Implosión en el gobierno de Pérez
El acuerdo de dos mandatarios, uno saliente y el otro entrante, generó el desacuerdo del peronismo y, por lo tanto, colocó en una posición de ridículo al que acordó en nombre del partido que preside y de la provincia que gobierna. ¿Deben los intendentes esperar que asuma Alfredo Cornejo para que el nuevo gobernador tenga con quiénes negociar? Es posible que así deba ser, no porque corresponda sino porque lo dicta la realidad anárquica del oficialismo. Los jefes comunales sesionaron este martes en la Legislatura, auspiciados por legisladores nacionales que buscan que todo trascienda lo menos posible, con la idea de ponerle freno al proyecto de ley acordado entre Pérez y Cornejo y que, entienden, los deja afuera.
Hay desesperación. Del encuentro han sido protagonistas tres candidatos para las elecciones nacionales que se están jugando sus cabezas en esta pelea interna: Rubén Miranda, el intendente de Las Heras que encabeza la lista del FpV para la Cámara de Diputados de la Nación, Anabel Fernández Sagasti, primera aspirante al Senado, y nada menos que Francisco Pérez, candidato al Parlasur y señalado como integrante de un potencial gabinete si la gente le abre las puertas de la Casa Rosada a Daniel Scioli.
Frente a este nuevo chasco político que tiene como antecedente el día en que el gobernador llamó a conferencia de prensa, hace una semana, para suspenderla luego por las discrepancias dentro de su partido, Cornejo no encuentra con quién discutir un final de mandato morigerado en su impacto negativo y un arranque de su propia gestión con alguna cuota de oxígeno.
El nuevo gobernador cortó por lo sano y comenzó a dialogar per se con los intendentes peronistas que son, en definitiva, los únicos que revalidaron sus títulos hacia adentro del peronismo perdedor. Pero, como dice Jorge Omar Gimenez, cacique de San Martin y con un liderazgo emergente en la provincia, "hay broncas, resquemores, tristeza" hacia adentro del partido gobernante que impide que hablen entre ellos sin un cuchillo debajo del poncho.
Si hay algo que quedó ratificado en las últimas horas es que el gobernador y presidente del PJ, no reina ni gobierna. Ni siquiera aporta un toque simbólico a su cargo. Lo haría si se allanara a la discusión interna primero, para actuar con un liderazgo prestado por ellos después, sin socavar la figura que encarna, como está sucediendo ahora. Lo que acuerda Paco Pérez, sostiene todo el resto de su partido, lo hace en nombre propio, y nada más y sus actos épicos terminan teniendo un tranco corto.
¿Están extorsionando los intendentes del peronismo al gobernador? Esa palabra no la ha pronunciado nadie, ni siquiera en off the record y solo surge como una letanía desde la usina del Cuarto Piso, cada vez más chica y con menos energía, ya que todos los días algún nuevo personero del gobernador da un pasito para atrás, dejándolo solo en la línea de fuego. Sí se habla, sin embargo y con palabras fuertes, aunque en voz baja, de un "pacto entre Pérez y Cornejo para garantizar que no se investigue al actual gobernador", de quien se insiste en que merece una auditoría de corte y evaluación de calidad y oportunidad de sus gastos y no solo de su legalidad. Esto último lo tiene garantizado en el Tribunal de Cuentas, pero los huecos que quedan y que alimentan la situación financiera de Mendoza, podrán tener un viso de legalidad, pero nadie evalúa el costo para la provincia de muchos actos de gobierno.
Fue el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, quien rompió su habitual cortesía al referirse a temas internos de su partido quien lanzó, sin más y sin que los periodistas lo azuzaran, en diálogo con Marcelo Arce en el programa "Uno nunca sabe" por MDZ Radio, que "evidentemente algo ha hecho mal el gobierno de Pérez para que Mendoza esté en las condiciones que la deja". Fuerte definición de un político poco habituado a los golpes fuertes hacia afuera de su partido y mucho menos hacia adentro.
Hay una implosión en el gobierno de Mendoza. Las broncas contenidas contra Pérez de parte de gran parte de la dirigencia de un peronismo que se cansó de dar la cara por un gobernador que va hacia donde quiere sin consultar a nadie, se suma a la posibilidad de que el proyecto enviado a la Legislatura les cierre el camino a negociar con Cornejo sus futuras necesidades de endeudarse. Si aprueban la ley, el nuevo gobernador quedará habilitado a seguir contrayendo deuda para hacer frente a la realidad heredada. Y los caciques del peronismo, que ya se van poniendo el traje de opositores, quieren reservarse ese resorte para sí, para contar con herramientas con las cuales plantarse ante Cornejo y que, sostienen, Pérez, "en función de salvarse solo", deja saldado.
Ya renunció una pieza clave del gobierno: el ingeniero jurídico de todas las trapisondas de Pérez, Gustavo Tobares. Fue su delfín en las Primarias por la intendencia de la Ciudad, pero fue una válvula de escape del nuevo esquema de poder que presiona por hacerse cargo de la controvertida continuidad del gobernador al frente del PJ.
Lo que suena en el aire es la amenaza de retirada masiva de la Casa de Gobierno de todos los funcionarios alineados con los intendentes, una forma de vaciar a Pérez de poder si no los consulta ni actúa de acuerdo a sus intereses.
La interna del peronismo, esta vez, es la que pone en riesgo el financiamiento del funcionamiento del Estado en adelante y en esto, Cornejo tiene poco por hacer: deben definir qué provincia dejan y esa no es una responsabilidad exclusiva de Pérez, sino de todo el partido que gobernó en los últimos ocho años.

