Presenta:

Conocé qué dijeron los mendocinos en el Congreso

Jorge Albarracín (UCR), Omar de Marchi (PD), Anabel Fernández Sagasti (FPV), Enrique Thomas (Frente Peronista) y Enrique Vaquié (UCR) fueron los legisladores por Mendoza que hablaron ayer en la Cámara de Diputados del Parlamento. Mirá lo más relevante que dijo cada uno de ellos.
Foto: NA
Foto: NA

Dieciocho horas de debate. Una jornada extensa y agotadora que terminó con una situación más que vergonzosa para uno de los tres poderes del Estado, justamente, el que tenía que aprobar los proyectos enviados por otro poder para que se produjeran modificaciones en el restante.

El Congreso argentino carga sobre sus espaldas varios momento que pasaron a la historia como vergonzosos, y el de la jornada que empezó ayer al mediodía y terminó hoy a la madrugada deberá ser evaluado con el tiempo, especialmente luego de ese 128 que al instante se transformó en 130.

Pero no es la idea centrar ahora la atención en ello, sino en los cinco diputados por Mendoza que hicieron uso de la palabra durante el debate. Ellos fueron Jorge Albarracín (UCR), Omar de Marchi (PD), Anabel Fernández Sagasti (FPV), Enrique Thomas (Frente Peronista) y Enrique Vaquié (UCR).

Conocé las frases más importantes de los representantes de la provincia en el Congreso durante el debate de los proyectos de modificaciones en el Poder Judicial.

Jorge Albarracín: Como está regulada la representatividad [en el Consejo de la Magistratura] en la Constitución, lo que nosotros debemos ver hoy en primer término es si este proyecto de ley está contemplado en el artículo 114 o no.

Esta es la primera pregunta que tenemos que hacernos. Y la respuesta, lamentablemente, es que no, porque suprime la representación de los magistrados, de los abogados y de los académicos. No lo decimos nosotros, lo dice la Constitución, que fue un pacto que se celebró entre los partidos mayoritarios de nuestro país. Entonces, ¿cómo vemos esta integración? Esta integración hace desaparecer la representación que correspondía a los abogados, a los magistrados y a los académicos y la hace llegar a los partidos políticos. Al margen del tema constitucional, aquí existe un claro y evidente desplazamiento del poder.

(…) Ya no es suficiente un juez afín ideológicamente. Ahora es necesario un juez militante que se ponga la misma camiseta que el Frente para la Victoria, que haga campaña con ellos y que no tenga ninguna duda acerca de su pertenencia política. Esto es lo que se propone hoy.

¿Qué duda puede haber acerca de cómo se va a manejar esto? ¿Quiénes creen que van a ser los miembros del Consejo de la Magistratura? ¿Creen que los va a postular el Frente para la Victoria en una convención?

Esto lo va a postular la señora presidenta. Estos van a ser los miembros del Consejo de la Magistratura que postulará el oficialismo.

"Ya no es suficiente un juez afín ideológicamente. Ahora es necesario un juez militante", dijo Jorge Albarracín.

(…) Observamos artículos muy curiosos. Por ejemplo, el artículo 30 de las Disposiciones Transitorias convoca a las elecciones primarias PASO. Esta es una facultad de la presidenta, pero acá está clara cuál es la intencionalidad. Aquí se han dejado de lado otros temas que, más allá de nuestra posición al respecto, llevaban un amplio consenso y una fuerte discusión del Código Civil, pero se les terminan los plazos.

Por eso tienen que convocar a las elecciones PASO. El 13 de mayo se tiene que convocar sí o sí a las PASO. Por este motivo existe el apuro para sacar este Consejo ahora para que incida en la campaña electoral de este año. Esta es la urgencia que existe en el tratamiento.

Omar de Marchi: Por todo lo que venimos escuchando, está claro que lo único que pretenden es controlar a los jueces y con ello, por supuesto, poder el día de mañana dictarles las sentencias.

(…) No está bueno hacer trampas, señores. A los países que hacen de la trampa su estilo de vida, tarde o temprano les va mal. Las democracias modernas no se consolidan con pícaros que acomodan las leyes a su antojo. Esas cosas suceden en países muy poco serios, que cada vez quedan menos en el mundo.

Sinceramente, ¿a quién creen que le están ganando? Están condenando el futuro de sus propios hijos. Se están autoengañando. Ustedes son plenamente conscientes de eso, porque si hay algo que está claro es que ustedes no son tontos, y que ustedes saben que no está bien lo que están haciendo.

Además, ustedes y nosotros sabemos que ustedes no están votando convencidos, que solamente lo están haciendo con apuro para complacer a la señora. Ustedes lo saben.

"A los países que hacen de la trampa su estilo de vida, tarde o temprano les va mal", sostuvo Omar de Marchi.

Están haciendo lo que hacen todos los gobiernos deshonestos en retirada: están preparando el terreno para la impunidad futura, y ustedes también saben esto.

