Efecto cacerola: la UCR no apoyará la reforma de la Constitución de Mendoza
La movilización del jueves pasado dejó preocupaciones en el Gobierno, pero también dejó dudas en la oposición: aunque puedan compartir algunos de los reclamos, pueden capitalizar la repercusión que tuvo. Tanto, que la UCR, principal partido de la oposición, acaba de decidir que no avalará el intento de reforma de la Constitución provincial. De esa manera, le da un golpe duro al Gobierno de Francisco Pérez, que tenía entre sus principales metas políticas la reforma de la Carta Magna, con la reelección del gobernador incluida.
La decisión de los radicales la tomaron en una reunión de la mesa provincial. En la decisión tuvo mucho que ver lo que pasó el jueves. “No está en el ánimo de la gente, ni tampoco es una prioridad reformar la Constitución. Hay otros temas”, aseguraron desde la UCR ni bien terminó la reunión. Esa decisión será ratificada el 13 de octubre, día en que se realizará el Congreso Partidario.
Según aseguran los radicales, la única meta del Gobierno con la reforma es lograr buscar la reelección del gobernador. “El problema no es el Gobierno de Paco Pérez, sino que una vez que se habilite la reforma se va a meter el kirchnerismo nacional para ensuciar todo”, especulan los radicales. Aunque vetan la idea de reformar la Constitución, insistirán en la idea de avanzar con la reforma política para que se adopte la boleta única, las elecciones desdobladas y el financiamiento estatal de las campañas políticas.
Sobre el cacerolazo del jueves, la UCR ahora busca capitalizar parte del reclamo, aunque aceptan que la reacción de la gente fue espontánea y no responde a ningún partido. Así, aseguran que comparten el reclamo de la gente sobre la necesidad de “poner un límite al autoritarismo”. “Es un llamado de atención para el oficialismo, pero los dirigentes políticos del principal partido de la oposición tienen que tener una lectura sobre por qué una movilización espontánea fue tan masiva en Mendoza. . El radicalismo no ha convocado, sí adherimos a lo que se reclama, que es por el autoritarismo del Gobierno nacional. Pero el radicalismo no podría apropiarse de semejante convocatoria”, aseguró Alfredo Cornejo, presidente de la UCR.
El ex vicepresidente Julio Cobos también buscó asociar la protesta al mal humor de la gente con el gobierno local. “No recuerdo en épocas de democracia una movilización de ese tipo. Hay un asociación de la ciudadanía del gobierno provincial muy fuerte al gobierno nacional, cae en cascada el gobierno provincial por inercia”, dijo Cobos.
El no a la reelección
En el comité radical estuvieron algunos de los principales dirigentes de la UCR, como Cobos, Cornejo, Ernesto Sanz, Mario Abed, Gustavo y Sergio Pinto, Juan Carlos Jaliff, Enrique Vaquié, entre otros. En principio iba a ser una reunión ordinaria de autoridades. Pero la marcha del jueves y sus repercusiones, aceleraron los tiempos.
Hasta ahora la UCR había dicho que no a la reelección, aunque había dejado abierta la posibilidad de negociar ese punto a cambio de que el Gobierno acepte la reforma electoral. “Ya tenemos una posición creo y es rechazar la reelección, pero el Congreso lo tiene que rarificar. El radicalismo ha tenido con Iglesias y con Cobos dos proyectos de reforma. El de Cobos no incluía la reelección y el de Iglesias la incluía pero para otro gobernador que no fuera el que estaba ocupando el cargo en ese momento. La idea es mantener la misma posición que el radicalismo ha tenido históricamente”, dijo Cornejo antes de la reunión. Pero un par de horas después la resolución fue más tajante: un no definitivo a la reforma Constitucional.
Cobos, metido de lleno en la vida interna de la UCR, también salió a cuestionar el proyecto de reforma de la Constitución. “Este pedido a nivel nacional de un tercer mandato molesta a la ciudadanía. También molesta que este tema sea una de las prioridades del gobierno provincial, más aún cuando el gobernador no se excusa de esto. Se pueden reformar muchas cosas sin necesidad de reformar la Constitución, necesitamos acciones”, aseguró.
El pulgar abajo de la UCR tira por tierra el intento de reforma antes de que el proyecto ingrese a la Legislatura. Es que para que prospere la ley que declara la necesidad del cambio, es necesario el voto afirmativo de dos tercios de los diputados y senadores. Y, además, es necesario que lo apruebe con su voto la mitad más uno de los empadronados. El PD también había adelantado su voto negativo a ese inento.


