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Los primeros 100 días: el PJ dividido y buscando un líder

El peronismo que acompañó los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner pasó a ser oposición e inmediatamente sufrió una división.
Foto: Publicada por Minuto U(no
Foto: Publicada por Minuto U(no

El rol del peronismo como opositor al gobierno nacional y las elecciones internas en el partido para evitar la intervención judicial y así dirimir posicionamientos políticos, tensionaron al Frente para la Victoria en estos primeros 100 días de mandato de Mauricio Macri, abriendo divisiones entre quienes llaman "voceros del PRO" a los peronistas que se distanciaron del FpV y aquellos que sostienen que el justicialismo no debe "apostar al fracaso de Macri".

Tras la asunción del gobierno de Cambiemos, el peronismo que acompañó los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner pasó a ser oposición e inmediatamente sufrió una división que sería plasmada tiempo después en la Cámara de Diputados, donde un grupo de legisladores abandonaron el Frente para la Victoria (FpV) y crearon el bloque Justicialista.

Allí quedó expuesto que el espacio político se dividiría entre los 'justicialistas dialoguistas', los kirchneristas que mantendrían los mismos conceptos del proyecto nacional siendo una oposición férrea al Gobierno, y además los dirigentes peronistas que conformaron frentes que enfrentaron al FpV, como José Manuel de la Sota y Sergio Massa (Frente Renovador), entre otros.
Por un lado, el diputado del bloque Justicialista Pablo Kosiner (Salta) reflexionó que "el peronismo debe volver a ser opción de Gobierno por virtudes propias y sin apostar al fracaso de Macri".

El representante del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey en la cámara baja consideró en diálogo con Télam, que "existe un peronismo de los gobernadores e intendentes que está cumpliendo responsablemente el rol de oposición y de Gobierno en cada uno de las provincias que ganamos".

En tanto, el intendente de Avellaneda y uno de los principales voceros del FpV, Jorge Ferraresi, remarcó que "quieren mostrar que el kirchnerismo está desintegrado, pero no es así y vamos a demostrarlo porque tenemos una conducción que se vio claramente en la plaza que despidió a Cristina Kirchner el 9 de diciembre".

"Algunos dirigentes pueden querer estar en otros espacios, pero el pueblo está de un solo lado", remarcó.

En ese marco de división y dispersión latente, los primeros días del peronismo en la oposición estuvieron caracterizados por las acciones opositoras de los militantes kirchneristas que realizaron marchas en diferentes plazas, convocadas a través de las redes sociales, que se extendieron durante todo el verano mientras los dirigentes mantenían reuniones privadas y conversaciones telefónicas.

La primera prueba de fuego política para el peronismo llegó a mediados de diciembre en la provincia de Buenos Aires cuando el bloque de Diputados bonaerenses debía tratar el Presupuesto 2016 enviado por la entonces flamante gobernadora María Eugenia Vidal (Cambiemos).

Las discusiones entre los diputados e intendentes que pedían votar a favor del Presupuesto de Vidal y los legisladores kirchneristas que exigían precisiones sobre el endeudamiento de la Provincia dividieron al bloque que lideraba el camporista José Ottavis, sumándose al panorama en el Senado, donde directamente se constituyeron dos bloques diferentes.

En esa oportunidad, el peronismo bonaerense demostró que había dos sectores bien definidos ante el Ejecutivo provincial que luego de 28 años no es peronista.

El 3 de febrero fue una fecha clave en estos 100 días para el peronismo porque ese mismo día en la sede histórica en Matheu 130 de la Capital Federal el Consejo nacional del Partido Justicialista iniciaba el proceso para realizar las elecciones internas en un marco de legalidad, mientras en un salón del sindicato de taxistas un grupo de diputados, encabezados por Diego Bossio junto a los salteños, anunciaban su salida del FpV.

Con la ruptura del bloque confirmada, el congreso nacional partidario se desarrolló el 24 de ese mes con duros cruces entre estos dos sectores que también se vieron envueltos por un debate que impulsó el Ejecutivo sobre el endeudamiento para saldar la deuda judicializada con los fondos buitre. 

Tras 100 días del peronismo en la oposición, los distintos sectores internos se encuentran realizando grandes esfuerzos para lograr la lista de unidad que evite la contienda electoral y además que no intervengan el partido, aunque los intereses políticos de cada dirigente y las necesidades de gobernabilidad parecen conducir a la división.

Fuente: Télam