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Kemelmajer: "La Corte no está en mis planes"

De ese modo la ex magistrada provincial descartó ocupar un lugar en la Corte Suprema tras la muerte de Carmen Argibay y Enrique Petracchi y la renuncia de Eugenio Zaffaroni. Explicó la importancia de cubrir los puestos vacantes y subrayó: "No estoy en los planes de ningún Gobierno".

El nombre de Aída Kemelmajer de Carlucci resonó en el último tiempo como una de las posibles candidatas a ocupar un lugar en la Corte Suprema de Justicia de la Nación; sin embargo, la ex magistrada provincial lo descartó de plano: "La Corte no está en mis planes".

Esta mañana, la reconocida jurista defendió el recientemente sancionado Código Civil y Comercial, del cual es coautora, en el Palacio de Justicia. Allí, remarcó, entre muchas cuestiones, la importancia de haber logrado ajustar un régimen normativo a la realidad de la sociedad contemporánea.

Arrancó citando un proverbio chino: "Cuando hay vientos de cambio, algunos construyen muros, otros preferimos construir molinos", y concluyó con la canción "Todo cambia" de Mercedes Sosa y con enérgicos aplausos de todo el auditorio en el salón de actos en el edificio del Poder Judicial provincial.


Tras su apasionada defensa a las modificaciones hechas al Código de Vélez Sársfield, MDZ la consultó por sus posibilidades de formar parte del Poder Judicial de la Nación, recordándole que en reiteradas oportunidades -incluso, recientemente- su nombre estuvo en la lista de candidatos. 

"Bueno... usted lo ha dicho, en 2003, en 2007 y ta, ta, ta, y yo nunca he ido a la Corte. Eso ¿qué quiere decir?... que yo no estoy en los planes de ningún Gobierno y de ningún signo político; entonces, como yo no estoy en los planes de ningún signo político ni de ningún Gobierno, la Corte tampoco está en mis planes", apuntó Kemelmajer. 

La premiada jurista, que incluso ha sido destacada públicamente por la presidenta Cristina Fernández, opinó en ese orden por los cargos vacantes de la Corte Suprema de Justicia nacional (debido a la próxima renuncia de Eugenio Zaffaroni y a los fallecimientos de Carmen Argibay y Enrique Petracchi) y, citando al abogado y político argentino Lisandro de la Torre, subrayó: "No cubrir los cargos vacantes es violar la independencia del Poder Judicial, los cargos vacantes hay que cubrirlos". 


Aclaró que su declaración no va en dirección a la oposición, que recientemente acordó resistir el nombramiento del sucesor de Zaffaroni, sino que "es un mensaje para todos, ni para la oposición ni el Gobierno ni nada, yo cito las palabras de Lisandro de la Torre, de quien nadie puede dudar que fue el conductor de la moral pública en la Argentina. No estoy hablando a favor de ningún partido político ni nada, el Poder Judicial necesita que se cubran los cargos", insistió.

Fundamentó su postura al indicar que cuando hay puestos vacantes la Justicia se vuelve, aún, más lenta y puso de ejemplo el momento en que ella renunció como ministra de la Suprema Corte de Justicia provincial.

"Sino mire lo que pasó acá en Mendoza cuando yo me fui (renunció en 2010 y su reemplazo, Mario Adaro, fue nombrado recién en 2011) prácticamente la vocalía quedó cuánto tiempo sin cubrir", y reforzó: "Fíjese los problemas que ésto trae, problemas hasta de organización. Es decir, si acá en la provincia tiene dos jueces y esos dos no están de acuerdo entre ellos, usted tiene que integrar sala y ello termina generando demoras en el expediente". 

Aseveró que no cubrir los cargos vacantes en la Justicia terminará por ratificar el principal cuestionamiento que hacen los ciudadanos en general respecto a la lentitud con que los magistrados resuelven un caso.

"La gente... ¿de qué se queja respecto a nosotros?, y yo digo nosotros porque me sigo sintiendo juez de la provincia, se queja de que los procesos judiciales son lentos. Entonces, hay que trabajar para disminuir los tiempos de la Justicia y si usted tiene cargos vacantes lo que hace es demorar los procesos, así de sencillo", apuntó.

A propósito de su exposición y defensa del nuevo Código Civil y Comercial, resaltó el hecho de que "los poderes públicos y privados interesados en esto se han unido todos. Esto es algo fantástico. El hecho de que este curso se haga en forma conjunta entre el Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Colegio de Abogados e, incluso, las universidades públicas y privadas es algo nunca visto". 

Nuevas familias, nuevos códigos, nuevos procedimientos

Durante toda su defensa, la jurista remarcó que la sociedad contemporánea no puede continuar rigiéndose por un Código del siglo XIX porque, por ejemplo, las realidades de las familias han ido mutando y hoy tienen que ser tomadas en cuenta por el régimen normativo. 

En efecto, la doctora explicó que en el Derecho de Familia es donde más influyen las modificaciones hechas al Código Civil de Vélez Sársfield y que, por eso mismo, Mendoza ya está trabajando en un Nuevo Código Procesal Modelo de Familia. 

"Estamos trabajando sobre el procedimiento de familia que es donde tiene más influencia este código. De hecho, hicimos una especie de Código Procesal Modelo de Familia para que los procedimientos familiares se adecuen al nuevo Código Civil y Comercial", especificó Kemelmajer.

Aseveró que en los próximos días será enviado por el Poder Ejecutivo para su tratamiento. "Donde más cambios hay es en el Derecho de Familia en donde ya hemos trabajado y el Gobierno ha tomado esta iniciativa", apuntó.

Puso de ejemplo que una de las quejas más comunes tiene que ver con los lentísimos procesos de adopción y puntualizó: "Este Código lo que hace es fijarle plazos al diálogo necesario que tiene que haber entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. La mayoría de estos problemas se ocasionan porque no existe ese diálogo. Durante 26 años acá en la Corte de la provincia me cansé de escuchar quejas del poder Ejecutivo a la Justicia y viceversa". 

Puntualizó que con estos cambios, el Poder Ejecutivo debe resolver la situación del niño, niña y adolescente con su familia de origen en seis meses y en caso de no lograrlo debe remitirlo al juez quien tiene la obligación de declarar en forma inmediata su estado de preadoptabilidad.