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Minería: ¿para qué lado guiñó el ojo Pérez en su discurso?

Mineros y antimineros están contentos con las palabras del gobernador en la Legislatura sobre minería. Unos creen que le hizo un guiño a la actividad minera. Los otros, claro está, lo contrario. Resolvamos juntos el dilema.
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El gobernador Francisco Pérez tocó algunos nervios con una aguja en su discurso ante la Asamblea Legislativa. Uno de ellos representa su karma: la minería. El gobernador acredita en su currículum previo a su ingreso reciente a la gestión pública, poco más que actividades jurídicas ligadas a la minería.

Sin embargo, fue capaz de hacer un movimiento de cintura y despegarse del tema cuando, en plena campaña electoral y sin ostentar cargo alguno más que el rol de candidato, le ordenó a los bloques legislativos del justicialismo mendocino poner marcha atrás con el proyecto minero San Jorge.

Ha tenido, en este aspecto, la capacidad de comprender el clamor social que se opone a cualquier costo a que Mendoza se someta a los designios de la explotación megaminera metalífera a cielo abierto. Es por ello que prefiere hablar del tema en voz baja: sus funcionarios viajan a las ferias mundiales del tema, él mismo se integra a la organización de provincias mineras como mandatario de una provincia que lo es, aunque es más prometedora que otra cosa en la materia.

Es parte de un proyecto nacional que entiende a la minería, incluyendo a la "mala", como estratégica, como tácticamente lo es la soja, la madre de todas las alegrías de un presente que se agotará en algún momento.

La propia presidenta contó que estaba releyendo "la página 42" de los diálogos de Néstor Kirchner con Torcuato Di Tella plasmados en el libro "Después del derrumbe". Allí el mentor del sistema de decisiones que gobierna sostuvo en 2003, en plena campaña por la presidencia, sostuvo que tanto el petróleo como la minería representaban un eje estratégico para el futuro renacimiento económico de la Argentina.

Dentro de los aspectos resaltados como "positivos" de su mensaje está la concreción de un plan para Mendoza. Podemos estar o no de acuerdo con su postulado y es necesario discutir cómo llevarlo adelante en una provincia cuyo gobierno hace alarde sólo, por ahora, de salir al exterior a buscar plata pagar los sueldos de los empleados públicos.

Pérez verbalizó una situación latente: Mendoza necesita cambiar su matriz económica. Pero uno de los temas sobre los que hay que discutir y, además, avanzar concretamente con entes estatales fuertes y transparentes de control, como es la actividad minera, fue planteado de una manera tan confusa que ha producido la tragicómica repercusión en la que mineros y antimineros lo aplauden.

Bien por Pérez. Los anteriores mandatarios eran vituperados por ambos sectores por su inacción. Pero frene a esta nueva indeterminación, el resultado producido es absolutamente favorable. Mal por Pérez entonces, en este punto, porque llegará la hora de los balances -como sucedió con sus antecesores- y el pase de facturas de la sociedad será ineludible.

Fueron cuatro párrafos en los que Pérez tocó el tema en tono épico. En una sola frase resumió su decisión de elegir a "los medios" como enemigos, copiando el modelo nacional y, de esa forma, excluyendo del campo de las opiniones que le interesa escuchar a la política. Porque está claro que cuando un mandatario se mueve o se frena en función de lo que dice la prensa, es porque no está jugando el juego que impone la política: dialogar, discutir y buscar alternativas entre oficialismo y oposición.

Mineros y antimineros, pues, salieron a aplaudir el párrafo en el el gobernador dijo que no le daría bolilla a los títulos de los diarios... ¿A cuáles? ¿A los que están a favor de la minería responsable? ¿O a los títulos que critican la falta de discusión del tema? ¿O tal vez aquellos que lo acusan de ser un prominero vergonzante?

Estos fueron los cuatro párrafos de Pérez sobre el tema:

  • Al hablar de hidrocarburos, electricidad o minería estamos hablando de “soberanía energética”, un concepto que se suma a la soberanía cultural, la económica y la financiera; todas ellas restituciones básicas, necesarias para seamos los argentinos, y no otros, los que construyamos el futuro que habitarán nuestros hijos.
  • Mendoza no es indiferente a la necesidad de obtener riqueza para volcarla en beneficio de la vida diaria y del futuro de las personas. Tenemos en Mendoza una geografía agreste y hostil pero generosa en recursos minerales que permiten desarrollos en los tipos de bentonita (para hidrocarburos), talco, sales de potasio (como fertilizantes), ripios y arenas (para la construcción), rocas (construcción y ornamento), turbas (para cementeras), piedra pómez (en construcción), baritina, yeso y cemento, entre otros. En materia de minería quiero ser claro y categórico.
  • La agenda del gobierno, o sea la agenda del gobernador, es la agenda de los mendocinos y mendocinas, no es la agenda de algunas editoriales ni la de algunos grupos de presión. A estos, les pido que transparenten sus posiciones y sus intereses como hace cualquier mendocino cuando se expresa a favor de uno u otro tema de la vida pública mendocina. Una acción firme y decidida en este sentido ha sido la radicación de la empresa brasilera VALE que constituye el mayor hito nacional en términos de inversiones de gran magnitud orientada a la extracción de sales de potasio.
  •  Otra, más actual, es la firma del acta constitutiva de la OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros); en este organismo las provincias argentinas que desarrollan estas actividades convergen para coordinar acciones y criterios, reafirmar el desarrollo minero sustentable y sostenible, incorporar valor agregado industrial, desarrollar procesos productivos orientados a sustituir importaciones, articular acciones con el sector universitario y científico, capacitar recursos humanos y actuar como órgano que contribuya a la resolución de conflictos en la actividad.

El Portal Minero de Chile, por ejemplo, hizo la siguiente observación: "Guiño a la minería de Pérez en Mendoza". Pero destaca su propia interpretación de la frase ya mencionada más arriba: "El gobernador dijo que "la agenda minera de la provincia no la van a determinar los editoriales de algunos medios ni los grupos de presión".

Mientras tanto, la militancia valoró su "valentía" del mandatario provincial por decir lo que dijo como lo dijo.

Lo que todavía es una incógnita es qué dijo.