Forster defendió al Gobierno y atacó a las operaciones mediáticas
Ricardo Forster, co-fundador de la agrupación de intelectuales K “Carta Abierta” y uno de los candidatos por el FPV para las elecciones de octubre, habló acerca del futuro del kirchnerismo y defendió al vicepresidente Boudou por su “excéntrico” comportamiento.
En entrevista con Infobae el intelectual destacó la importancia del peronismo que resurge con Néstor Kirchner, asegurando que el de los años 90 había desecho todo lo que Perón gestó, convirtiendo al gobierno en algo funcional a la matriz de la valoración financiera de giro neoliberal. Desde su visión: “Un peronismo ligado a los años 70, no porque los repitiese, sino porque abrazó la tradición de un peronismo combativo, constructor de una nueva realidad en el vínculo entre trabajadores y empresarios, en el rol del Estado, en la ampliación de derechos, y la Argentina del 2003 era una Argentina imposible, fragmentada, atravesada por la violencia, sin futuro, con un pasado clausurado por las leyes de impunidad, y la llegada de Kirchner fue relativamente azarosa, fue inesperada”.
Tras la derrota del oficialismo en las PASO en la primera reunión de Carta Abierta se dijo que si el kirchnerismo se iba del poder “se perdía todo”, al respecto remarcó que “Si es otro que gobierna la Argentina, y si sobre todo es alguien que plantea la lógica de las metas de inflación, la política de ajuste, control del gasto, devaluación, me parece que en poco tiempo se van a ir reduciendo las conquistas y la trama económica de este momento económico.”
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En sus declaraciones también arremetió contra Daniel Scioli al señalar que no representa la mirada que el grupo Carta Abierta tiene sobre el kirchnerismo y que no siente que lo representa en términos ideológicos políticos. Aunque reconoció que “ha jugado un rol que está ligado a cierta fidelidad, por lo tanto es un aliado para el FPV, aunque se trata de un aliado que no me representa”.
Consultado sobre las injurias que los políticos arremeten contra los manifestantes en plena democracia, como los dichos de Guillermo Moreno a los manifestantes invitándolos a que se metan las cacerolas en una zona de su cuerpo y los de Manuel Abal Medina, quién dijo que los que protestan sólo están preocupados por lo que pasa en Miami, señaló que no se trata de “ofensas” sino de concepciones: “Yo puedo discutir con alguien que tiene una visión de la derecha, y decir que su concepción de los trabajadores o de los pobres es discriminatoria, pero eso no es una injuria, es una concepción”.
Uno de los factores puntuales que afectan la imagen del Gobierno tiene que ver con la cantidad de funcionarios sospechados de corrupción, ante lo cual declaró que no teme porque es un hombre de principios que no se va a ver involucrado en estos conflictos y puntualizó:
“Mi convicción es que este no es un gobierno corrupto. Puede haber corrupción en el Estado, pueden haber funcionarios corruptos, sería ingenuo decir que no, pero me parece que hay una autonomía de poderes en la República”.
La cuestionada Justicia es otro de los temas que abordó en su entrevista, destacando que para él “actúa con independencia del poder político, no me cabe la menor duda”.
“Hay una multitud de jueces que son antikirchneristas, y que tienen unas ganas enormes de demostrar judicialmente la supuesta terrible corrupción de este gobierno y, sin embargo, ahí donde han avanzado han demostrado que no había nada. Y aquellos funcionarios con problemas vinculados a manejos espurios de fondos públicos, hoy están siendo juzgados, como es el caso de (Ricardo) Jaime. Es necesario combatir la corrupción, pero no es el núcleo de lo que hoy se dirime en la Argentina, de ninguna manera”.
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Pero gran parte de la opinión pública remarca los hechos de “corrupción” y la desconfianza que siente hacia el Gobierno. Según Forster esto responde a la historia argentina: “los gobiernos de matriz democrática y popular fueron sistemáticamente denunciados como gobiernos corruptos”.
"Esto es algo muy complejo, no alcanza un reportaje para analizar la composición de este fenómeno, pero evidentemente han logrado tener éxito en una interpelación muy fuerte a una parte importante de la sociedad. Me parece que en ese sentido Jorge Lanata ocupó un lugar muy significativo, y que la tragedia de Once le hizo un gran daño al gobierno, porque allí abrió una fisura que permitió para algunos juntar lo que antes no podían juntar, que era la materialidad de un acto, que produjo la muerte de 51 personas, y la corrupción”.
“Pareciese ser que este es el gobierno más corrupto de la historia argentina, con la mitología de las bóvedas, que reproduce la misma mitología del oro de Perón, de los vestidos de Evita, de una fortuna inconmensurable. Yo no me niego a discutirlo, ni me niego a decir que no puede haber nichos de corrupción en una máquina tan compleja como el Estado, acá y en cualquier parte del mundo, sino pareciese ser que siempre los salvajes, los bárbaros, somos los corruptos. Y basta entrar en cualquier dispositivo de administración estatal para encontrarse con la corrupción. Es la práctica del capitalismo.”
Otra de las figuras más controversiales del kirchnerismo es Amado Boudou. Al preguntarle si era verdad, como dijo Beatriz Sarlo, que para los intelectuales de Carta Abierta era una humillación tener que abrazar al vicepresidente, respondió: “Si Boudou o cualquiera se formó en sus años juveniles en una tradición liberal, o ultraliberal, y después evolucionó políticamente, y asumió un proyecto que está en las antípodas de esa concepción, yo no tengo ningún problema".
"Yo no viviría en Puerto Madero, pero eso es una opción personal, en la medida que esa vida privada no impacte en su rol como funcionario, yo no tengo nada que decir".
Para finalizar se refirió al "cambio" de Boudou frente a las visiones que lo tildan de “oportunista político”: “Se le pide muchas veces al político que sea lo que la sociedad no es, de la misma manera que se le pedía a las maestras en plena crisis de los 90 que siguieran siendo ejemplares, que enseñaran sobre valores cuando estos estaban carcomidos por el egoísmo y la falta de solidaridad, mientras ellas ganaban dos pesos y estaban aterrorizadas por su situación. Allí hay una lógica compleja y hasta falsa. Es como decir que el 70% de los votos que no fueron al FPV constituyen la oposición. Eso es falso. No es intercambiable el voto del Frente de Izquierda, con el de Aguad en Córdoba, o el de Carrió en Buenos Aires, y no es lo mismo Claudio Lozano que Alberto Rodriguez Saá.”