Segundo "Lázaro tour" en 12 horas
Por segunda vez en 12 horas el empresario Lázaro Báez abrió las puertas de su paraíso en Río Gallegos, uno de ellos, para tratar de rebatir la fuerte denuncia de destrucción de pruebas clave en la causa de lavado de dinero. A Báez lo acusan de haber hecho desmantelar una bóveda secreta de su casa de huéspedes y de haber quemado documentación horas después de la primera emisión del programa “Periodismo para todos” el 14 de abril de este año.
El empresario admitió que descansó sin dificultad pero no negó la molestia que le generan las nuevas denuncias sobre el posible desmantelamiento de una bóveda en su propiedad.
Báez eligió desoír las recomendaciones de sus abogados que le pidieron que no abra las puertas de su propiedad privada para ser expuesta, Nicolás Guzmán, otro de sus asesores letrados sostuvo hoy en Radio La Red "aún en contra de lo que cualquier abogado penalista recomendaría", el empresario decidió mostrar su chacra de Río Gallegos".
Durante la recorrida el empresario kirchnerista aseguró sentir vulnerada su intimidad y se mostró mucho más incómodo y molesto ante las preguntas que la prensa fue realizando. "Esta visita era para recorrer, no para hablar", explicó en reiteradas oportunidades.
Las sospechas sobre una posible bóveda en su chacra volvieron a ser desmentidas. Esta mañana en declaraciones a Radio Mitre, Elisa Carrió sostuvo que Lázaro les hizo "un favor mostrando su casa, todo lo incrimina", al respecto Báez sólo sonrió y dijo "¿qué pruebas? Ya mostré toda mi casa".
Ante la coincidencia que muestran las imágenes el empresario K volvió a hablar de una "maniobra mediática" y reiteró que no tiene ni bóvedas ni cajas fuertes en ninguna de sus propiedades. Pero la verdad es que Carrió contó que hasta los manteles eran coincidentes entre lo que mostró Báez y las fotos que llegaron a la causa.
"Mi casa está igual que hace ocho años" planteó en su defensa desmintiendo que se haya desmantelado una bóveda en su vivienda, reconoció que únicamente realizó una ampliación de la biblioteca. "A Usted le parece que en 20 o 30 días se pueden hacer tales modificaciones", volvió a señalar, pero más confusa fue la explicación sobre las camionetas, "cualquiera puede adquirir hoy patentes", buscando desligar que el dominio de los vehículos fotografiados pertenezcan a él o a su hijo Martín Báez.
Entre sus declaraciones, Báez tuvo que retractarse de una afirmación que realizó en la primera recorrida de su vivienda ayer a la noche. Había afirmado no conocer a Sergio Triviño quien habría proporcionado las fotografías aportadas por Carrió para la denuncia. Hoy, sin embargo, admitió conocerlo "anoche no lo recordaba entre tantos empleados que tiene Austral, pero revisando la nómina de empleados recordé quién es", de esta manera admitió que Triviño es empleado suyo y garantizó que seguirá prestando servicio para la constructora, "si no procedió de mala fe" fue lo único que agregó Báez y consideró que era una exageración pedir el resguardo de Triviño "acá nos conocemos todos, es demasiado eso".
Lázaro Báez comenzó a despedirse hasta que la prensa le solicitó, tal como él propuso ayer a la noche, visitar la vivienda que tiene en la calle Villariño. La casa pertenecía a sus padres antiguamente y ahora cuenta con algunas refacciones. Cálida, mucho más modesta que la vivienda ubicada en la chacra y allí mostró más sobre su intimidad familiar. "Si consigo la llave los voy a llamar", afirmó y se refería al chalet de la calle 25 de Mayo que le perteneció hasta fines de 2007 a Néstor Kirchner. Confirmó que la vivienda está deshabitada y que no tiene problema algunos en abrir las puertas de esa casa.
Báez lamentó perjudicar al consorcio donde participa para la licitación de las represas en Santa Cruz y negó una vez más que adquirió las estancias que serán inundadas conociendo que allí se construirían las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Sin embargo, se conoció que el grupo de empresas que integra Austral quedó entre las mejores merituadas después de dos meses de retraso en el proceso licitatorio, “con todo esto ni me han notificado”, sonrió Báez.

