El "ítem arma" bajó el ausentismo en la Policía
El Ministerio de Seguridad es un reflejo del gobierno de Alfredo Cornejo: el control del gasto y del personal, mandan.
Quizás por ello, el mejor resultado para mostrar, 14 meses después del comienzo de la nueva gestión, es el efecto del "ítem arma": bajo amenaza de recortar salarios, el ausentismo policial cayó del 33 a menos del 5 por ciento entre 2015 y 2016.
El "ítem arma", mucho menos famoso que el "ítem aula", pero con idéntica lógica, se empezó a aplicar a mediados del año pasado. Tiene efecto en una porción importante del salario de los policías: los cupos de recargo, u horas extras. Representa, en promedio, unos 8.000 pesos del sueldo.
Desde 2014, los efectivos están obligados a cumplir dos recargos (de cuatro horas cada uno) por turno de trabajo. Hasta hace poco los cobraban igual, estuvieran o no en funciones. Pero en julio, del año pasado, la cosa cambió: gracias a una resolución, se los recortan si no van a trabajar.
Si un policía falta un día, pierde el 30 por ciento del cupo. Si no asiste dos, el descuento es del 60. Y si falta 3, directamente se quita el 100 por ciento del cupo de recargo.
En el gabinete del ministro Gianni Venier, poco importa el cupo en sí mismo, que es una recarga de horas casi imposible de cumplir. Los funcionarios reconocen que durante esas horas, los policías "duermen", ya que vienen de jornadas maratónicas de trabajo: cumplen 24 horas de servicio por 48 de descanso, aunque algunos comisarios dosifican en forma diferente la tarea del personal.
Pero el efecto positivo, para el Gobierno, es que los uniformados ahora piensan muy bien antes de pedir el día, ya que eso implica perder el adicional del cupo. "Hemos tenido casos de policías que de repente ven, cuando decían que no iban a trabajar por sus problemas en la vista", explican algunos funcionarios, con gestos irónicos.
La desconfianza radical
Aunque el ausentismo policial haya bajado mucho, en el Ministerio de Seguridad impera cierta desconfianza sobre los datos en que se sustenta esa reducción. Se debe a que el registro del que disponen no es otra cosa que el viejo "libro de novedades" de la comisaría, que llenan en cada dependencia los propios policías, de puño y letra. Y que puede ser falseado fácilmente.
Por eso planean dar un paso adelante. La semana que viene licitarán un "sistema de control biométrico" para todas las dependencias policiales. Chau legajos de papel: en dos o tres meses, los efectivos dejarán de firmar libros de asistencia y, en su lugar, tendrán que apoyar el dedo en una máquina, para registrar ingresos y egresos.
Se cree que el sistema de control biométrico costará unos 10 millones de pesos. Pero a cambio, el Ministerio tendrá una certeza casi absoluta sobre las horas de trabajo de cada policía.
Este dato irá a parar a un "legajo digital", que se implementó en marzo del año pasado y en el que ya aparecen detalles de cada uno de los 950 integrantes de la fuerza. Información personal de cada policía, pasado y presente, están a la mano de quienes administran el control online de los efectivos.
Ahora también se podrá ver allí si fueron o no a trabajar, y cuántas horas lo hicieron. No sólo durante el servicio ordinario, sino también el extraordinario: este control biométrico recibiría datos de muchas de las 500 empresas que requieren la ayuda de policías en materia de seguridad.
Se trata de los siempre polémicos "servicios extraordinarios", o sea, trabajos que los policías hacen para privados en sus horas de descanso, para sumar un poco más de dinero a sus ingresos.
Como adelantó MDZ, los servicios extraordinarios serán limitados: los cupos se reducirán a la mitad. El decreto que verá la luz la semana que viene pondrá como límite 30 cupos mensuales, en lugar de 60, como es hoy. Esta medida se dictará después de que, por ley, se estableciera que los efectivos cobrarán el doble por este tipo de servicio.
El Ministerio de Seguridad quiere promover el descanso de los policías, pero sin que pierdan plata. Además, proclama la intención de cortar con las maniobras y la corrupción generadas por un sistema que existe hace nada menos que 47 años en la Policía mendocina.
Hoy, la mitad de la tropa policíal acepta hacer servicios extraordinarios en empresas para mejorar sus ingresos. Con la variación de precios, les alcanzará tomar la mitad que antes para no dañar sus salarios.
Esto es una necesidad, porque el régimen actual impone, sin contar los servicios extraordinarios, una jornada laboral ordinaria muy larga: 12,6 horas de trabajo por día, en promedio, según los cálculos oficiales.
Aquí se controla
El epicentro de los controles a la Policía es la oficina del director de administración, Diego Lázaro. El joven funcionario tiene acceso desde una computadora a detalles sobre el personal, pero también revisa desde allí, móviles y objetos.
Acorde con el objetivo cornejista de controlar el gasto, Lázaro muestra cómo puede detectar on line el lugar donde se encuentran y los recorridos que realizan la mayoría de los móviles de la Policía.
Tiene registrados, hasta ahora, 540 de los 900 móviles, y dice que gradualmente irá incorporando al sistema a los que faltan, salvo aquellos que hacen trabajos de inteligencia.
Lázaro asegura que este control ya ha permitido ahorrar millones de pesos en combustible. Pone en valor la importancia del ahorro: de los más de 6000 millones de pesos que tiene el Ministerio de Seguridad de presupuesto este año, el 97 por ciento está comprometido en gastos corrientes.
No la tiene atada el equipo de Venier, de todos modos. Reconocen los funcionarios que tienen que resolver, entre otras cosas, el problema de la ilógica carga horaria de los policías.
Se espantan, además, con algunas imágenes. Hace pocos meses, dos móviles inteligentes de la Policía, autos caros por la tecnología que poseen, chocaron y quedaron destrozados. Al menos en uno de los casos, todo fue registrado por las cámaras del propio vehículo.
Esos videos sugieren que el accidente fue culpa de la falta de pericia y precaución del conductor. "Hoy, un pibe de 20 y pico que entra a la Policía, enseguida está manejando un Fluence", explicó un funcionario.



