El Estado busca "morder" ganancias del juego ilegal
El presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Carlos Bianchinelli negó que el Gobierno fomente la timba y explicó ante una comisión legislativa que el objetivo es captar los recursos que mueve el juego clandestino.
Bianchinelli y uno de los vocales del directorio, Federico Domínguez, se defendieron de las críticas y pidieron tener en cuenta que el 50 por ciento de los fondos que maneja el juego terminan en los bolsillos de los operadores ilegales. “Aumentar la recaudación no es fomentar el juego sino traer al circuito formal el juego clandestino”, expresó el funcionario, en una semana en la que se conoció la decisión oficial de abrir una puerta a otra modalidad de juego impulsado por el propio Estado: los entretenimientos on line.
Estos fundamentos escucharon los diputados de la comisión de Juegos y Casinos en su primera reunión. Durante el encuentro se analizaron las últimas licitaciones del organismo, que busca optimizar el sistema de apuestas de la quiniela provincial, tras dejar caer un proceso en el que las empresas intervinientes pretendían elevar las comisiones actuales que percibe por el servicio y hasta se cartelizaron paran quedarse con este negocio y el control on line de las máquinas tragamonedas.
La nueva licitación para la quiniela se realizará dentro de 15 o 20 días, mientras que la licitación para controlar la recaudación de las máquinas tragamonedas (que aporta unos 2,8 millones de pesos por día) está en análisis y es muy probable que caiga, debido a las impugnaciones mutuas de las firmas participantes.
De la reunión surgió también el requerimiento legislativo de tener detalle de los fondos que recaudan el casino oficial y sus anexos, así como los recursos que destina a los planes de salud. “Bianchinelli explicó que son 26 los planes de salud que sostiene el instituto y prometió un detalle de los fondos que entrega para la semana que viene”, explicó el diputado del FIT Martín Dalmau, miembro de la comisión del juego.
Parte de esta información ya ha trascendido. El fin de semana, Bianchinelli explicó a MDZ que el IPJC ha girado desde el comienzo del año hasta julio 5,8 millones de pesos mensuales. A partir de agosto, debido a la sanción del presupuesto 2014, el aporte se incrementó a 7,9 millones de pesos.
Según Bianchinelli, el objetivo era redondear un aporte a la salud cercano a los 100 millones de pesos, pero se distribuirá bastante menos, dado que durante los primeros siete meses del año se enviaron los fondos correspondientes a la pauta de gastos del año pasado.
Hay que recordar que el IPJC tiene la obligación de entregar 35 por ciento de sus utilidades brutas. El resto de los fondos solventa el funcionamiento del organismo, que le paga el sueldo a 700 empleados.
A pesar de los gastos, en el órgano gubernamental que maneja los casinos siempre hay dinero en efectivo y los fines de la plata son diversos. Entre ellos, garantizar cada fin de mes el pago de salarios estatales y los giros en descubierto del Banco Nación que últimamente emplea el Gobierno para afrontar sus obligaciones. “Bianchinelli explicó a la comisión que los fondos del Instituto son tomados en garantía y Hacienda obliga a no usarlos durante 48 horas”, dijo al respecto el diputado Dalmau.
