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Bajo análisis: la reforma judicial es el tema en común

Opinión y análisis de algunas editoriales, en los principales diarios nacionales, Joaquín Morales Solá, Eduardo van der Kooy , Horacio Verbitsky
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Joaquín Morales Solá, en La Nación, titula “Golpe de Estado al Poder Judicial”, en clara alusión que la eliminación de los tres poderes constitucionales “sólo se puede hacer mediante un golpe de Estado”.” La Presidenta ya no tiene retorno posible. Ha elegido un camino de radicalización sólo comparable con los procesos revolucionarios de Venezuela y Ecuador. Hemos hecho mucho, pero nos falta un poco para terminar el gran cambio, le dijo hace poco a un interlocutor el decisivo secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini. No adelantó que el "gran cambio" significaría terminar con los jueces”.

“Cristina Kirchner se ha ido del peronismo para refugiarse definitivamente en esa organización que comenzó siendo sólo un divertimento de su hijo Máximo. Ya no lo es. Se ha transformado en la agencia de empleo más importante del país, financiada, claro está, con el dinero del Estado. La Cámpora se ha colocado a la izquierda del peronismo (la misma dirección que eligió la Presidenta) y ya protagonizó algunos hecho que son la farsa posterior de la tragedia histórica. La derecha sindical y los jóvenes camporistas suelen cruzarse con violencia; esos encontronazos a trompadas de ahora son más leves que las balaceras con las que sindicalistas y jóvenes peronistas dirimían a sangre y fuego sus discordias en los años 70. Si su proyecto triunfara, a la Corte no le quedará ni la facultad de comprar los papeles para escribir sus sentencias”.

¿Qué será de la Presidenta si la aguardara una derrota? Cristina ha vuelto a jugar a todo o nada. El país está otra vez extremadamente estresado. Pero la función primaria de todo gobierno, asegurarle a su pueblo progreso y tranquilidad, no existió nunca en la noción de una estirpe desmesurada.

Eduardo van der Kooy, en Clarín , titula “La llave maestra del vamos por todo”.y en el inicio de su editorial, sentencia : “La democracia atraviesa su peor momento de la última década. Tampoco es aventurado afirmar que este presente cotizaría entre los tres peores desde que el sistema fue reconquistado hace 30 años, luego del derrumbe de la dictadura. La reforma se sostiene sobre tres patas. La nueva alteración al Consejo de la Magistratura busca concederle al Gobierno el dominio absoluto para designar o remover jueces. La limitación de las medidas cautelares contra el Estado –cuando estén en discusión cuestiones patrimoniales– se orienta a proteger el corazón del sistema cristinista. Desde esas alturas se opera la política, la economía, el enorme asistencialismo y los negocios públicos y privados.

La proliferación de Cámaras de Casación respondería a dos metas simultáneas: establecer un cerco sobre la Corte Suprema y esterilizar en el tiempo, de paso, cualquier decisión que afecte intereses estatales. Los juicios de los jubilados, en ese sentido, figurarían en primer orden.

“El control de los jueces figura como eje de toda la maniobra. Constituye la llave maestra del plan llamado “vamos por todo”. El esquema de una Justicia mayoritariamente sometida sería propicia para el Gobierno también en la hipótesis de una irremediable retirada. A la Presidenta y al cristinismo, luego de las legislativas, le quedarán dos años de poder. Si fracasaran con la continuidad, deberían contar con ciertos resguardos. Se acumulan en los Tribunales las causas de corrupción contra funcionarios y ex. Hay 27 de ellos implicados, pero las palmas corresponden a Amado Boudou: el vicepresidente posee 12 causas abiertas.”

“Los números de la popularidad de Cristina también oscilan. Una señal inquietante para un año electoral clave. Una debilidad para sostener su nueva guerra. Aquella oscilación, además, siempre está distante, remota, del 54% que conoció su apogeo”.

Horacio Verbitsky en Página 12, no dejó pasar la oportunidad, en lo que quizás para oficialistas y oposición, la reforma judicial, sea la materia de ganadores y perdedores. El título es sugestivo “El fuerte y el debil”.

“El impulso democratizador responde al bloqueo del Grupo Clarín a la ley audiovisual mediante medidas cautelares. Vistos a través de este prisma, algunos proyectos enviados al Congreso son excelentes. Hay otros buenos, regulares y malos, y es dudosa la constitucionalidad del que regula las medidas cautelares. Si el problema es el Grupo Clarín no hay por qué desamparar a los condenados de la tierra. La oposición blande la Constitución pero reclama que no se aplique al Consejo de la Magistratura”.

“El análisis de los proyectos no avala las lecturas extremas. Ni consumarán la revolución copernicana que pregona el gobierno ni peligran las instituciones como repiten los pastorcitos de la oposición, siempre dispuestos a anunciar una catástrofe inminente con tono jubiloso. Uno de ellos llegó a formular el original concepto de “excluidos morales”, que serían los asistentes al caceroleo del jueves 18. Algunos de los proyectos son excelentes, otros son buenos, los hay regulares y también malos e incluso uno que incurriría en restricciones inconstitucionales a derechos básicos. Todos regulan la relación entre el poder político y el sistema de Justicia, pero no inciden en las actitudes judiciales ante los diversos conflictos propios de la exclusión social y la desigualdad. El mismo Estado endeble frente a los poderes fácticos es todopoderoso ante las víctimas de la violencia o la desidia institucional, con o sin trenes y/o inundaciones”.

“Un ex fiscal especializado en rechazar hábeas corpus durante la dictadura llamó ahora megalómana que no tiene vergüenza a la presidente. Mejor que la ópera italiana sería revisar los textos.”