Dos señales de Macri para calmar a Cornejo
Dos funcionarios nacionales le aportaron este martes señales tranquilizadoras al gobierno de Alfredo Cornejo, que permanece en guardia ante el ajuste que está preparando la Nación para cumplir con el Fondo Monetario Internacional.
La primera preocupación para el gabinete de Cornejo surgió ayer, en horas del desayuno, cuando una nota del diario El Cronista lo puso en alerta ante supuestas novedades respecto del dique Portezuelo del Viento. La noticia era que la obra que Mendoza espera hace más de una década no tendría financiamiento directo del Estado Nacional, sino que quedaría a expensas del régimen de Participación Público Privada (PPP), para evitar que el FMI lo anote como un gasto más.
El encargado de sacarse las dudas fue el ministro de Infraestructura, Martín Kerchner, quien marcó el teléfono del secretario de Recursos Hídricos de la Nación, Pablo Bereciartúa. El funcionario del Ministerio del Interior dijo, palabras más o menos, que no hay nada decidido, pero que Portezuelo se va a iniciar, bajo cualquier esquema de financiamiento.
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El gobierno mendocino ha puesto como límite de cualquier ajuste a Portezuelo, pero las palabras de Bereciartúa le alcanzaron para tranquilizarse. "El financiamiento es un problema de ellos, que le pongan el nombre que quieran", sentenció un ministro de Cornejo después de las explicaciones telefónicas.
El suspenso seguirá hasta mediados de setiembre (la fecha estimada para la definición del Presupuesto 2019), pero al mediodía de este martes, los funcionarios de Cornejo se mostraban muy tranquilos. Hay por lo menos una obra hídrica importante que ya fue postergada en otra provincia, pero en Mendoza no creen que vaya a pasarles lo mismo. Se trata de la represa Chihuido, una vieja promesa para Neuquén, la cual fue dada de baja por la Nación hace poco por problemas de financiamiento.
El caso de Chihuido, de acuerdo con el Gobierno provincial, es muy diferente al de Portezuelo. "Es un proyecto ineficiente y muy caro", dijeron ayer en el Poder Ejecutivo. Además, la Nación no le tiene que pagar una deuda a Neuquén con esa obra. A Mendoza sí le deben dinero por el juicio de la promoción industrial, aunque nunca haya recibido lo que le prometieron.
En el Ministerio de Infraestructura local prefieren ligar a Portezuelo a otro proyecto hídrico de mejor suerte. Es el dique El Tambolar, en San Juan, que a diferencia de Chihuido, está por ser licitado. En el proyecto de El Tambolar, como en Portezuelo, las gestiones provinciales se han ocupado de afinar los proyectos para que, al momento de las definiciones, sólo reste definir el financiamiento (ya tiene un esquema para eso el dique sanjuanino).
En Mendoza, el gobierno dice que tiene un proyecto ejecutivo de 1.500 fojas listo, el cual ha tenido varias revisiones. Hasta el decreto para expropiar las tierras donde se hará el dique está firmado. Espera el Ejecutivo que Portezuelo se licite en el segundo semestre y hasta calcula que puede quedar a salvo de las tormentas económicas de 2019, ya que la obra arrancaría recién a fines del año que viene.
Hubo hasta una perlita. La "sintonía fina" con la Nación hizo que ayer el ministro Kerchner saliera a defender personalmente a Bereciartúa de los dardos del gobernador pampeano Carlos Verna, quien ha acusado al funcionario de ser parcial en los conflictos hídricos de su provincia con Mendoza. "Verna es una máquina de impedir el desarrollo de la región", bramó Kerchner, después de que los medios de La Pampa difundieran profusamente que Bericiartúa tiene una finca en el Valle de Uco.
La visita que trajo calma
El otro funcionario que trajo calma al gobierno mendocino respecto de los ajustes fue Iván Kerr, secretario de Vivienda de la Nación. Kerr, como Bereciartúa, responde a Rogelio Frigerio en el Ministerio del Interior.
El visitante (en la foto de arriba, a la izquierda) participó ayer de entregas de viviendas en el Este junto al propio gobernador y en su caso no hubo teléfono de por medio: recibió consultas directas sobre la subsistencia del financiamiento para este tipo de obras.
Las certezas aportadas por Kerr fueron dos. Una, que el presupuesto previsto se va a ejecutar sin cambios y que las casas en construcción no se van a detener. La segunda, que está asegurada para el año que viene la cuota del Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi) que le corresponde a Mendoza.
El Fonavi se nutre de un porcentaje de los impuestos a los combustibles, pero no ha sido la fuente de financiamiento natural de los planes federales de vivienda social en los últimos años, ya que la Nación repartía los fondos en forma discrecional, sin tener en cuenta lo que a cada distrito debía tocarle. Como consecuencia, la plata del Fonavi terminaba teniendo otro destino en muchos casos.
"La Nación exige que el Fonavi vuelva a tener el espíritu de siempre y que sea el financiamiento genuino de la vivienda social", explicó Damián Salamone, presidente del IPV, y uno de los que compartieron la gira de entrega de llaves con Kerr y el gobernador.
Los giros del Fonavi representan este año algo más de 600 millones de pesos para Mendoza, mientras que la Provincia ha sumado 900 millones del presupuesto propio para hacer viviendas. Hasta 2015, la cuenta era al revés y la dependencia de los fondos que mandaba la Nación para construir casas era casi absoluta.
Con el programa Mendoza construye en marcha, que es una línea paralela con presupuesto provincial por medio de la cual se han proyectado 1.600 viviendas, Cornejo piensa evitar que se pare la construcción, a pesar de los ajustes que se vienen. Por ahora respira el gobernador, gracias a los datos que dejan los funcionarios de Macri y a su confianza en la caja propia.


