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La grieta también jugó en la designación de camaristas federales

El miércoles juraron los nuevos cinco miembros de la Cámara Federal de Apelaciones. Algunos exámenes generaron polémicas y hubo aspirantes que fueron eliminados por su orientación política. Quiénes negociaron los cargos.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

"Si hubiera ganado las elecciones Daniel Scioli, otros estarían en la Cámara Federal de Apelaciones". La sentencia corresponde a un funcionario de Alfredo Cornejo y desnuda cómo la política le marca la cancha a la Justicia, siempre, desde el momento en que se abre una vacante en tribunales y alguien se anota para ser juez.

El camino suele ser duro y largo. En el caso de la Cámara Federal de Apelaciones, el proceso comenzó hace nada menos que cinco años, cuando muchos aspirantes a magistrados rindieron para quedarse con los cargos de aquella sala.

Todo terminó recién este miércoles. Entonces el presidente de la Corte Nacional, Ricardo Lorenzetti, les tomó juramento, en el edificio de tribunales federales de la capital mendocina, a los cinco nuevos integrantes de la cámara, que había quedado desmembrada por los delitos de lesa humanidad cometidos por antiguos y oscuros jueces.

El proceso para la designación de los nuevos camaristas fue filtrando nombres, en una selección que, más allá de los atributos y capacidades de cada uno, parece haber tenido en cuenta la "grieta" de la Justicia y la necesidad oficialista de negociar cargos con el justicialismo, cuyo apoyo era imprescindible en el Senado Nacional.

La planilla de exámenes rendidos por los aspirantes aporta datos curiosos en ese sentido. Manuel Alberto Pizarro y Alfredo Rafael Porras, dos de los jueces que pasaron el filtro y fueron designados, habían quedado muy bien ubicados en la tabla general, en los puestos cuarto y sexto respectivamente, en cuanto a los puntajes obtenidos.

Sin embargo, el quinto, quedó eliminado del concurso. Se trata de Ramiro Salinas, integrante de la Octava Cámara del Crimen de la Justicia provincial ¿Cuál fue la razón? En off, hay quienes reconocen que se debió a su cercanía con el kirchnerismo.

Según la planilla a la que tuvo acceso este diario, Salinas habría rendido mejor que Porras y que otro postulante que también fue designado: Juan Ignacio Pérez Curci. Pérez Curci ocupó el séptimo lugar en la lista de calificaciones.

Los números 8 y 12 del ranking de exámenes, tampoco entraron. Se trata del ex funcionario justicialista Sergio Rocamora, y de otro miembro de la Octava Cámara del Crimen, o "Camarón kirchnerista", como suelen calificarla en el Gobierno provincial: Alejandro Miguel.

Ninguno de los dos ingresó, pero, en cambio, sí consiguió ser nombrado como camarista el número 13, aunque el primer puntaje que obtuvo, fue peor que los de los anteriores. Se trata del ex funcionario radical Gustavo Castiñeira de Dios.

Castiñeira, de todos modos, impugnó una de las evaluaciones (se realizan dos orales y una escrita) y habría alcanzado al final el quinto lugar. Hubo suspicacias políticas en el medio: se cree que el radical fue perjudicado debido a que, en aquel tiempo, mandaba el kirchnerismo y al frente del Consejo de la Magistratura estaba la legisladora camporista Anabel Fernández Sagasti

El único caso que resulta inobjetable en cuanto a las calificaciones es el de la jueza federal Olga Pura Arrabal, quien quedó primera en los exámenes y, en consecuencia, resultó premiada con el cargo de camarista.

Repasá aquí abajo los principales puntajes:

Los operadores en la era del PRO y la UCR

En el gobierno de Cornejo hay satisfacción por su influencia en la designación de nuevos camaristas: aseguran que el presidente Mauricio Macri dio la orden de que los nombramientos en la Cámara Federal de Apelaciones se acordaran con el gobernador.

Había que cubrir el enorme vacío, simbólico y operativo, que había dejado el descabezamiento de la Cámara Federal de Apelaciones, después de los juicios contra los magistrados anteriores por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. 

Además, resultaba necesario atender una mora judicial equivalente a unas 7.000 causas estancadas, la mayoría por reclamos jubilatorios. Pero a los jueces que se tuvieron que ir, o que estaban presos, no los podía reemplazar cualquiera.

