Petróleo, generación de energía y producción de garrafas, los negocios futuros de la empresa de energía
La idea fue gestada hace varios años, pero finalmente será Francisco Pérez el gobernador “fundador” de la Empresa Mendocina de Energía (SAPEM). Esa firma nace como un sello de goma con un mínimo capital social para ser una empresa que quiere participar del negocio energético. Pero rápidamente tendrá activos importantes en su haber: áreas petroleras, participación en el cobro de cánones y hasta una planta de producción de gas harán que EMESA se fortalezca.
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La empresa tiene un alcance de actividades amplio y a pesar de que se menciona públicamente que la minería está excluida, el proyecto no prohíbe que EMESA no se dedique también a esa actividad. Así, la empresa tendrá a su cargo el manejo de buena parte de los recursos estratégicos de la provincia. La Cámara de Diputados aprobará la creación de la empresa gracias a un acuerdo entre el oficialismo y la UCR, luego de que en el Senado modificaran la idea originar para aggiornarla a las necesidades y también a los reclamos. Luego, con la promulgación se transformará en un coto de poder creciente y en la segunda empresa de servicios que Mendoza adquiere en los últimos años.
Uno de los principales negocios en los que EMESA participará en el corto plazo será el petrolero. La empresa podrá tener a su cargo todas las áreas petroleras que no estén concesionadas o que sean revertidas. De hecho, en la última licitación lanzada por el Ejecutivo, donde se busca concesionar 12 áreas petroleras, está previsto que las empresas oferentes formen una Unión Transitoria de Empresas con EMESA. Pero en el horizonte aparece un socio predilecto: YPF. La Nación quien apuró la sanción de la ley para que Mendoza tuviera su empresa de energía.
“El Poder Ejecutivo Provincial podrá reservar a favor de EMESA los permisos de exploración y eventuales concesiones de explotación sobre las áreas hidrocarburíferas ubicadas en el Territorio de la Provincia de Mendoza”, indica el artículo 5 de la ley. Buena parte de los recursos para capitalizar la empresa vendrán del sector petrolero. Incluso se cree que algunos de los cánones que las petroleras deben pagarle a la provincia, particularmente en el caso de las áreas en las que se extendió la concesión el año pasado. Antes, la ley provincial de hidrocarburos estableció que sería la futura empresa provincial de energía la que podría tener a su cargo la gestión de esos recursos.
¿Producción de garrafas?
Pero no todo se agota en el negocio petrolero. EMESA nace con una empresa de gas a su cargo y ya hay quienes sueñan con la posibilidad de producir garrafas de gas licuado desde el Estado.
Es que la ley le transfiere a EMESA la antigua empresa de producción de gas licuado que tiene la provincia. Claro que se trata de una firma inactiva. Incluso aseguran que para ponerla en marcha requiere una gran inversión. En el año 2007 el Gobierno buscó concesionar a una cooperativa esa planta, pero el trámite se demoró. Luego en el 2010 dos cooperativas se pidieron hacerse cargo de la planta para reactivarla con la promesa de una inversión de 4 millones de pesos.
El mismo artículo 5 ordena que se transfieran “los bienes y derechos referentes a la planta de gas licuado de petróleo (GLP) ubicada en el Departamento Luján de Cuyo”. Según explicaron, la planta requiere una actualización tecnológica importante. Y las ecuaciones económicas no hacían comercialmente viable la reapertura, teniendo en cuenta que la garrafa tiene un precio fijado a 16 pesos. Sin embargo hay quienes piensan que EMESA podría hacerse cargo valorando los “beneficios sociales de producir la garrafa”.
La luz del futuro
La otra potestad que tendrá la empresa de energía estatal es el poder de manejar el sistema eléctrico provincial. Por las dudas los legisladores se cuidaron de aclarar en la ley que sigue vigente la concesión de Edemsa.
Igualmente a mediano y largo plazo sería quien decidiría sobre las concesiones, por ejemplo, de Edemsa, las generadoras HIDISA e HINISA (que vencen en 2024) y también Potrerillos, que está a cargo de CEMPPSA (Cartellone y Pescarmona) con una concesión de 25 años y la posibilidad de estirarla por hasta 15 años más.
Pero EMESA participará de la gestión de los otros gigantes hidroeléctricos que se vienen: Los Blancos y Portezuelo del Viento. Por eso a mediano plazo todos reconocen que será un lugar de poder. En el entorno de Francisco Pérez ya especulan con quién quedará a cargo.


