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El massismo demostró que continuará en el frente oficialista

Antes de irse de Mendoza, la esposa de Sergio Massa, Malena Galmarini, junto a los referentes provinciales del sector, se reunió con la vicegobernadora Montero. "Ahora no volvemos al Frente para la Victoria, o como se llame. No se en 2019", dijo Guillermo Pereyra.
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La foto que ilustra esta nota es una especie de testimonio político. La última parada en Mendoza de Malena Galmarini, la esposa de Sergio Massa, fue el despacho de la vicegobernadora Laura Montero.

Allí confluyeron, ayer a última hora, no solo Galmarini, sino también el diputado Ignacio de Mendiguren (a quien no se lo ve en esta toma) y los dos principales referentes locales del massismo, el diputado provincial Guillermo Pereyra y el intendente de San Carlos, Jorge Difonso.

Galmarini venía de atacar duro al propio gobernador Alfredo Cornejo por no haber aceptado que se incorporara la paridad de género al proyecto de reforma electoral, como proponía el Frente Renovador. Que haya igual cantidad de candidatas que de candidatos en las listas es una bandera massista: ha logrado que sea ley en Buenos Aires y otras provincias.

Esas declaraciones de Galmarini y, antes, el voto en contra del diputado Pereyra a la iniciativa del oficialismo, marcaron el punto de mayor tensión con la UCR desde que los massistas se sumaron al frente Cambia Mendoza.

Hacía falta, a esta altura, una prueba de que no habrá ruptura total. A esos fines, la foto con Montero sirvió, más allá de que las diferencias de la vicegobernadora con Cornejo son conocidas y de que la número dos del gobierno mendocino siempre le ha prodigado buenos gestos a Massa y su tropa.

Montero fue, por ejemplo, la responsable de que el sindicalista del CEC Pereyra consiguiera un lugar en las listas legislativas de Cambia Mendoza en las elecciones de 2015. Con la confianza que existe entre ambos desde entonces, Pereyra buscó aclarar su panorama en la reunión con la vicegobernadora.

"Nosotros queremos seguir. Ahora, si nos quieren echar, échennos", le dijo Pereyra a Montero. La respuesta de la vice fue entre risas: "Quedate tranquilo, esto es así".

Rumores en la previa del cumpleaños de Sergio Massa

Mientras Galmarini iba anoche en vuelo a Buenos Aires para reencontrarse con su familia y organizar, para hoy, los festejos del cumpleaños número 45 de su marido, en Mendoza seguía rebotando el eco de sus críticas al gobernador mendocino.

El PJ aprovechó el ruido: ayer había dirigentes que aseguraban que el acuerdo de Massa con el peronismo mendocino ya está encaminado.

En medio de este clima alborotado, Pereyra buscó ser definitivo: "Ahora no volvemos al Frente para la Victoria, o como se llame. No se en 2019", expresó el legislador.

El repentino protagonismo del Frente Renovador no se basa en su gran caudal electoral en Mendoza. Sin embargo, los massistas colaboraron con la estrategia de Cornejo, quien aglutinó a casi la totalidad de la oposición para ganarle al PJ en 2015.

Algunos justicialistas usan ahora el razonamiento de Cornejo y sueñan con incorporar al massismo a sus filas, para sacarle algo más de cinco puntos al oficialismo en las próximas elecciones. Pero los discípulos del hombre de Tigre no ven que la maniobra les genere muchas ganancias.

Pensar en una incorporación al PJ mendocino podría significar, por ejemplo, participar en las PASO en el mismo espacio electoral que ocupará La Cámpora. Dañaría eso la imagen de un dirigente nacional que sigue enrolado en el antikirchnerismo.

Los massistas locales, no obstante, reconocen contactos con peronistas de aquí y de allá. Aquí, con el ex funcionario Ariel Pringles, quien logró traer a Mendoza hace poco al economista Aldo Pignanelli para que diera una charla a la que no fue demasiada gente; allá, con el diputado nacional ex kirchnerista Diego Bossio.

No hay mucho más. Los seguidores de Massa en la provincia dicen que también hablan con algunos radicales. Pero aseguran que todo contacto se debe a que Mendoza es terreno fértil para fortalecer "la ancha avenida del medio" que milita, todavía, su referente nacional.

En este escenario, ¿existe algún riesgo cierto de que los massistas se salgan de Cambia Mendoza? Hay al menos uno. 

Si el gobernador unifica las elecciones provinciales con las nacionales, el Frente Renovador perdería autonomía para jugar con su dualidad política, que consiste en pertenecer al frente provincial de Cornejo, pero no al nacional que lidera Mauricio Macri.