Pospandemia: Mendoza inerte

Pospandemia: Mendoza inerte

La Provincia y el país ya arrastraban una situación compleja que se potenció con la pandemia. Hace falta una sinergia público y privada para pensar qué hará Mendoza en la pospandemia para salir de la crisis. Acusan falta de iniciativa.

MDZ Política

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La irrupción del COVID-19 encontró a Mendoza, como al país, inmersa en una situación económica complicada. El gobierno de Mauricio Macri agravó la crisis que le dejó el turbulento segundo mandato kirchnerista. Al asumir, Alfredo Cornejo tuvo que hacerse cargo del desmadre económico/ financiero legado por Francisco Pérez. Al entregar su gobierno a Rodolfo Suarez la provincia lucía ordenada en sus números, con un endeudamiento más abultado, mayormente causado por la necesidad de pago de compromisos a proveedores no honrados por Pérez y salarios y aguinaldo a la planta estatal de fines de 2015. Otra porción de la deuda asumida fue destinada a posibilitar la realización de alguna obra pública impostergable y a sostener el funcionamiento de organismos públicos como Aguas Mendocinas, en virtual estado de insolvencia total.

La provincia que recibió Rodolfo Suarez, con orden en sus cuentas, necesitaba una acción precisa y exitosa para disminuir hasta terminar con sus debilidades y poner en marcha políticas económicas que permitieran en el menor y lógico tiempo posible un camino de desarrollo moderno y sustentable para mejorar la actividad económica.

Necesidades a abordar

Frente a los problemas básicos enumerados y los nuevos surgidos inesperadamente podemos enumerar algunos puntos para
su tratamiento.

  1. El peso del empleo público en las finanzas provinciales (alrededor de 100.000 agentes públicos) se había agravado sustancialmente por la “ cláusula gatillo” con la que se actualizaba el salario de los empleados públicos, ligada al exorbitante índice inflacionario anual de la gestión macrista. Un drenaje constante e insostenible sobre las arcas estatales que necesita ajustes.
  2. La necesidad indispensable de inversión en obras estructurales impostergables, entre ellas las destinadas al agua y saneamiento (en particular Aguas Mendocinas),  también en la infraestructura en el Sur para posibilitar la explotación de Vaca Muerta y la puesta en marcha del gigante proyecto demorado de Portezuelo del Viento y de otras varias obras para provisión de gas y energía para la producción y el consumo domiciliario.
  3. La mirada esencial sobre la matriz productiva, que mutó en los últimos años, con el objetivo de aumentar el producto bruto interno con el consiguiente incremento del empleo y la disminución de la pobreza.  La consolidación del servicio turístico como principal actividad económica provincial requiere de mirada y actividad conjunta pública y privada y también nacional. El cese de actividades de Latam puede ser un golpe duro a la conectividad que posibilitó el aumento constante de visitantes extranjeros. 
  4. También es inevitable plantear y abordar el problema de la minería sustentable y lógica, evitando dogmatismos extremos, fanatismos paralizantes, con controles oficiales confiables e incluso proponiendo sin temores ni prejuicios  que los opositores y cuestionadores más firmes,  sean parte de la fiscalización y control constantes de la explotación minera.
  5. La industria metalmecánica y la industria frutihortícola deben volver a impulsar la producción con valor agregado que sume riqueza y puestos de trabajo.

Dos hechos de trascendencia mayor, uno grave e inesperado, complicaron y llevaron a una situación de extrema dificultad los problemas señalados y han paralizado prácticamente y sin señales reactivas aún, el devenir próximo y futuro de la economía provincial.

La algarada y rechazo de un sector de la población de buena voluntad (no mayoritario), incluso impulsados por actores extremos
provenientes de fuera de la provincia, a su proyecto de autorización para emprendimientos mineros que anunció en campaña electoral, fueron demasiado para Rodolfo Suarez, quien los dejó sin efectos.

 

Efectos del encierro

El segundo hecho y de extrema gravedad fue la irrupción del virus Covid 19. El encierro obligatorio y el cese total de la mayoría de las actividades productivas y económicas, provocaron el derrumbe dramático de las arcas públicas y también una cuasi paralización de  los ingresos y la gestión de la actividad  privada. No es un dato menor: el Estado debió postergar el pago del aguinaldo, siente el "apriete" financiero que impone la Nación (que no transfiere los recursos de manera equilibrada) y hasta se piensa en volver a las "cuasimonedas" como herramienta de financiamiento. 

Las necesidades imperiosas del Estado y de los ciudadanos, más la no difusión masiva de los contagios enfermedad pandémica, permitieron una flexibilización en la vida diaria y productiva provincial. Es un bálsamo que ayuda pero no alcanza.

La entrada a la cuarentena es rápida y no muy difícil de aplicar. La salida luce compleja y requiere de acción pública y privada inteligente, conjunta y decidida .

Hasta ahora, salvo encuentros aislados para atender reclamos puntuales o necesidades urgentes, no hay acción concreta de Suárez y de su ministro Vaquié ni de los actores privados de la  producción mendocina en encontrar el mejor camino accesible para encarar la salida de la cuarentena , que amortigüe el inmenso daño causado y encamine hacia una recuperación rápida y posible. En el mundo empresario ven a Suarez como un gobernador con buenas intenciones, abierto a las sugerencias; pero con falta de iniciativa para convocar; para plantear de manera conjunta el "día después". El acuerdo social anunciado se demora, a pesar de ser una herramienta clave para buscar alternativas de desarrollo para Mendoza en un contexto complejo. 

El análisis debe abarcar los problemas preexistentes y algunos más que no señaláramos, más los derivados de la paralización por el virus.

La dirigencia pública y privada no puede seguir actuando solo sobre la emergencia. Mendoza debe, en paralelo a la lucha por la salud que obviamente ocupa y es esencial, pensar y trabajar activamente y con decisión y firme voluntad en la pospandemia.
Estamos lentos y poco activos  Recuperemos el espíritu emprendedor y el legado de nuestro prócer San Martín, que pensó en grande y llevó a cabo una epopeya inmensa. Que el dolor y daño por la pandemia acicate nuestra inteligencia y
nuestro espíritu superador.

La paralización en la búsqueda de la mejor salida al confinamiento puede causar tanto daño como el virus. No podemos ni debemos aflojar ni seguir demorados. Por nuestra tradición y nuestro futuro, manos a la obra.

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