Prueba de fuego para el Gobierno y los mendocinos

Prueba de fuego para el Gobierno y los mendocinos

El Gobierno provincial y los intendentes tendrán ahora el poder para decidir. Y los ciudadanos la responsabilidad del autocuidado y la responsabilidad.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El presidente Alberto Fernández transfirió la responsabilidad total a los gobernadores para administrar la estrategia para enfrentar la emergencia sanitaria y las urgencias económicas y sociales.

Rodolfo Suarez ahora tiene todas las herramientas a la mano. El propio mandatario sabe que no es una autorización de apertura automática de todo porque se moverá en una delgada línea que lo hace responsable de los éxitos y los fracasos. 

Por eso antes de confirmar que desde el lunes vuelve la actividad comercial y administrativa evaluarán la situación con el gabinete y los intendentes. El permiso que tiene en mano es aún mayor al que esperaban porque pueden habilitar la circulación de hasta el 75% de la gente que normalmente lo hace. Mendoza no tomaría ese camino y el avance será paulatino. 

Durante la semana en Casa de Gobierno se animaron a avanzar en base a los datos epidemiológicos, pero sobre todo a otra presión: la social. "Si no regulamos la flexibilización, la gente nos pasa por arriba por necesidad. Va a pasar de hecho", aseguraban. Los intendentes redoblaron la apuesta: querían autonomía total para decidir. El problema para ellos ahora es que ya tienen lo que reclamaban, poder para decidir sobre su territorio. Dependerá de su pericia y responsabilidad el éxito de ese camino. Claro que no podrán ser decisiones individuales.

Los límites departamentales en el conurbano mendocino en realidad no existen: un lasherino solo tiene que cruzar la calle para estar en Capital y lo mismo le pasa a un habitante de Godoy Cruz. Por eso deberán evitar las decisiones individuales y erráticas que marcaron el inicio de la pandemia, antes de que se decretara el aislamiento obligatorio desde la Nación. 

Si el gobierno avanza con los protocolos ya establecidos, Mendoza tendrá una nueva rutina que marque la vida cotidiana. Habrá horario corrido, ingreso y egreso escalonado, menos "carga" de gente en cada lugar y algo imprescindible: el autocontrol y el respeto estricto por el otro. 

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