La "autopista" eléctrica que Mendoza paga pero no usa
Mendoza está al borde del apagón. La falta de obras que se arrastra desde hace años, ha generado una saturación del sistema eléctrico y no hay colchón en caso de una emergencia, a pesar de que hay infraestructura disponible que "pasa por arriba". Se trata de la línea eléctrica Comahue-Cuyo, que fue inaugurada en 2011 pero que Mendoza no aprovecha. Incluso parte de la obra es pagada por la Provincia, pero no se usa.
La metáfora que usa el subsecretario de Energía, Emilio Guiñazú, sirve para ilustrar lo que pasa: "Es como tener una autopista nueva que te pasa por arriba sin ninguna bajada, mientras usamos el puente colgante de Cacheuta para pasar". Ese tendido eléctrico transporta energía producida en la Patagonia hacia Cuyo y el Norte para "cerrar", darle más seguridad y ampliar la capacidad del Sistema Interconectado Nacional. El sistema está diseñado como una telaraña, de manera que cada punto tenga conexión por varias vías. Si una se corta, la energía ingresa por otra línea. Pues la Provincia no lo aprovecha.
Esa energía de extra alta tensión pasa, pero en Mendoza no se hizo ninguna obra para conectarse y por eso no se puede ni tomar energía cuando hace falta, ni subirla cuando la generación supera la demanda y se puede vender. Por eso toda la provincia sigue dependiendo solo de la subestación Cruz de Piedra cuando necesita importar energía. En caso de un "apagón", no hay plan B. "Nuestro sistema podría ser más estable, podríamos exportar más energía al sistema en momentos de baja demanda o mayor generación y no depender de una sola conexión débil como depende hoy (cruz de piedra) en los momentos en que importamos energía del sistema, que en caso de falla pondría a la provincia prácticamente en black out", explicó Guiñazú.
Por eso Mendoza depende, sobre todo, de la generación de energía propia. La conexión con el Sistema Interconectado es solo por Córdoba. Si hay un problema crítico en alguno de esos puntos, Mendoza se queda sin luz.

En San Juan, por ejemplo, sí aprovecharon la Comahue-Cuyo. Esa provincia realizaron las obras y por tuvieron un cambio clave: dejaron de depender de Mendoza para abastecerse de energía y tienen más seguridad en el sistema.
La obra se inauguró en 2011 y había cierto apuro para terminarla por una razón particular: era la línea que llevaría electricidad a la mina Potasio Río Colorado. De hecho el gobernador Celso Jaque firmó un compromiso con la empresa Vale por el cual se aseguraba tener disponible la Comahue-Cuyo. Por eso la primera subestación prevista era la de Cortaderal, en Malargüe. El emprendimiento se cayó y en Malargüe quedó el "cementerio" de infraestructura ociosa. Todos los materiales para la subestación están en el campamento semiabandonado de Potasio Río Colorado.

Aunque no la use, Mendoza sí paga por la Comahue-Cuyo. O debería. Es que se trata de una obra en la cual las provincias ponen una contraparte. El gobierno de Francisco Pérez no pagó las cuotas que correspondían y con esa deuda la Nación frenó la transferencia de fondos hacia la Provincia. Cornejo renegoció la deuda, que ascendía a casi 150 millones de pesos.



