Advierten que la crisis en Chile puede complicar la "nueva normalidad"

Advierten que la crisis en Chile puede complicar la "nueva normalidad"

Los intendentes afines empujan a Suarez para que libere más actividades en Mendoza. Pero algunos señalan que deberá estar alerta a ciertos peligros. "Mi único temor importante acerca de la entrada del virus es la gente que está queriendo ingresar de Chile", dijo en ese sentido el de Guaymallén.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

Rodolfo Suarez y su gobierno transitan otra semana de definiciones para la administración de la cuarentena bajo la presión bastante concreta para que avance un paso más hacia la "nueva normalidad".

Los intendentes afines apoyan e impulsan ese salto. Pero el gobernador mantiene la cautela y evita apresurar decisiones. Es más conservador que algunos de sus pares. Sin ir más lejos, el de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quien inauguró el fin de semana los reencuentros familiares "a la luz del sol y a los ojos de Dios".

Suarez probablemente se mira en el espejo de provincias más grandes. El rebrote del Covid-19 en Córdoba, por ejemplo, no es un buen indicio para el que espera decisiones osadas en Mendoza. Además se impone, siempre, la consulta a la Nación. 

El mandatario de todos modos ha seguido flexibilizando actividades y ya ha anticipado que está por aceptar la vuelta de las reuniones familiares, así como la apertura de bares y restoranes. Lo empuja inevitablemente en ese sentido el panorama sanitario provincial, que alivia: ningún caso nuevo hace varios días, hospitales subocupados y sólo nueve muertos de que llegó la pandemia.

"Están recontra holgados en el sistema de salud, nunca las terapias estaban a menos del cincuenta por ciento para esta época y ahora están semivacías. La gente está ociosa", aseguran desde el bloque de los intendentes que piden más flexibilización. Advierten además que "mantener a la provincia en 'cero' casos es irreal", y dicen que, cuando aparezcan esos positivos, como la mayoría espera, el personal ya estará "entrenado" para la contingencia.

Los pedidos se multiplican a partir de la crisis económica. En el Este provincial no ha habido ni un caso de Covid-19 y por eso los intendentes de San Martín, Junín y Rivadavia fueron los primeros en solicitar la vuelta de las reuniones familiares. Suarez dijo rápido que sí y ahora prepara un anuncio que regulará estos encuentros por grados de parentesco

Ayer Raúl Rufeil, jefe comunal de San Martín, fue un paso más allá y apoyó ante el gobernador la reapertura de los locales gastronómicos en el departamento. En la zona metropolitana no habría tanto ímpetu, ya que esta actividad comercial va a chocar con la cuarentena nocturna. Aunque en el Este se pide que el permiso para atender clientela se extienda hasta las 12 de la noche.

Mientras tanto, en Gran Mendoza, Marcelino Iglesias, intendente de Guaymallén, no teme seguir confrontando con el peronismo que lo acusa de haberse "bolsonarizado" y propone que se habilite casi todo. "Nosotros aspiramos a que las actividades que quedan se vayan abriendo, porque lo mismo va a venir el pico de la enfermedad", dice Iglesias. "Creo que hay que volver a la normalidad con las reservas que corresponden: distanciamiento, higiene y protectores faciales. Porque esto llegó para quedarse más de un año".

Iglesias ya propuso habilitar los shoppings y ahora también opina que hay que reabrir los gimnasios y hasta los jardines de infantes. Se pone al frente de los intendentes con la idea de que "hay que dejar que trascurra la vida", a pesar de que la pandemia en algún momento "nos va a pegar piñas".

Los intendentes esperan otra convocatoria del gobernador para diseñar el plan a aplicar a partir de la semana que viene. Pero no solo piensan en avanzar en la normalización de actividades: también hablan de algunos riesgos que va a tener que controlar, como la circulación del transporte de cargas.

El otro es la gente que podría intentar venirse de Chile, donde la enfermedad azota con dureza. "Mi único temor importante acerca de la entrada del virus es la gente que está queriendo ingresar de Chile. Hay rumores de que algunos se están viniendo a barrios de acá, fraguando las residencias o porque alguna vez vivieron aquí", dice Iglesias. Y reclama controles severos.

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