Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez: juego de roles y error comparativo

Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez: juego de roles y error comparativo

El Gobernador y el Presidente de la UCR tienen un vínculo personal sólido. Pero ejercen roles distintos y con modos muy diferentes. Compararlos es un error y ambos deben trabajar por la provincia.

MDZ Política

MDZ Política

Hace un tiempo está puesto en el tapete político mendocino un análisis comparativo entre Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez. En la gestión y en cómo encaran la relación con el Gobierno nacional. Al tratarse de dos actores en lugares políticos absolutamente diferentes y también de dos personalidades también disímiles, la discusión comparativa aparece en principio errónea y exagerada.

Rodolfo Suarez es gobernador y de un partido opositor al gobierno nacional. Gobierna en medio de una crisis que era grave y que como consecuencia del Covid-19 no sabemos cuánto de profunda será en adelante. Todos sus planes de gobierno se derrumbaron imprevista y tempranamente apenas iniciada su gestión.

Dos acontecimientos fueron la causa de su desventura temprana. La ruidosa y movilizada oposición del sector ultra anti minero lo amilanó prontamente y lo hizo dejar sin efecto el proyecto de reforma de la ley 7722. Traspié temprano que lo afectó personalmente y dejó también una impronta negativa en su equipo de gobierno.

Mientras elaboraba la derrota inicial, apareció la pandemia del coronavirus y la respuesta de confinamiento total impuesta por el Gobierno nacional. Las consecuencias económicas de la parálisis casi total de la actividad económica fueron rápidas y devastadoras para la economía y finanzas provinciales. Derrumbe impresionante de todos los indicadores.

En este contexto tiene que gobernar Rodolfo Suarez. Apostó, con responsabilidad de gobernante (por la debilidad en que quedó la provincia y también porque no hay prácticamente otro camino), a una relación amigable y bien institucional con el poder central. Hay que señalar también que no demostró mucha actividad en su postura. Escasos viajes a Buenos Aires (menos de los necesarios) y poco vínculo con funcionarios clave de la gestión nacional, con mucha impronta kirchnerista en varios de sus actores.

Las últimas noticias en relación a la puesta en duda de la obra Portezuelo del Viento y al pedido de fondos para sobrellevar la emergencia fueron una postal de cómo el peronismo kirchnerista trata a los gobiernos que no son de su signo.

Suarez no tiene muchas opciones para plantarse frente a esta realidad. Las carencias económicas y financieras provinciales lo limitan enormemente. Puede y debe imperiosamente ser más activo y presencial en los pasillos y salas de espera del poder central. Y debe, imperiosa y prestamente, movilizar a todos los actores económicos, del conocimiento superior y dirigencial de todos los sectores, para afrontar la dura emergencia. Frente a la adversidad la demora en la acción conjunta pública y privada puede agravarla.

Cornejo y su búsqueda

Alfredo Cornejo es el presidente del partido opositor de mayor representatividad nacional que integra el frente Juntos para el Cambio. Como tal tiene que actuar, como un opositor, ese es su rol. El tiempo dirá si lo hizo bien o si se excedió en su postura.

Su carácter es diferente al de Suarez. Más temperamental, sanguíneo y frontal. Aislado por el virus en Mendoza, con sesiones virtuales en la Cámara de Diputados, y con un Gobierno nacional que avanza a través de Decretos de Necesidad y Urgencia, aparece en algunas ocasiones como un león enjaulado.

La relación entre el Gobernador y el Diputado nacional aparece como cercana, pese a sus diferentes cargos, responsabilidades y personalidades. Trascendidos y especulaciones aparte, esa alianza parece sólida a pesar de que pueda generar tensiones, sobre todo al Gobernador.

Tratar de la compararlos o de igualarlos en su accionar político y de gestión es desacertado. Lo ideal sería que cada uno, desde su lugar y si es posible coordinadamente, colabore para transitar el duro y largo  desierto de esta realidad desafortunada.

La Nación está endeble e institucionalmente jaqueada. La pandemia la acecha y la daña a diario. La crisis institucional agrava el cuadro. Suarez y Cornejo desde sus respectivos lugares deben actuar en conjunto, como mendocinos y dirigentes principales, para afrontar la realidad provincial y nacional.

Es Suarez y Cornejo, juntos, no separados ni antagónicos. Es lo que requieren Mendoza y Argentina.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?