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El Gobierno aceptó las políticas de “mano dura” de Scioli

La Presidenta respaldó al nuevo ministro del área de seguridad bonaerense, avalando el rigor que el kirchnerismo solía reprobar.
Foto: La Nación
Foto: La Nación

De cara a las elecciones de octubre, la presidenta Cristina Kirchner aceptó acompañar las nuevas políticas implementadas por Scioli en materia de seguridad al brindar su respaldo “gestual” al ex intentende Alejandro Granados, identificado con una postura de mayor rigor contra el delito que la tolerada por el kirchnerismo, que solía estigmatizar esa política como "mano dura".

"La política de seguridad de Scioli está asociada a la de Cristina. Ambos están atados y de ella depende la suerte electoral en octubre", comentó un alto funcionario, según indica el diario La Nación.

Durante un acto institucional en Ezeiza, que no tenía nada que ver con anuncios de sobre seguridad, Cristina sentó a Granados a su lado para la foto.

"El Gobierno no te regala una foto si no quiere apoyarte, por lo cual ese gesto fue en sí mismo un respaldo a Granados, aunque Cristina no hablara de la seguridad", analizó una fuente del gobierno bonaerense.

El objetivo oficial del encuentro era inaugurar en Ezeiza las obras de reestructuración del Centro Recreativo Nacional (Cerena) y la puesta en funcionamiento del Polo Industrial Argentina Trabaja. Pero el trasfondo real de la presencia de la Presidenta era darles un nuevo espaldarazo a los principales actores de la campaña electoral, que comenzará legalmente mañana.

La mandataria sentó a su derecha al candidato a diputado del Frente para la Victoria, Martín Insaurralde, y a su izquierda a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, quien a su vez tenía a su lado a Granados. Cerca de allí estaban Scioli y la diputada y esposa del ex intendente, Dulce Granados. Ellos son los nuevos actores, en parte, de la campaña electoral.

El apoyo a Granados, aunque no se involucró verbalmente, es relevante para la Casa Rosada porque los intendentes y funcionarios consideran que la inseguridad fue un motivo central, junto con la inflación, de la dura derrota electoral en las primarias del 11 de agosto último.

El flamante Ministro de Seguridad prometió "llenar la calle de policías". Destinar personal que está hoy en funciones administrativas a las patrullas callejeras y acelerar trámites de gestión para destinar móviles en desuso. También estimulará a los intendentes para que incorporen efectivos retirados a sus guardias municipales y aplicará la división de patrullas por cuadrículas, con el aporte de la policía montada en parques y espacios verdes, como ya acordó con el intendente de La Plata, Pablo Bruera