Podrían jubilar a la fiscal como salida decorosa
Pertenecer tiene sus privilegios. Y en el Poder Judicial en realidad son varias esas ventajas. La fiscal Anabel Orozco lo sabe y abusó: se pidió licencia por enfermedad, nadie controló que sea verdad su problema y se fue de viaje a Brasil. El problema fue que tropezó con su propia torpeza y se "escrachó" en la red social Facebook con fotos y mensajes sobre lo bien que la pasaba en la playa. Peor aún: todos los documentos oficiales la incriminan, porque tiene registrada la salida del país el 11 de noviembre; con la supuesta lumbalgia y todo.

Ahora ella y el médico traumatólogo que firmó los dos certificados están complicados porque la justicia penal los investiga. La fiscal intentó "borrar" algunos rastros de su viaje en la red social Facebook. Pero ya era tarde: tras la publicación de MDZ, el tema explotó a nivel nacional.
Incluso las fechas de los certificados estarían mal y Orozco tiene una falta injustificada.
La nueva licencia se le vence el 27 de noviembre y ese día debe presentarse, aunque seguramente no trabajará y deberá dedicarse a su defensa. No solo sería trucho el diagnóstico inicial, sino que le diagnosticaron una recaída "a larga distancia".
Pero tiene una salida "decorosa" a la mano: la jubilación. En ese sentido, explican en tribunales, podría ser la vía elegida para esquivar un jury. De lo que no podrá zafar es de la demanda penal. Lo mismo le ocurre al traumatólogo. Por ahora se reserva su identidad porque aún no está confirmado si es apócrifo el sello o no. Pero todo indica que acutó en connivencia. Incluso aseguran que hay una lista de médicos de "firma fácil" para certificar enfermedades en el Poder Judicial y ahí está una de las claves: la falta de control.
Orozco no está sola
Pero en el Poder Judicial aseguran que lo que Orozco hizo no es una excepción y que la falta de control sobre jueces, fiscales y funcionarios es "la ley": licencias, viajes a congresos y ausencias por relaciones públicas abundan. A diferencia de lo que ocurre con cualquier empleado público (incluso con los trabajadores del Poder Judicial), a los magistrados no los controla un servicio médico para garantizar que estén realmente enfermos cuando presentan un certificado médico. Para poner un ejemplo: cuando un docente falta, debe llamar a un control médico, un profesional va a su casa y certifica que esté imposibilitado de dar clases y si no, les descuentan. Todo a pesar de que se trata de un padrón de 50 mil personas. Con los jueces confían en su palabra.
"A los empleados algunas veces les mandan, sobre todo cuanto son muy faltadores. A los magistrados no. En el caso de los fiscales siempre depende de algunas cosas particulares", explicaron desde Tribunales.
Otra fuente dijo que solo se envía el caso a una junta médica cuando es una licencia prolongada. El resto, confianza ciega. Por eso analizan algunos cambios, aunque saben que va a costar: quieren limitar los viajes de los jueces y agudizar el control de las licencias.
En el Poder Ejecutivo se relamen porque lo que pasó con la fiscal suma argumentos a la tesis sobre la falta de compromiso del Poder Judicial. Sin embargo también genera algún dolor de cabeza, pues es una fiscal con alguna llegada a funcionarios y ex funcionarios del gobierno.


