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El mapa de la corrupción en la Municipalidad

El escándalo del prostíbulo VIP de la Ciudad de Mendoza dejó al descubierto todo un sistema de corrupción que llega hasta el propio intendente capitalino. Nombres, datos e historial de desaguisados que persisten hasta el día de hoy.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

Víctor Fayad es todo un misterio en sí mismo: es personalista al extremo —característica admitida incluso por sus adláteres— y ostenta un estilo de conducción cercano al maltrato.

Su actividad política comenzó en la UCR, gracias al impulso de su propio tío, el ex gobernador de Mendoza, Santiago Felipe Llaver. Merced a ese empuje familiar, Fayad supo construir una interesante carrera, especialmente a partir de su asunción como presidente del Concejo Deliberante de la Capital mendocina, a los 27 años.

Pronto, en 1987, llegará a intendente del mismo distrito y su eficiente gestión lo llevará a la cúspide de la popularidad política. Es que Fayad impuso un novedoso modelo de conducción vinculado al embellecimiento de los paseos públicos. Por caso, se le atribuye la beneficiosa transformación de la calle Sarmiento.

Con ese mérito a cuestas, intentará en vano ser Gobernador de la provincia en el año 1991, con sólo 34 años. Para lograr su sueño insistirá cuatro años más tarde, pero jamás lo logrará. Su techo será la intendencia capitalina.

Desde el preciso momento que asumió su segundo mandato comunal, en 2007, Fayad ha teñido su gestión de diversos escándalos, principalmente motivados por su extremo personalismo. “Sí, la verdad que es de consultar poco sus decisiones y tiene carácter muy fuerte, pero es respetuoso de las instituciones y hace una muy buena gestión”, aseguró en su momento a MDZ Alejandro Pérez, secretario Habilitado del Concejo Deliberante mendocino y hombre del riñón del polémico intendente.

Lo mismo admitió Darío González, concejal del partido Concertación Ciudadana y hoy alineado con el jefe de Gobierno: “No te voy a negar que Fayad es personalista, incluso se enfrentó con algunos de los que lo ayudaron a llegar al poder, pero tiene un buen equipo de trabajo”.

En las antípodas se encuentra Guillermo Mosso, concejal del Partido Demócrata, quien vive poniendo la lupa en la gestión del mandatario comunal, a través de pedidos de informe de diversa índole. “No te dan respuesta a nada, pero seguiremos pidiendo que nos rindan cuenta de lo que hacen”, advirtió a este diario oportunamente.

La falta de información por parte del municipio es algo que ya había sido advertido por el ex edil Emilio Bertolini, quien supo ser crudo a la hora de referirse a la conducta del intendente: “Fayad es muy caprichoso y le gusta ir hasta el hueso, cueste lo que cueste, aún al borde de la ley”.

¿Qué significa esa última frase? ¿Qué es eso de hacer lo que sea “al borde de la ley”?

Parte de las respuestas empezaron a aflorar luego de que, a fines de abril de este año, se clausurara un prostíbulo en la Capital mendocina y se descubriera que había inspectores que hacían la vista gorda a cambio de suculentos montos de dinero. Y allí surgió una nueva pregunta: ¿Está Fayad al tanto de lo que ocurre debajo de sus pies? Peor aún: ¿Puede no saberlo?

MDZ entrevistó a tres fuentes comunales a efectos de contestar ese interrogante. Todos coincidieron en detallar el mismo mapa de corrupción, que empieza en el área de los inspectores, pasa por la dirección de Comercio e Inspección General y llega al propio intendente.

En ese pergamino, los dos personajes más importantes se llaman Diego Girón y Francisco “Paco” Castillo. Ambos son jefes de inspectores y responden a Carlos De Pasquale, titular de Comercio y, a la sazón, cuñado de Fayad.

“Los negocios que manejan son muchos: playas de estacionamiento, persas, prostíbulos, y más”, admitió uno de los consultados a este diario. Los otros dos —uno de los cuales ya no se desempeña en la Municipalidad— coincidieron al respecto y agregaron un dato más: existiría una suerte de “protección” a locales que incumplen normativas esenciales de convivencia. Todo a cambio de dinero contante y sonante.

“La mayoría de los boliches que protege Fayad son los que están en la Arístides. Hay descontrol de droga y nadie hace nada. Los inspectores están todos entongados”, dijo uno de consultados para esta nota.

