La llegada de turistas "de afuera", el desafío que podría precipitarse

La llegada de turistas "de afuera", el desafío que podría precipitarse

Los viajes de placer dentro del país siguen prohibidos, pero el gobernador bonaerense ya hizo anuncios sobre la costa. En Mendoza todavía no avanzan con los preparativos, pero dicen que el turismo interno les dio "training". Expectativa por los anuncios que hará Fernández este viernes.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

El gobierno de Rodolfo Suarez preparaba este jueves, cuando ya había aterrizado en el aeropuerto provincial el primer avión proveniente de Buenos Aires, la resolución que elimina la obligación de hacer cuarentena para los visitantes que lleguen a Mendoza.

Así de vertiginosa es la administración de la cuarentena más larga del mundo. Tanto que las normas pueden ir atrás de las necesidades. Más si no se trata de los requerimientos de vida o muerte, como lo es la disponibilidad de las camas de terapia intensiva para los enfermos de covid con los cuadros más graves.

La paradoja es que el Gobierno de Mendoza se asoma al momento de tener que decidir cómo manejará el turismo veraniego en medio de una "meseta alta" de casos positivos (que se dispara algunos días más allá de lo que debería) y, a esta altura, sin ninguna claridad sobre el famoso "pico" de la enfermedad.

A su favor tiene el "trainning" de casi cuatro meses de turismo interno habilitado, salvo en San Rafael, y unas cuantas reuniones que derivaron en protocolos especiales o "guías de buena atención", como les llama la ministra del área, Mariana Juri, que los empresarios hoteleros han ido incorporando en distintas reuniones con funcionarios locales y nacionales.

Las guías en cuestión tienen unas 15 medidas de prevención del coronavirus que en Mendoza ya se cumplen, como la eliminación de los "desayunos buffet" para aquellos establecimientos que los ofrecían y la correcta ventilación de habitaciones y áreas comunes.

Esa guía nada dice de la novedad que brindó Nicolás Kreplak, viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, al sostener que en el próximo verano no se van a poder utilizar los aires acondicionados en la costa, para evitar la "recirculación de fluidos" y, en consecuencia, los contagios de coronavirus.

La noticia generaba ayer en el Gobierno provincial sorpresa, y hasta gracia. "Nunca había escuchado que el aire acondicionado representara un riesgo de enfermedad", dijo un funcionario. 

Hasta ahora, a nadie en el Gobierno provincial se le ha ocurrido proponer que sean suprimidos los acondicionadores de aire en los hoteles mendocinos. Una medida que tal vez ocasionaría más incomodidades a los pasajeros que puedan venir a la provincia que aquellos que elijan una playa, por el rigor de las altas temperaturas del verano mendocino.

La cuestión es que, bien vale recalcarlo a esta altura, nadie puede venir a hacer turismo a Mendoza, todavía, ya que las llegadas están restringidas a los que cumplen tareas esenciales o tienen un permiso especial. Entonces, el aire acondicionado sigue andando al amparo de las decisiones o discreciones de los funcionarios provinciales.

Pero aunque no haya una autorización nacional para el turismo, es evidente que va llegando el momento de pensar en ello. Perciben en el Poder Ejecutivo que podría haber novedades este mismo fin de semana, cuando vuelva a producirse ese ritual quincenal del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el que anuncia cómo sigue la cuarentena en los siguientes 15 días. Esta vez lo hará desde Misiones, una provincia con grandes atractivos turísticos.

En el Poder Ejecutivo decían este jueves que esta vez se vienen reuniones y charlas con la Nación mucho menos acaloradas que las últimas, en las que Mendoza estuvo en el ojo de la tormenta, por la decisión nacional de que retroceda y endurezca la cuarentena y el amago local de rebelión. Anoche, en la videoconferencia previa a los anuncios, según dice el Gobierno provincial, Mendoza dejó de estar en el ojo de la tormenta: el Presidente se concentró esta vez en la situación epidemiológica de Río Negro y Neuquén.

Los anteriores cruces por el modelo de cuarentena mendocino y la presunta vuelta a "Fase 1" terminaron con una reunión, el martes 13, de Suarez con el presidente Fernández en la Casa Rosada.

Hubo acuerdo respecto de la decisión provincial de retroceder a una etapa de aislamiento light y, bajo esa estrategia meticulosa de revisar decretos y resoluciones, Suarez pudo después habilitar las ceremonias religiosas, a pesar de la vigencia de la etapa de ASPO en Gran Mendoza y parte del Valle de Uco.

Eso sí, el gobernador nunca avanzó con su promesa de reclamar la autorización para que vuelvan las reuniones familiares. Esto sigue "en estudio". Tras algún arrebato de rebeldía, Suarez volvió a darle prioridad a la "cautela" en el manejo de la relación con el Gobierno Nacional.

El Ejecutivo siente que cuenta con el respaldo social para seguir defendiendo la decisión de tener "casi todo abierto", a pesar de las rabietas de la Casa Rosada.

Ese "casi todo" excluye al turismo que venga de afuera de la provincia. "Está prohibido por DNU", recalcan en el Gobierno cuando hay consultas sobre los preparativos para la temporada veraniega. 

Con el ojo atento a la letra chica de los decretos, cerca de Suarez dicen que el gobernador bonaerense Axel Kicillof avanzó con anuncios sobre la temporada turística en la costa balnearia que todavía no tenían ningún respaldo normativo

Notan de todos modos que alguna señal sobre la apertura del turismo, a pesar del millón de infectados y la posibilidad latente de que haya que cerrar todo por los contagios, podría ser la novedad que habrá este fin de semana, cuando el Presidente explique cómo será la nueva etapa de cuarentena. 

Habrá que prepararse, entonces.
 

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