En la negociación, el nexo con el gobierno mendocino fue Juan Mahiques, un joven abogado que actúa como consejero por el Poder Ejecutivo Nacional en el Consejo de la Magistratura de la Nación.

Mahiques (foto) charlaba con el Gobierno provincial, pero también habría favorecido al PRO. En la nómina definitiva de nuevos camaristas federales quedó Juan Ignacio Pérez Curci, un abogado apenas un poco mayor que Mahiques, quien había trabajado como funcionario para María Eugenia Vidal en el gobierno bonaerense.

Pérez Curci fue subsecretario de Acceso a la Justicia en Buenos Aires y estuvo bajo las órdenes del ministro de Justicia Carlos Mahiques. Se trata del padre de Juan Mahiques, el consejero de la Magistratura.

Pérez Curci ya era defensor en la Justicia Federal mendocina antes de ser funcionario de Vidal y, como tal, fue un testigo directo del desmoronamiento que produjeron en la Cámara Federal de Apelaciones los juicios por delitos de lesa humanidad.

Más allá de los vínculos que ayudaron para que llegara al puesto de camarista, es una figura bien vista, incluso en parte del peronismo mendocino. Y tiene atributos académicos a su favor, como lo es, por ejemplo, una tesis doctoral sobre acceso a la Justicia que tratará de poner en práctica en el ejercicio del puesto.

Empujones, tachas y un atractivo juzgado vacante

Se dice en el oficialismo que hubo un "empujón" radical para que Gustavo Castiñeira de Dios rindiera para el cargo de camarista federal y rivalizara con candidatos cercanos al kirchnerismo. Luego, el nuevo contexto político, al margen de sus atributos, lo fue posicionando en la carrera.

El académico y político radical fue subsecretario de Justicia durante el gobierno de Julio Cobos. Que haya logrado su objetivo en la Justicia Federal es el ejemplo más claro, para los cornejistas, de que la opinión del gobierno mendocino pesó en la selección.

En el gobierno de Cornejo dicen que las exclusiones también reflejaron la influencia que los radicales locales ejercieron en la selección. Ramiro Salinas, por ejemplo, uno de los que quedaron en el camino, es prácticamente un cuco para Cornejo y compañía. Un hecho reciente explica por qué: la Octava Cámara de Crimen provincial que integra, o el "Camarón", anuló la investigación de la fiscal Gabriela Chaves sobre las maniobras con fondos para viviendas sociales de la organización Tupac Amaru y dejó en libertad a Nélida Rojas y su familia. El Gobierno lo criticó mucho por esa decisión.

Radicales y macristas tuvieron, de todos modos, que ceder algún nombre en la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza. Esto se debió, en parte, a que el oficialismo no contaba con mayoría propia en el Senado para la aprobación de los pliegos.

Desde el Gobierno señalan que el negociador por el peronismo fue el senador Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta y presidente de la comisión de Acuerdo del Senado Nacional. 

De las conversaciones con Urtubey, habría surgido la "pata peronista" de la Cámara. La condición era que el postulante no podía tener vínculos con el kirchnerismo.

Así fue menos difícil que llegara al cargo de camarista federal alguien que, además, había rendido bien. Se trata de Alfredo Porras, un ex ministro provincial de la era del gobernador peronista Rodolfo Gabrielli. Además, Porras fue víctima en la época de los militares.

El de Porras es un caso raro para la política, ya que fue ministro de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, pero renunció al cargo para ser ministro político del gobierno de Gabrielli. Normalmente el camino es al revés: Mario Adaro era ministro de Gobierno antes de acceder al cargo perpetuo de ministro de la Corte provincial.

En tanto, Juan Manuel Pizarro viene de ejercer un cargo en la Justicia Federal de Comodoro Rivadavia y su designación también tuvo un componente político: fuentes del radicalismo afirman que lo impulsó Ernesto Sanz. El ex senador radical y hombre muy cercano al gobierno del PRO fue uno de los presentes ayer, en el acto de asunción de los nuevos camaristas.

Queda para el final Olga Pura Arrabal. Arrabal, quien tiene como antecedente más reciente el freno que impuso como jueza al aumento del gas el año pasado, obtuvo la calificación más alta en los tres exámenes del Consejo de la Magistratura.

Con su ascenso a camarista, la política, que no descansa, no pierde de vista el atractivo cargo que ha dejado vacante: el Juzgado Federal Número 2.