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Otra vez buscan una solución para la carga de la tarjeta Red Bus

Nunca se logró aumentar los puntos de venta. Pero en el Gobierno dicen que es inminente el anuncio de que se podrá hacer a través del celular y los cajeros automáticos. También intentarán que la Nación financie una tarifa social para el transporte público mendocino.
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Es una promesa vieja y un problema sin solución para el transporte público, desde muchos hace años. Sin embargo, esta vez, el Gobierno dice que está muy cerca de resolver, por la vía electrónica, el problema de la falta de puestos de recarga para la tarjeta Red Bus.

El plástico para viajar en colectivo, que existe en Mendoza hace muchos años, solucionó solamente los problemas de seguridad, porque se eliminó el efectivo en los micros. En cambio, aumentar los sitios de recarga para satisfacer la demanda nunca se logró, porque a los comerciantes no les conviene y los obliga a hacer una inversión importante.

Desde el gobierno de Francisco Pérez se amaga con que la solución la aporte la tecnología. Ahora, hay quienes dicen que eso es inminente. Suena lógico en épocas en que el uso del celular, la conexión a internet y las transacciones electrónicas representan prácticas comunes, para muchos.

En la Secretaría de Servicios Públicos son optimistas. Con algún temor a quemarse, sugieren que ya hay acuerdos entre Atos (la empresa que opera la tarjeta Red Bus) y las redes Link y Banelco, para que la recarga de la tarjeta deje de ser una tortura.

Nadie quiere hacerse cargo del anuncio, por ahora, pero dicen que si todo marcha bien, en poco tiempo se implementaría la recarga electrónica de tarjetas.

A partir del cambio, las tarjetas de Red Bus podrían ser dotadas de crédito para viajar en cualquier cajero automático, en casa o a través del celular, si el usuario tiene el sistema de Home Banking.

Según fuentes oficiales, Link y Banelco habrían renunciado a cobrar comisiones por este servicio. Esas comisiones han sido hasta aquí la traba principal, porque de aplicarse, encarecerían más un servicio público muy sensible, que funciona gracias a fuertes subsidios provinciales y nacionales.

Mientras tanto

Las gestiones para poder cargar la tarjeta Red Bus a través de medios electrónicos llevan unos seis meses. Pero durante este tiempo, al menos hubo una mejora: el Gobierno adquirió, a 100 mil dólares cada una, 10 "terminales de autocarga", que son como cajeros automáticos para ponerle crédito al plástico de Red Bus.

Se instalaron dos máquinas en hospitales importantes (Lagomaggiore y Notti), mientras que otras dos tendrán como emplazamientos las comisarías de los barrios La Gloria y La Estanzuela. Para el resto, están buscando ubicaciones "seguras", ya que las máquinas reciben mucho dinero en efectivo.

Pero esta decena de máquinas de autocarga no alcanza. Por eso se busca implementar la recarga electrónica. 

MDZ intentó averiguar cuál es el nivel de avance en el ámbito privado, pero los gerentes de Atos no respondieron a la requisitoria periodística.

Esas charlas, de todos modos, se acelerarán en los próximos días. Es una necesidad para el secretario de Servicios Públicos actual, Sergio Marinelli, quien está a punto de terminar su gestión, porque se va a otro organismo: el gobernador Cornejo lo nominó para ser el próximo superintendente general de Irrigación.

El transporte público es un área donde la administración de Cornejo ha podido mostrar hasta aquí pocas mejoras. Es más, tuvo que prorrogar el año pasado el contrato con las empresas de micros que rige desde el año 2005.

La Provincia no eliminará en el próximo contrato el sistema de kilómetro recorrido, que es la base de la ganancia empresaria desde hace más de una década. Pero introducirá "premios y castigos", para que esa ganancia no quede supeditada solamente a la cantidad de kilómetros que hagan las unidades.

La promesa oficial es que el nuevo contrato -que se aplicaría desde el año que viene- podría hacerles perder una parte o todo el margen de ganancias (calculado en el 10 por ciento) a aquellas empresas que no cumplan con frecuencias o cifras de pasajeros transportados.

Aumentar el número de personas transportadas no sólo reflejaría buen servicio, sino que además optimizaría los gastos, ya que calculan que el 50 por ciento de los costos son absorbidos por los sueldos de los choferes, lleven o no buena cantidad de pasajeros.

El otro objetivo será conseguir una tarifa social para el transporte público de Mendoza. Buenos Aires cuenta con ese beneficio y, para el gobierno mendocino, el aporte nacional puede ser otra necesidad, en una época marcada por la limitación de los subsidios.