La aparatosa inseguridad de este vicepresidente
Se vieron frente a frente. Julio Cobos lo miró fijo, desde el público. Amado Boudou, sin embargo, prefirió repartir sonrisas al boleo, como si fuese amigo íntimo de cada uno de los presentes. Los dos vicepresidentes de Cristina se encontraron en el Desayuno de la Coviar. En los últimos días se lanzaron dardos venenosos en torno a sus gastos en el ejercicio del cargo.
Este año todos esperaban la presencia de Cristina Fernández de Kirchner en la Vendimia, en pleno año electoral y con Cobos traccionando con fuerza para la oposición en las encuestas. Pero la desafortunada desaparición física de la suegra de Máximo Kirchner lo impidió.
Por eso vino Boudou. No les gustó mucho la noticia a muchos de los empresarios presentes en el Hotel Hyatt: es que el año pasado no aportó nada. Llegó tarde (muy tarde) al Agasajo de las Reinas en una bodega de Maipú, vestido informalmente y con un discurso de barricada. Su almuerzo en privado demoró el de cientos de presentes. "Un canchero", fue considerado.
Esta mañana también llegó tarde. Sus exigencias para la seguridad personal anunciaron, sin embargo, la proximidad de su llegada.
Minutos antes, el hotel fue escaneado por una brigada de explosivos, una presencia que, tan expuesta y en medio de miles de personas en plena Vendimia, pasó sin disimulo y llegó a generar un rumoreo entre los desacostumbrados turistas extranjeros, ajenos a la pomposidad que adquieren en la Argentina los actos reservados.
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El celo de los policías federales y provinciales, guardaespaldas con intercomunicadores al oído y lentes oscuros sobre calle 25 de Mayo, detrás del hotel, fue un espectáculo vendimial aparte. Gran despliegue de motos, automóviles y mucha bronca de los policías contra los que intentaran cruzar el cerco. "Aquí hay una estrella, aquí hay un blanco móvil" parecía advertir el despliegue despampanante de uniformes y patovicas. Desde cerca, el parque automotor de los "preventores" de la Municipalidad de Mendoza, esperaban instrucciones parados, sin nadie adentro ni cerca.
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Los periodistas que cubrían las instancias señalaron que ni con Kirchner y Cristina juntos fue tan evidente (aunque sí existiera) la seguridad presidencial.
Mientras eso ocurría, la cúpula de Seguridad (civiles y policiales) de Mendoza, estaban concentrados en una situación más riesgosa, real y políticamente: la marcha de los disgustados en el Carrusel. Instalados en el café Bute, el ministro y sus funcionarios policiales llegaron a la conclusión que el monitoreo que venía realizando desde la madrugada el subsecretario de Relaciones con la Comunidad era "positivo": la marcha iba a ser tranquila y más chica que la del año pasado.
El pasado 10 de febrero, La Nación reveló el listado de viajes y costos del vicepresidente Boudou. Quedó claro que nunca viaja sin por lo menos 3 custodios, con picos de 12, como cuando fue a Mar del Plata 22 de enero del 2012. En el mismo reporte quedó claro que, para las 4 horitas que estuvo el año pasado en la Vendimia, necesitó ser acompañado por 10 custodios, a un costo en viáticos de $ 1.107 cada uno por día.
Un vicepresidente estrella. O inseguro.
La cobertura en tiempo real del Desayuno de la Coviar




