Un gobierno que no puede dormirse en los laureles
No podía ser de otra manera: en el gobierno de Alfredo Cornejo hay mucha satisfacción por las nuevas "reglas de juego" en la relación Nación-Provincia.
Pero existe un desafío a la vuelta de la esquina que impide dormirse en los laureles de la victoria que se obtuvo en la lucha contra el impuesto al vino. Mauricio Macri empujará la semana que viene a todas las provincias a un pacto fiscal que exprimirá la capacidad técnica de los funcionarios mendocinos. En este caso, estarán en juego recursos de la gestión de Cornejo para afrontar 2018.
Al margen de otros elementos del acuerdo, como la renuncia a juicios millonarios, la Nación exigirá una reducción gradual de alícuotas de impuestos provinciales que se consideran regresivos y que atentan contra la actividad económica. Se trata de Ingresos Brutos y Sellos, dos tributos que tienen esas características, pero a la vez, son sostenes importantes de los recursos del Gobierno provincial.
Para tener claros los números. Según cifras del Presupuesto 2018, que está cerca de discutirse en la Legislatura, la recaudación de Ingresos Brutos el año próximo rondará los 20.000 millones de pesos. Cerca del 25 por ciento de los recursos totales. Sellos, por su parte, aportará según las proyecciones del Ministerio de Hacienda, entre 4.000 y 5.000 millones más.
La Provincia ya ha dispuesto reducciones de IB y Sellos. Pero se trata, según una definición de la FEM, de una baja "homeopática": es de apenas el 0,25 por ciento para una serie de actividades.
No tienen dudas en el Ministerio de Hacienda que el pacto fiscal de Macri exigirá un esfuerzo mayor que el realizado hasta ahora. Esfuerzo que, luego del anuncio de la semana que viene, demandará, por ejemplo, la corrección futura de la ley Impositiva 2018, que ni siquiera ha recibido sanción definitiva de la Legislatura aún.
Hay que decir que el Gobierno Nacional pedirá compromisos provinciales para reducir Ingresos Brutos a lo largo de los próximos cinco años. Un "gradualismo" necesario desde el punto de vista político, para no ahogar a las provincias, pero que es cuestionado por algunos especialistas.
"La rebaja tendrá efecto cero en 2018", expresó por ejemplo este viernes Rodrigo González, director Ejecutivo de la Fundación Ideal, en un foro para discutir las reformas tributaria y laboral que se realizó en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
Los límites del pacto con Macri
Después de la eliminación del impuesto al vino, el respaldo político del gobierno de Cornejo a Macri es más firme que antes. Pero dentro del Poder Ejecutivo, hay funcionarios que marcan límites para el reclamo nacional sobre rebajas impositivas.
En Hacienda ponen en valor los esfuerzos ya realizados, que no solo incluyen las reducciones del 0,25 por ciento en IB, sino las actividades primarias que tienen "tasa cero". El promedio del impuesto ronda entre el 3 y 4 por ciento, con rubros que tributan mucho más que eso.
Si se reclamara una reducción cercana a 1 punto el año que viene, algunos funcionarios de Cornejo dirían "No": serían unos 5000 millones de pesos menos para 2018.
Las cifras concretas del esfuerzo impositivo que exigirá Macri se desconocen por ahora. En la espera, hay quienes confían en que el golpe no será muy duro. De ser así, Mendoza no sería la primera en poner el grito en el cielo: se señala, entre otros datos, que Ingresos Brutos representa el 60 por ciento de la recaudación de la ciudad de Buenos Aires.
Mientras tanto, conceptualmente, no aparece ninguna fisura en el elenco de Cornejo: hay respaldo pleno a lo que pide la Nación.
"Lo que se plantea está bien, porque hay que evitar el efecto cascada", sostiene el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri. Se refiere a un fenómeno que multiplica el pago del tributo, ya que lo abona cada eslabón del proceso productivo.
Después de Cornejo, el súper ministro Martín Kerchner es hoy el soldado mendocino más importante del pacto que propone Macri y uno de los que defienden bajar los impuestos de IB y Sellos. "La reforma va a beneficiar la capacidad competitiva de la Provincia", aseguró Kerchner este viernes, en la cita del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
Reglas nuevas y desafíos
A pesar de que todavía seguía la ronda triunfal del Gobierno por haber impedido el impuesto al vino, Kerchner recalcó ayer que los temas fiscales "siguen siendo discutibles" y reclamó un aporte técnico, en carácter de documento, del Consejo. Participé del foro debate sobre Reforma Tributaria y Laboral en Consejo profesional de ciencias económicas. Los insté a que logren un documento y busquen espacios de consenso y trabajo conjunto sobre el tema. pic.twitter.com/9Y4e6YKjAP- Martín KerchnerTomba (@MartinKerchner) 10 de noviembre de 2017
Según Kerchner, las nuevas reglas del juego tienen beneficios y desafíos. Lo bueno, para el ministro, es que el gobierno de Macri "escucha propuestas políticas y científicas". Sin embargo, lo complicado es convencerlo, porque la discusión es técnica y la Nación "pone números sobre la mesa" para debatir las medidas.
El funcionario asimiló la batalla del impuesto al vino con la que dio la Provincia con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, liderado por Horacio Rodríguez Larreta, para eliminar la prohibición que impedía darle publicidad al vino. "Hubo 16 reuniones y al final lo logramos", dijo.
La nueva era en la vinculación Nación-Provincia, según el cornejismo, consiste en una relación que no es "testimonial" y "sólo para escuchar", como la de la época del kirchnerismo. Pero que la Nación, en este esquema, diera marcha atrás con el impuesto al vino, solo fue posible "con fundamentos científicos y de salud", recalcó Kerchner este viernes.
Ese mismo gobierno ha fijado que "bajar Ingresos Brutos es una condición fundamental". Así lo confirmó a su turno Alejandro Gallego en el foro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
El ex funcionario de dos gobiernos mendocinos es ahora subsecretario de Presupuesto en el Ministerio de Hacienda de la Nación, que conduce Nicolás Dujovne, el impulsor del impuesto al vino. Habrá que prepararse otra vez.