(…) ¿Pueden explicar cómo sigue siendo ministro uno de los más viejos, el arquitecto Julio De Vido, un hombre que ha participado desde la valija de Antonini Wilson hasta las adjudicaciones más escandalosas de obras públicas a sus amigos?

(…) Tienen encima el cinismo de llamar a este arrebato democratización de la Justicia.¿Saben qué? Nos toman por idiotas, a nosotros y a los miles que están en la puerta. Nos toman por idiotas. Nos toman por tontos.

Miren, no hay dudas de que a esta altura, sin jueces amigos, cuando se les acabe el poder, todos los que nombré recién van a ir presos. ¿Tienen dudas de esto que digo?  

Dicho sea de paso, levante la mano quién de ustedes no votó a Menem. Levanten la mano quiénes nunca votaron a Menem. ¿Son poquitos, no? Dos, tres. ¿Cuántos más? Tres sobre 129, son muy pocos y hoy ustedes hablan de los 90 como si fueran observadores de la ONU.

(…) Se están llevando puesta la República, estimada amiga [a la diputada Herrera].

(…) Termino pidiéndoles que dejen de ser soldados de la señora y transfórmense en soldados de los ciudadanos. Dejen de trabajar para la impunidad futura de cuatro o cinco pícaros que se están quedando con todo.

Anabel Fernández Sagasti: Es la propia magistratura la que con sus actitudes ha hecho de este cuerpo judicial un cuerpo corporativo, un cuerpo que defiende los intereses concentrados de algunos pocos. Un ejemplo de ello es la acordada de 1930, donde la Corte Suprema de Justicia de la Nación legitimó el golpe cívico-militar al popularmente elegido Yrigoyen. La Corte mantuvo esta actitud desde 1930 hasta 1983 y así convalidó el autoritarismo, los golpes cívico-militares y el desprecio a las mayorías populares de los argentinos.

(…) Dentro de la estructura del Poder Judicial de la Nación tenemos casi cincuenta jueces que provienen del 24 de marzo de 1976. Es un Poder Judicial que fue cómplice de la dictadura, y son aquellos miembros que fueron convalidados y muchas veces promovidos de la noche a la mañana después de 1983.

Ya en la década del 90 ese Poder Judicial se convirtió en un instrumento fehaciente para la consolidación de un sistema excluyente, como es el neoliberal.

(…) Señora presidenta: desde mis más profundas convicciones vengo a votar a favor de los tres proyectos de ley que hoy se tratan. Hay quienes con mucha holgura ponen en duda nuestras convicciones, pero seguramente porque ven en nosotros lo que a ellos les falta.

Lamentablemente, el diputado mendocino [De Marchi] preopinante se retiró, porque quería preguntarle que si tanto añora la justicia por qué no ayuda a que los mendocinos y el pueblo argentino encontremos al prófugo Rico, que fue cómplice de la dictadura militar y se encuentra prófugo de los estrados del pueblo argentino.

"Dentro de la estructura del Poder Judicial de la Nación tenemos casi cincuenta jueces que provienen del 24 de marzo de 1976", detalló Anabel Fernández Sagasti.

(…) Cuando venía caminando a este Congreso de la Nación pensaba quién podía estar en desacuerdo con que esta cuestión la decidiera el pueblo. En las primeras alocuciones me di cuenta quiénes son los que pueden estar en contra de que sea el pueblo el que decida. Son aquellos que desprecian a las mayorías más vulnerables, a los que nos gusta comer choripanes, porque piensan que no tenemos la capacidad o el discernimiento suficiente para votar. Ellos quieren el voto calificado.

En realidad, compañeros, lo que a ellos les molesta es la alegría con la que nosotros militamos y defendemos la democracia de todos los argentinos (Aplausos).

Nosotros festejamos porque siempre estuvimos del mismo lado: del lado del pueblo argentino y todos los días construimos para el amor y la igualdad del pueblo, como dice nuestra doctrina. Es ese pasado el que viene con los mismos argumentos.

(…) Pregunto a los diputados por Mendoza: ¿no les parece extraño que en toda la institucionalidad de esa provincia no haya ni un solo condenado por algún delito penal económico? Tengo el orgullo de pertenecer al pueblo mendocino, que destituyó a dos camaristas cómplices de la dictadura. (Aplausos.)

Enrique Thomas: Respecto del proyecto, mi bloque, la oposición y mi persona asistimos azorados a una nueva falsa gesta o relato kirchnerista, a los cuales ya estamos acostumbrados. Estamos acostumbrados porque a través de la repetición sistemática de conceptos, a través de la nueva corpo, la nueva corpo oficial, que abarca al 80 por ciento de los medios oficiales y paraoficiales, se vienen repitiendo como latiguillo frases como “democratización de la Justicia”, e inclusive escuché en algún momento hablar de las famosas soberanías.

