Suarez y el juego con los intendentes en medio de la cuarentena

Suarez y el juego con los intendentes en medio de la cuarentena

Todavía no se define la mayor flexibilización en bares y restaurantes que pide Capital, que había sido anunciada por el gobernador. Se esperará a los anuncios presidenciales, mientras se siguen puliendo protocolos. La apertura se decide más rápido para nuestra vida social que para la economía.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Por el momento nada hace indicar que a partir del lunes se permitirá una mayor apertura para bares y restaurantes en el Gran Mendoza, una medida reclamada entre otros por el intendente de Capital, Ulpiano Suarez, y que deberá esperar ahora por una definición hasta que Alberto Fernandez decida cómo seguirá la cuarentena a partir de la semana próxima.

Suarez había anunciado, e incluso lo plasmó en un decreto, que tenía previsto autorizar desde el día 18 a los comercios de este tipo para que se les permitiera hacer entrar y sentarse a la gente con muchísimas restricciones, claro está. Pero la forma en que los bares y los restaurantes seguirán con la cuarentena viene sufriendo idas y vueltas.

Esta noche se confirmó que no hay fecha para la nueva normalidad de este rubro y que uno de los problemas que existen es que el comité epidemiológico todavía no estipula la cantidad de gente que podría circular por las calles si la gastronomía acelera el ritmo. En los últimos días hubo también un tironeo para que estos comercios pudieran estar abiertos hasta las 22, pero esa postura chocaba con el límite para circular que está fijado hasta las 19 en la provincia. Los dueños están preocupados además con que, si les permiten una reapertura más amplia, terminen por quedar afuera de los Programas de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) que es lo que, al menos al 70% de ellos, los ha mantenido con vida en esta crisis.

Las dudas en cuanto a la continuidad de sus negocios también están expuestas. Como se sabe, que les hayan permitido adoptar la modalidad de delivery los ayudó aunque no los salvó: solo representa para ellos el 10% de la totalidad de facturación que tenían antes de marzo y además están ocupando únicamente alrededor del 30% de los empleados.

Mientras pule protocolos sanitarios, Suarez modificó un tanto el mecanismo político aplicado hasta aquí para administrar la cuarentena y, desde hace dos semanas cuando Alberto Fernández habilitó a los gobernadores a tomar decisiones por sí mismos, permitió flexibilizaciones arriesgadas. Durante casi 50 días, el gobernador siguió al pie de la letra lo que cada quince días dispuso el presidente, pero en el último período sumó una presión: la de los intendentes.

Fue notorio cómo fue accediendo a los planteos de reapertura de algunos de ellos, como sigue negando reclamos concretos de otros. Y, en el caso de Capital demora, por un lado, la apertura en restaurantes y termina, por el otro, anticipando decisiones para impedir que Ulpiano Suarez pueda llegar a obtener algún tipo de rédito político.

El jefe capitalino tenía agendada una reunión el lunes pasado con diversas agrupaciones de runners y otras que le reclamaban para que se pudiera volver a andar en bicicleta. Pero Suarez le jugó al anticipo. El domingo por la noche y de manera sorpresiva, dio la noticia por Twitter de que ese tipo de actividades quedaban autorizadas a partir del día siguiente.

Otra movida rápida del gobernador. Desde el Este, por caso, surgió la iniciativa para que las familias pudieran volver a reunirse los fines de semana. Los jefes comunales de Junín, Héctor Ruiz; de Rivadavia, Miguel Ronco; y de San Martín, Raúl Rufeil hace tres días le habían solicitado al Gobierno que permitiera que la gente pudiera volver a encontrarse con un límite de hasta 8 personas.

Suarez tomó la idea y la trabajó, aunque les dijo a los intendentes que podría comenzar a hacerse efectiva recién a partir del lunes próximo. Incluso la ministra de Salud, Ana María Nadal, no solo no la descartó sino que aseguró el martes en declaraciones radiales que iban a esperar a los anuncios del presidente acerca de la continuidad de la cuarentena para tomar una decisión.

Pero (otra vez sorpresivamente) el miercoles y en una visita a General Alvear, el gobernador apeló nuevamente a Twitter -su herramienta de comunicación preferida- para dar a conocer la novedad. El anuncio sonó a decisión tomada sobre la marcha: “Vamos a redactar un decreto que saldrá mañana (por el jueves)”, escribió Suarez desde el Sur, aunque la medida se terminó redactando hoy y saldrá publicada, según la nueva confirmación oficial, recién mañana.

¿Por qué no se esperó a escuchar al presidente? Así como se demoran decisiones amparados en los decretos de Alberto, también se las terminan apurando bajo el mismo argumento. O dicho en otras palabras: el trámite para flexibilizar nuestra vida social se está haciendo más expeditivo del que se realiza para permitir la necesaria vuelta de la actividad económica. “Esta  medida que tomó Suarez (las juntadas en familia) está basada en el último decreto del presidente que permitió tomarla”, aseguró Victor Ibañez, el ministro de Gobierno. 

Pero existe un riesgo, que el propio Ejecutivo se preocupa en intentar despejar. Los especialistas en materia epidemiológica a nivel nacional desaconsejan este tipo de vueltas a la vida social hasta que en esa comunidad flexibilizada se hayan respetado los quince días imprescindibles sin contagios. Mendoza lleva nueve días sin que se hayan comunicado casos nuevos de coronavirus, pero el Gobierno hace una cuenta particular: no contabiliza al ultimo contagiado (porque esa persona infectada vino de Brasil) con lo cual argumenta que llevamos ya casi 19 días sin que se registren nuevos casos. Hoy, esa racha se quebró.

Ibañez tuvo este jueves, asimismo, contundencia para desestimar por ahora un pedido de Marcelino Iglesias y de Tadeo García Zalazar para la rehabilitación de los shopinngs. “Está absolutamente prohibido por decreto de necesidad y urgencia del presidente de la Nación y es decisión del gobernador cumplir con ese decreto”, sostuvo de manera tajante.

Deberá esperar seguramente algún tiempo más Sebastián Bragagnolo, el intendente de Lujan, para que le permitan autorizar en Cacheuta y en Potrerillos el regreso de la actividad turística como solicitó. Para el gobierno, la salida para la crisis del sector no pasa, como se aplicó en Jujuy, por permitir cierto tipo de circulación de turismo interno.

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?