La Corte archiva causas por falta de espacio
La Suprema Corte tiene varios problemas; algunos más "mundanos" que otros. Uno de ellos tiene que ver con la falta de espacio. y ocurre algo curioso. Archivan causas judiciales que se tramitan en el máximo tribunal porque, justamente, no tienen lugar físico para los expedientes. Pero ese problema de espacio tiene un origen en la gestión, pues se trata de causas que tienen mucha demora en la resolución. La mayoría de ellas tienen al Estado como demandado.
Los problemas de espacio físico no son nuevos y han consumido tiempo de trabajo de los ministros. De hecho uno de los primeros escandalos de la Corte se inició por el tamaño de los despachos de los ministros y sus asesores. En otra instancia de Tribunales ocurre algo parecido. El procurador Alejandro Gullé también se quejó por los problemas edilicios de las fiscalías y la Procuración. Incluso se produjeron mudanzas para optimizar lugares.

Tensiones en la Sala 2
Mientras parte del tiempo de trabajo de los magistrados se va en temas organizacionales, hay tensiones que crecen. La llegada de José Valerio a la Corte tenía como objetivo político, por parte del Gobierno, tener un contrapeso en materia penal, frente a la visión de Omar Palermo. De a poco ese "enfrentamiento" se concreta.
La semana pasada aparecieron señales en ese sentido, pero en una causa que no tiene que ver con lo penal pero sí con los derechos humanos. La Corte analiza la posibilidad o no de reincorporar como empleado del Estado a Daniel Tramontana, un dirigente político que estuvo preso durante la dictadura. El reclamo está en ese tribunal pronto a resolverse. Antes de dictar sentencia Omar Palermo pidió que al tratarse de una víctima del terrorismo de Estado, se consulte a la Dirección de Derechos Humanos de la Corte para sumar su opinión. Pues Valerio se opuso y votó en disidencia.
En lo formal , el juez dice permitirse disentir con sus "distinguidos" colegas. Pero en lo real tiene un fuerte enfrentamiento con la Dirección de Derechos Humanos. Es que tanto él como el propio gobernador Alfredo Cornejo apuntan a que desde ese lugar surgieron las "campañas" para intentar frenar su llegada a la Corte, acusándolo de misógino. En el voto en disidencia, Valerio intenta deslegitimar a la Dirección asegurando que no tiene potestad. "Una atenta lectura de la competencia y funciones asignadas a este Organismo no advierto que el mismo posea atribuciones que permitan deducir que su intervención en estos obrados pueda contribuir al dictado de una solución", dice Valerio.
Igualmente el tercer juez de la Sala, Mario Adaro, acompañó a Palermo y la consulta se realizará. Pero el antecedente marca un hecho político de lo que se viene: la puja de poder en la Sala 2.


