El país que recibió Macri
Mañana a las 11.30, Mauricio Macri dejará inaugurado ante la Asamblea Legislativa el 134 período de sesiones ordinarias. Allí expondrá los principales lineamientos de su gestión. Pero por sobre todo se espera que presente un panorama de la situación social y económica que encontró al asumir el 10 de diciembre último: en ese sentido se referirá al déficit del 7 por ciento del PBI, la suba de precios, a la deuda, y a las medidas que se tomarán para cerrar acuerdo con los fondos buitre, reducir la inflación y generar empleo.
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"Va a tener tiempo para explicar en una parte de su discurso la situación que heredamos, el diagnóstico de situación, pero una parte importante va a estar destinada a decir cómo salimos y cuáles son las políticas concretas para construir un futuro distinto en la Argentina", anticipó días atrás el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.
“Macri, como presidente, tiene la obligación de decirle a la sociedad con qué tipo de desaguisado se está encontrando”, opinó el periodista Luis Majul, mientras que Jorge Lanata consideró que tras 12 años de relato, es necesario conocer la herencia recibida para poder "comprender los problemas en su totalidad". Pero no todos apoyan esa premisa. "La gente no eligió presidente a Macri para ver a quién le echa la culpa, La gente lo eligió para vivir mejor", argumenta el principal asesor del presidente, el ecuatoriano Jaime Durán Barba.
Caída del déficit fiscal y del PBI per cápita en los últimos cuatro años; un brusco descenso de las reservas del Banco Central (que se utilizaron para pagar deuda), mientras que la mayoría de los países latinoamericanos lograron duplicarla; según informes privados (porque el anterior Gobierno dejó de hacerlo en 2013), hay más argentinos pobres; el comercio exterior, en el nivel más bajo de los últimos 15 años en cuanto a superavit (por ejemplo, hoy el comercio exterior con Italia -exceptuando los años de la Segunda Guerra Mundial- registra el nivel más bajo de toda su historia); las economías regionales, deprimidas: por ejemplo, la vitivinicultura (que representa el 6% de la cadena agrícola del país) vivió el 2015 su crisis más grave de la historia "porque otras crisis han golpeado a un eslabón de la cadena, pero no a todos” ( Carlos Iannizzotto, titular de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas). Desajustes de tarifas eléctricas de 300 al 400 por ciento en dólares, de seis veces en el gas natural domiciliario, lo que llevó al actual gobierno a aplicar fuertes aumentos de tarifa. Un descenso del desempleo, pero no porque hayan más personas trabajando, sino porque muchos argentinos decidieron retirarse del mercado laboral (esto lo corrobora la caída de las tasas de actividad y de empleo) y también porque el sector público pasó al frente como empleador (aunque hay que reconocer que mejoró el empleo registrado). Y lo que fue más notorio: los salarios no alcanzaron a igualar a la inflación real, salvo en el caso de las jubilaciones mínimas, que aumentaron más del 621 por ciento desde 2007. Y no hay que olvidar el cierre de ciclo K con provincias fundidas, como Mendoza, que con una deuda de 16.463 millones de pesos no le alcanzó para completar el pago de salarios de estatales al cierre de la gestión de Pérez. ¿Y en el resto? Las provincias cerraron 2015 con un rojo de 41.847 millones de pesos: un 719% respecto del registro de 2014, según evaluó la consultora Economía & Regiones.
Al comparar algunos de estos indicadores con otros países de la región y del mundo, si bien hubo mejoras en ítems como tasa de mortalidad infantil, se hace muy notorio el retroceso en lo que respecta la administración económica:
¿Por qué Cristina le entregó a Macri una Argentina con el déficit fiscal más grande la historia?
El Presupuesto de 2015 (el último año de gestión de CFK) tenía previsto obtener un 39,7% de incremento en los recursos: quedó corto, ya que se obtuvo el 26,5% (entre otros incidió la caída de recaudación en el comercio exterior). En la ejecución presupuestaria del primer semestre de 2015, comparándolo con el año anterior, lo destinado a Gasto en Personal aumentó 42,2%. Por ejemplo, el crédito presupuestario en 2015 para afrontar los gastos en Personal Contratado representaba el 9,4% de los gastos totales del inciso 1 "Gastos en Personal", pero en los hechos se elevó al 39,4% (en la ejecución presupuestaria del primer semestre de 2015): el 79,8% fueron para personal permanente y el 10,8% restante, a personal contratado.
Otro caso: los gastos en la partida Publicidad y Propaganda realizados en el primer semestre de 2015 fueron superiores al crédito inicial asignado por la Ley de Presupuesto de ese año: mientras la Ley de Presupuesto autorizó gastos por 1.404.677.497 pesos sólo para el primer semestre de lo que fue aquel año electoral, en los hechos se ejecutaron gastos por $1.514.174.920,46 (72,7% ejecutado por Jefatura de Gabinete, en ese entonces a cargo de Aníbal Fernández, y el 27,2% restante por la ANSES).
Según la Auditoría General de la Nación, sólo en el primer semestre del último año de gestión de Cristina Kirchner, hubo más gastos (40%) que recursos (25%). El gastar más de lo que se recauda llevó a que Cristina Kirchner se despidiera (sin pasar por la Casa Rosada para entregarle el mando a Mauricio Macri) con un déficit del 7% (un número que coincide con la cantidad de años de déficit fiscal que lleva el país).
Y todavía hay más: los 90 mil millones de pesos anuales que Cristina le cargó a la mochila de su sucesor ocho días antes de que se despidiera de la Casa Rosada (al derogar el fin de la detracción del 15% de los fondos de la coparticipación para la Anses), más los 50 mil millones de pesos por vender el año dólar futuro a un valor mucho menor al dólar de hoy, lo que ha significado destinar el 85% del dinero emitido casi desde que Macri es presidente hasta hoy para cancelar esa deuda:
Más allá de las opiniones dentro del oficialismo acerca de informar o no con detalle la herencia K, mañana se espera un discurso con datos suficientes que permitan entender las decisiones duras y muchas de ellas cuestionadas, que ha tomado el Gobierno en sus primeros 70 días.