(…) Por supuesto también existe la soberanía de la palabra –la democratización de la palabra‑, que fue la famosa ley de medios. Hoy ya podemos ver los resultados de esta famosa democratización de la palabra. El 80 por ciento de los medios oficiales y paraoficiales se arrodillan para conseguir pauta oficial y poder seguir contando un relato que solamente se lo creen ellos.

Todo esto tiene mucho que ver porque hoy viene la democratización de la Justicia, que es justamente lo contrario. Esto se ha dicho durante toda la jornada pero en realidad se han acordado de hablar de la Justicia solamente cuando empezó esta guerra mortal con el multimedio Clarín.

Se trata del ex amigo que se transformó en enemigo después de la guerra del campo, y a partir de ahí todos  –oficialistas y opositores‑ somos rehenes de una guerra que muchos de nosotros ni siquiera entendemos pero que nos ha llevado a tropelías de todo tipo.

(…) Todo esto lo hemos vivido en el marco de esta batalla sagrada entre buenos y malos, los del campo nacional y popular y los de la corpo, olvidándose que hoy tenemos una corpo mucho más poderosa. ¿O me van a decir que Lázaro Báez, Cristóbal López o Rudy Ulloa Igor son del campo nacional y popular? (Aplausos.)

"El 80 por ciento de los medios oficiales y paraoficiales se arrodillan para conseguir pauta oficial", disparó Enrique Thomas.

(…) Esta contradicción permanente que encarna el kirchnerismo desde la génesis de su prédica pomposa y mítica nos lleva a la falsa idea de que están haciendo una revolución.

En realidad lo que se interpreta es que están concentrando poder para el gobierno, y no para el Estado ‑esta es una gran diferencia‑, en desmedro de todo lo que corresponde a los derechos individuales de los que menos tienen, es decir, los más vulnerables.

(…) Después [la presidenta Cristina Fernández de Kirchner] expresó: “En la Argentina está muy devaluada la palabra; hay que defenderla”. Creo que este proyecto destroza nada más y nada menos que las palabras de la señora presidenta dela Nación, que no respeta ni su propia palabra.

(…) Nos acusan de estar del lado de las corporaciones. Dicen que en realidad todo lo malo que ocurre es por la influencia de determinados conglomerados mediáticos, todos poderosos. Con estos argumentos infantiles están subestimando a la gente y se están subestimando ustedes mismos. Es una simplificación afirmar que a la gente la manejan los medios a través de un aparato de radio o de televisión. Los medios no inventan las cosas sino que simplemente las muestran; decir lo contrario es subestimar a la gente. ¿Quién dijo esto? ¿Lanata? ¿Magneto? ¿Escribano? ¿Saguier? ¿Beatriz Sarlo? No; lo dijo la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el año 1997.

(…) Quieren que estos temas se traten tarde para que la votación no la vea la gente. (Aplausos.) Pero la gente la ve igual, y les puedo asegurar que ustedes se van a arrepentir del paso que están dando esta noche. (Aplausos.)

Enrique Vaquié: Se dice una cosa y se hace otra. Se dice que con los subsidios se logra que las tarifas sean más baratas, pero ello es así en la Ciudad de Buenos Aires, porque en el interior, como en mi provincia, pagamos el gas tres veces más caro que acá. Los pobres de Mendoza pagan más caro que los ricos de Buenos Aires.

Sin embargo, todos los servicios públicos de Buenos Aires son malos: los trenes, la luz, etcétera. Y es así porque el gobierno lleva diez años sin dictar un nuevo marco regulatorio, y no lo hace porque no cree en las instituciones. Cree que un funcionario solo puede controlarlo todo, y no es así; lo hace mal, gasta casi cien mil millones en subsidios, subsidia a la clase alta de la Capital Federal y encima tienen un mal servicio.

Ese modelo se agota.

"Los pobres de Mendoza pagan el gas más caro que los ricos de Buenos Aires", reclamó Enrique Vaquié.

(…) Quiero hacer un elogio de la Constitución provincial de Mendoza. A pesar de tener casi cien años contiene un artículo que establece la forma de seleccionar el jury para juzgar a los jueces. Le pone un número y no permite cambiarlo. Entonces, aun cuando el gobierno provincial intenta cubrir a los funcionarios públicos ‑el último caso fue el del fiscal de Estado, por una teórica connivencia con grandes empresarios de Mendoza-, no sé si hay delito o no, el caso es que hay una acusación y lo quieren encubrir o bancar, no pueden hacerlo porque las mayorías y las formas para juzgar a los jueces están establecidas en la Constitución de Mendoza y no pueden ser cambiadas. Por eso, en Mendoza no puede ocurrir que cambien la forma en la que se puede echar a un juez o fiscal, ya que está establecida en la Constitución.

Aquí en cambio la quieren cambiar básicamente con la idea de bancar a algún amigote o por alguna causa particular contra alguna empresa que les preocupa en el corto plazo.