La responsabilidad siempre llega hasta el intendente a través de su cuñado, De Pasquale. Un dato no menor: los hijos del director de Comercio trabajan —todos— en la municipalidad.

Girón, CUIT 20-23547799-9, es uno de los que reportan a él. Con un sueldo en la comuna que asciende a $6.120, aún no ha podido explicar cómo hace para justificar su nivel de vida. Dicho sea de paso: ¿Cuál es su vínculo con la firma Servicios Cuyo, una SRL aún en formación a pesar de haberse creado el octubre de 2006? ¿A qué se dedica la empresa?

Lo mismo ocurre con Castillo, CUIT 20-18342703-3, quien cobra un sueldo de $7.620 y también ostenta un nivel de vida fuera de lo común. Por caso, ¿cómo hizo para comprar su Toyota Hilux Pick-Up cabina doble sr 3.0?


Un pasado signado por el escándalo

Reacio a mostrar y/o compartir los números oficiales, el intendente Fayad ha sido investigado en el año 2008 por supuestos "aportes voluntarios" que empleados de la Municipalidad de Mendoza hacían a la UCR departamental y cuyos importes eran depositados en las cuentas bancarias de dos de sus secretarias privadas, Carolina Demaría y Laura Salvo.

Se trata de un expediente que aún permanece abierto ante el Tribunal de Cuentas de la provincia y del cual se desprende que los responsables contables de la comuna presentaron autorizaciones adulteradas de puntuales agentes municipales para permitir que ese dinero se les descontase de sus salarios.

Pero lo más cuestionable es lo ocurrido con las secretarias de Fayad cuando este llegó a la intendencia: Demaría se convirtió en directora General de Intendencia; y Salvo en la secretaria privada del intendente.

Sin embargo, no se trata del peor de los escándalos que enfrenta el jefe comunal. Uno de los tópicos que más se cuestiona a Fayad es el que está relacionado con la construcción, lo cual lo ha llevado incluso a enfrentarse con los concejales de su propio partido. “Ha presentado algunas propuestas tan escandalosas que no pudieron ni sostenerlas sus propios partidarios. Si lo pensás dos minutos, te darías cuenta de que es facilísimo manejar la ciudad, se recauda mucho dinero y es muy fácil de administrar. Todo ese ocultamiento que hace Fayad vuelve más oscura su administración”, admitió un concejal en estricto off the récord a MDZ.

En tal sentido, hay dos temas que ponen al jefe comunal bajo la lupa de todas las miradas: la venta de terrenos municipales y las excepciones al Código de Edificación Urbana mendocino.

En ese marco, hay que destacar que el “Viti” ha sabido presionar al Concejo Deliberante para impulsar sospechosas excepciones al Código de planeamiento urbano mendocino, generalmente para beneficio de una empresa constructora llamada Cioffi.

“Uno de los pedidos fue escandaloso: se pidió permiso para construir 13 pisos y terminaron construyendo ¡17! (…) La excepción la impulsó Fayad”, confesó una de las fuentes consultadas.

Si bien el jefe comunal es un experto en impulsar este tipo de medidas, en algunas oportunidades ha debido echarse atrás por fuertes presiones de los vecinos. Una de esas ocasiones se dio en julio de 2008, cuando unas 60 personas se movilizaron contra la construcción de dos torres en calle Boulogne Sur Mer 241.

“Fayad mastica vidrio pero no lo traga, jamás va a insistir en algo que pueda ponerlo bajo sospecha”, admitió un ex colaborador de la comuna.

Es que, el tema de las excepciones representa todo un escándalo en la ciudad de Mendoza. Sólo en 2008, se permitieron una serie de permisos de lo más insólitos, desde la instalación de una concesionaria de autos en Perú al 2.100 —en zona no permitida—, hasta la superación de la altura máxima en Emilio Civit al 700.
 

Finalmente
 
El nombre completo de Fayad es Víctor Manuel Federico, nació el 09/02/1955 y su salario como Intendente asciende a $ 24.470. Al igual que los inspectores a su cargo, con ese sueldo no puede justificar su nivel de vida.

Así y todo, si algo se le debe reconocer es su hábil cintura política: sabe codearse con Elisa Carrió de la misma manera que consigue ser atendido por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Gracias a ello, consigue fondos frescos para cubrir los déficits comunales y logra que nadie discuta acerca de sus falencias en la gestión pública.

A los pocos que se atreven a señalar sus desaguisados, Fayad les dice siempre la misma frase: “Yo ya no tengo nada que perder”. ¿Será así?