Gas: a pesar del tarifazo, dudan que haya inversiones
Cuando se toma alguna decisión política hay sectores favorecidos y otros perjudicados. Pero el ministro Juan José Aranguren y el interventor del ENARGAS David Tezanos van a quedar en la historia por haber ejecutado una medida que, por los errores políticos, generó discordia en los usuarios y hasta en los principales beneficiados: las empresas productoras y distribuidoras de gas.
El aumento determinado por el Poder Ejecutivo tiene un fuerte componente que no se ve en la boleta que le llega a los usuarios y es el precio que cobran las empresas productoras. Desde este año, Argentina es uno de los países del mundo con el gas más caros. En promedio se paga 5,1 dólares por Millón de BTU, pero en el caso del programa "gas plus" el precio supera los 7 dólares.
Los valores promedio se multiplicaron desde abril. El principal argumento del "tarifazo" fue la necesidad de promover inversiones en los tres tramos de la industria: la producción, el transporte y la distribución. Sin embargo en las resoluciones firmadas por Aranguren y Tezanos no hay grandes exigencias y ahora, en el contexto conflictivo que se generó, las empresas ponen en duda el futuro. "Con las nuevas tarifas se había generado expectativa, pero la implementación tuvo problemas y hay incertidumbre. Con la tarifa del gas domiciliario no se sabe qué va a pasar y por eso no hay 'precio'. No se está pagando. Eso desalienta la inversión". El comentario pertenece a un representante de una de las empresas productoras de gas, consultado por MDZ.
Con el gas hay tres tipos de consumidores: las centrales térmicas, que usan ese insumo para generar energía eléctrica, las industrias, y los usuarios domiciliarios (incluido el GNC), que dependen del ENARGAS.
Quién es quién
El gabinete energético de Mauricio Macri tiene a tres personas clave que son cuestionadas por su pasado reciente y por su desempeño actual. El ministro Juan José Aranguren es el más conocido como ex CEO de Shell, empresa de la cual es accionista, y como actual "mascarón de proa" de las medidas sobre el sector. José Luis Sureda es subsecretario de Hidrocarburos y tiene en sus manos nada menos que el precio de los hidrocarburos. El hombre estuvo hasta el 9 de diciembre en el otro lado del mostrador, pues era ejecutivo de Pan American Energy, una de las principales productoras de gas del país y de Bolivia.
El más señalado es David Tezanos, interventor del Enargas. Ese organismo tiene el poder de elaborar los cuadros tarifarios y es el "escudo de los usuarios". Tezanos llegó al cargo de manera sorpresiva, pero por su origen: hasta el 9 de diciembre era titular de Metrogas y de YPF Gas. Llegó a la petrolera estatal de la mano de Miguel Galuccio y por su cargo compartió gestiones con los ministros Julio De Vido y Axel Kicillof. Por eso se puede decir que es el "ex funcionario de la era K" que más sobrevivió en el Gobierno de Macri.
Incluso Tezanos mantuvo a varios dirigentes del PJ en el Enargas a pesar del cambio de mando. Es lo que pasó, por ejemplo, en la delegación de Mendoza. De allí surge también la especulación sobre la pasividad que tuvo el Enargas para darle respuesta a los usuarios, pues hay quienes creen que no fue ingenua esa inactividad. Tezanos imita a su jefe y tiene acciones de su anterior patrón: YPF.
Tezanos fue ratificado como interventor, pero seguirá además vinculado a otras decisiones tomadas con antelación. Es que como titular de YPF Gas fue parte de las negociaciones para importar gas que llevó adelante el Gobierno anterior que tienen cuestionamientos judiciales por el precio y por la cantidad: no está claro si todo el gas que se pagó, llegó. YPF acutó como intermediario en las compras para hacerlas más rápido y saltando algunos mecanismos de control. El Gobierno actual sigue con una metodología similar.
¿Inversiones?
En el sistema hay tres partes clave. Por un lado están los productores de gas, es decir las empresas que extraen ese recurso. Alguans de las principales son YPF, Pan American, Total y firmas asociadas. Como se dijo, los principales decisores del Ejecutivo vienen de ese sector.
La otra pata clave del sistema son los transportistas. Para Mendoza la empresa es Transportadora del Gas del Norte (TGN) que tiene a su cargo gran parte del país. Esa firma es controlada por el grupo Eurnekian, a través de Compañia General de Combustibles, y de Techint, con Tecpetrol. Ambas tienen el 52% de las acciones de TGN.
Esa empresa ya multiplicó su facturación fuertemente. Pero por ahora no tiene grandes obligaciones: el compromiso de inversión obligado es de algo más de 1000 millones de pesos para todo el país.
En los planes no está previsto, por ejemplo, que haya nuevos gasoductos para captar el potencial gasífero de Mendoza. Según los especialistas el Sur de la provincia tiene importantes reservas. Pero no hay dónde inyectar el gas y por eso no se explota. Incluso aseguran que algunas de las actuales autoridades del ministerio, como Tezanos, fueron las que se opusieron a invertir el obras como el gasoducto de Los Cavados
La otra punta de la red es la distribución. En el caso de la provincia la firma encargada es Distribuidora de Gas Cuyana, Ecogas. Esa firma, que tiene nuevos dueños desde el año pasado, también aumentaría fuertemente sus ingresos casi sin exigencias de inversión. El Enargas solo le exige invertir 116 millones de pesos en toda la región y no hay planes de ampliar la red. Entre otras cosas, ese monto incluye, por ejemplo, la compra de vehículos y la renovación de programas de computadoras.
Claro, ahora Ecogás tiene la excusa perfecta: por el caos legal y las marchas y contramarchas, las distribuidoras tienen "recaudación cero" en gran parte del país. Por eso ya se atajan: aseguran que si se mantienen firmes las medidas judiciales que suspenden los aumentos, no son sostenibles.
Un comunicado de Gas del Sur






