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Manuel Adorni se reunió con el ministro de Defensa en medio de la crisis de la obra social militar

En el marco de la ronda de reuniones con miembros del gabinete, el jefe de ministros se reunió con su par de Defensa, en el marco de una situación delicada para la atención de las fuerzas.

Manuel Adorni con el ministro de Defensa, Carlos Presti

Manuel Adorni con el ministro de Defensa, Carlos Presti

En el marco de una situación crítica de la obra social militar, el jefe de gabinete, Manuel Adorni, recibió este miércoles al ministro de Defensa, Carlos Presti, en Casa Rosada.

Se enmarca en la ronda de reuniones que mantiene el jefe de ministros con miembros del Gobierno, en su afán de recuperar la iniciativa política mientras sigue asediado por la justicia por las dudas por su patrimonio.

“Con foco en la revisión de la política de defensa nacional, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mantuvo una reunión con el Ministro de Defensa, Carlos Presti. Se evaluaron los resultados de la gestión en el período 2024/2025 y se establecieron los lineamientos para la próxima etapa 2026/2027, vinculados al requerimiento y la modernización del instrumento militar, los planes de emergencia, el apoyo a la comunidad y la realización de ejercicios militares, junto con la continuidad del proceso de puesta en valor de las Fuerzas Armadas”, dice el comunicado oficial.

“Asimismo, se trataron los ejes de inserción internacional de la Argentina en materia de defensa, con foco en la cooperación y los futuros acuerdos con Estados Unidos, incluyendo instancias de trabajo con el Secretario del Ejército y autoridades de control de armas, el ingreso al esquema de seguridad hemisférica y el fortalecimiento del posicionamiento global. En ese marco, se proyecta una reunión bilateral con Estados Unidos en materia de defensa nacional para el segundo semestre del año”, agregaron.

Qué ocurre con IOSFA

La obra social militar IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) atraviesa una crisis económica profunda que la llevó a una situación prácticamente de colapso. El eje central del problema es un déficit estructural creciente: la entidad acumula una deuda que distintas estimaciones ubican entre los 200.000 y 300.000 millones de pesos, a lo que se suma un rojo mensual muy elevado que vuelve inviable su funcionamiento cotidiano.

El origen de este deterioro está en un esquema de financiamiento débil. IOSFA depende casi exclusivamente de los aportes de sus afiliados —militares y personal de fuerzas de seguridad— sin un respaldo suficiente del Estado nacional. En paralelo, los costos del sistema de salud se dispararon con fuerza en los últimos años: los medicamentos y las prestaciones médicas aumentaron muy por encima de los salarios, generando un desfasaje que erosionó completamente los ingresos de la obra social.

Este desequilibrio financiero tuvo consecuencias directas en la prestación del servicio. Clínicas, sanatorios y farmacias comenzaron a cortar la atención debido a la falta de pagos, lo que derivó en demoras, suspensión de tratamientos y, en algunos casos, la ausencia total de cobertura en determinadas regiones. En la práctica, muchos afiliados quedaron sin acceso efectivo al sistema de salud, viéndose obligados a cubrir de su bolsillo consultas, estudios y medicamentos.

El impacto sobre los beneficiarios es crítico. Hay casos de afiliados que destinan la totalidad de sus ingresos mensuales a gastos médicos, lo que refleja el nivel de deterioro del sistema. La crisis, en ese sentido, trasciende lo financiero y adquiere una dimensión social y sanitaria.

A este cuadro se suma un contexto de inestabilidad en la conducción de la entidad, con cambios de autoridades, cuestionamientos a la gestión y denuncias sobre el manejo de los recursos. La falta de una estrategia sostenida para ordenar las cuentas agravó aún más la situación.

Frente a este escenario, el Gobierno avanzó en la decisión de disolver IOSFA y reemplazarla por nuevas estructuras diferenciadas para las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad. Sin embargo, el proceso abre interrogantes clave, especialmente en relación con el destino de la deuda acumulada y la capacidad del nuevo esquema para garantizar la cobertura de los afiliados.