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Mundo Macri: 18 minutos de "fervor" en Luján

Después de encabezar el homenaje a San Martín en el Cerro de la Gloria, el presidente estuvo en Perdriel. Fueron menos de 20 minutos de "acto de presencia", un breve discurso con latiguillos y un inicio poco esperanzador: "Me tengo que ir".
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Un grupo de vecinos convocados a través de una tarjeta, alumnos de la escuela de punta en blanco, algún globo suelto con carita feliz dibujada. No hay movilización de militantes, tampoco mucha euforia, pero sí orgullo en el Barrio Coni.

Un par de dirigentes radicales que, por portación de cargo, estaban obligados; un funcionario peronista pero que trabaja en la comuna del Pro, varios demócratas y muchos nuevos adherentes a la política. Así es un acto político en el mundo Macri: indefinido, en busca de una identidad y con un fuerte contraste con los últimos años.


Fueron menos de 20 minutos de "acto de presencia" del Presidente, un breve discurso con latiguillos y un inicio poco esperanzador: "Me tengo que ir", dijo Macri al iniciar su discurso, como quien se despiden antes de decir hola.

En el barrio Coni de Perdriel la rutina se alteró, pero tampoco tanto. A diferencia de lo que ocurría con los actos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, no hubo movilidades, ni agrupaciones de militantes para sumar apoyos. "Nos enviaron una tarjeta de invitación y acá estamos. No es común que venga un presidente", decía una de las vecinas que se declaraba tímidamente como independiente políticamente.


A pesar de que es el dirigente político más importante del país, hay quienes lo referencian por lo que hizo antes; pasado que el propio Macri supo capitalizar: "Que vuelva a Boca, con él nos iba bien", decía un señor que estuvo desde las de la mañana esperando.

Macri llegó al lugar para anunciar la licitación para construir las cloacas para los barrios de Perdriel, una obra que se nota necesaria: por las acequias del barrio Coni circulan aguas servidas porque allí se arrijan desechos de los desagües de las cocinas de las casas. Antes de la llegada del Presidente algunos vecinos fantaseaban con otros anuncios. "Necesitamos que asfalten las calles. Y que hagan casas, porque muchos alquilamos"; explicaban. 

Finalmente no hubo más anuncios y se quedaron con las ganas. Lo mismo les pasó a los alumnos de la escuela Favaloro que se habían preparado ante la posibilidad de que Macri ingresara al edificio. Tenían preparada una sorpresa que no pudo ser, pues el Mandatario se fue antes. "Es un orgullo que mi hija haya estado al lado del Presidente", decía Andrea, madre de una alumna de 4° A de la escuela, que había jurado la bandera minutos antes.


No hubo anuncios en el discurso, pero sí sus muletillas favoritas, como el "sí se puede" y otras frases. El breve discurso era interrumpido por 4 dirigentes del SUTE que gritaban desde atrás contra el tarifazo y el ítem aula.

Para arraigar su presencia al barrio, Macri subió al escenario a un referente local: don Cruceño, un dirigente del club Ferroviario que vive en Perdriel desde hace 50 años. El hombre se sorprendió y Macri logró convencerlo a pesar de sus diferencias: Cruceño es fanático de River y se hizo famoso por un bostero de alma.