explotó.

Gallardo y Yanzón son las claves. La primera, es una de las principales responsables de haber elaborado las facturas apócrifas y quien, entre otros gastos, sacó plata del Estado para pagarse sus vacaciones en la costa. Yanzón, fue la persona de máxima confianza de Sandes, su mano de derecha y, más allá de que ostenta un cargo vinculado a las máquinas viales, operó como el brazo político del director.

Durante un larguísimo período de tiempo durante el cual se llevaron adelante estas maniobras, la cabeza de Vialidad dijo no haber visto nada. Y lo que es peor: Gallardo fue refugiada en la municipalidad de Godoy Cruz y Yanzón, hasta hoy, continúa trabajando en Vialidad. Por instrucción de Sandes, la repartición inició sumarios internos luego de que se conocieran las primeras denuncias por este caso hacia finales de 2019 y Yanzón quedó fuera de esas pesquisas. El jefe de la División Equipos ya acumulaba, a su vez, una denuncia en 2013 por robo de combustible que derivó en una suspensión por 30 días, la máxima sanción que se aplica según la normativa.

Vialidad maneja un presupuesto de $2.222 millones de los cuales poco más del 50 % se destina al pago de personal. En la actualidad tiene una planta de 914 empleados y a su cargo está la reparación y el mantenimiento de unos 16.000 kilómetros de caminos provinciales. Entre 2015 y 2019, se alcanzó a cubrir las necesidades de mejoras en unos 8.000 kilómetros lo que representa que, por cada año, se ocuparon de reparar y mantener unos 2.000 kilómetros.

La apuesta de Suarez es dar vuelta Vialidad “como una media”. Los nombres que se barajaron para el reemplazo fueron dos hasta ahora. Uno de ellos es el de Marité Badui, actual funcionaria del ministerio de Infraestructura y el otro es Roberto Seguro, quien se desempeña en la Gerencia Operativa de la repartición. Pero las chances de los dos fueron disminuyendo con el transcurso de las horas. A la primera, no le alcanzan los requisitos que exige el cargo que es tener título de arquitecta, agrimensora o ingeniera. El segundo fue objetado por una sencilla razón: si a lo que se apunta a es a cambiar, la peor apuesta esa dejar en el sillón principal del organismo a alguien involucrado con la gestión que se va.

Quien desembarque, tendrá una parte del camino allanado y una gran valla que sortear. La futura conducción deberá desarticular dentro de Vialidad un entramado complejo en las licitaciones del organismo (que Sandes manejaba prácticamente de manera personal) y que derivó en que durante los últimos años una sola empresa, Louredo SA y otras vinculadas a esta, se quedaran con la mayoría de las adjudicaciones de las obras importantes.

Aunque por el otro lado, el Sindicato de Trabajadores Viales (Sitravi) acaba de perder hace poco más de diez días un juicio en la Séptima Cámara Laboral que ya llevaba varios años en el cual se dirimió la aplicación de un convenio que fijó las retenciones sindicales para los trabajadores del sector. En 2014, durante el gobierno de Francisco Pérez, se fijó por decreto que a los trabajadores viales se les aplicara una modificación en el convenio (pasaron del nacional a uno provincial) que llevó sus aportes sindicales del 0,5% al 3%. El monto diferencia entre uno y otro tipo de aportes millonario para el Sindicato que, luego de la sentencia judicial, quedó muy debilitado en esa pelea.

 

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