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La reforma: el Gobierno dice que la reelección no es un "condicionante" y podría negociar

El proyecto de reforma de la Constitución ingresó a la Legislatura. Tiene sólo 8 artículos, pero propone más de 80 cambios. La intención es "debatir sin límite de tiempos", según Carlos Ciurca, encargado de negociar. Sobre la reelecicón, ahora dejan ver la posibilidad de negociar el tema: "No es un condicionante", explican. El señuelo para tentar a la UCR es la reforma política.
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Luego de muchos amagues, el Gobierno presentó esta tarde el proyecto de reforma de la Constitución y Francisco Pérez se sumó al lote de gobernadores que intentan esa medida. Hasta ahora sólo se suman fracasos  y Mendoza se rige por una Carta Magna redactada en 1916. Desde el año 1983 lo intentaron los radicales Felipe Llaver y Roberto Iglesias y no consiguieron aval en las urnas. Y el resto también intentó, pero no llegaron a sancionar las leyes.

El proyecto tiene sólo 8 artículos, pero en realidad incluye 80 temas y cambios a realizar. Los más importantes tienen que ver con la representatividad de los cargos públicos, la formalización de algunos derechos. También incluye el límite a la reelección en todos los cargos y el tema más polémico: la reelección del Gobernador. A pesas de que es uno de los temas más resistidos por la oposición, insisten en permitir que el gobernador pueda ser reelecto. Al presentar el tema, el vicegobernador Carlos Ciurca dejó entrever que podría ser un elemento de negociación, pero “a precio caro”. “No es un condicionamiento para el Gobierno, eso no quita que no sea un tema importante para nosotros”, dijo Ciurca, quien será el encargado de negociar.

El proyecto ingresó por el Senado. Ahora, según explicaron, la intención es buscar acuerdos políticos. Para ello se realizarán reuniones y negociaciones con los partidos de la oposición y también con otros sectores. La intención es que el proyecto llegue al recinto consensuado.

El señuelo para la UCR

Según Ciurca, “no hay tiempos” y están dispuestos a esperar todo lo que crean necesario. En el fondo sí hay algún apuro, pues la intención real del Gobierno es que la Convención Constituyente tenga sancionado el nuevo texto antes de las elecciones del 2015, con la idea de que Francisco Pérez pueda ser candidato a la reelección. Todo, claro, en el ideario del oficialismo. El problema es que esa intención se choca con otra realidad: por ahora los principales partidos de la oposición no quieren habilitar la discusión de la reforma si se incluye la reelección.

Para tentar al radicalismo, el oficialismo tiene un señuelo: ahora asegura que está dispuesto a discutir la reforma política, todo en el mismo marco. Para ello no presentaron un proyecto puntual, pero sí mencionan que están abiertos a discutir el desdoblamiento de las elecciones, la boleta única, el voto electrónico y el financiamiento de las campañas. Todos temas planteados por la UCR y el PD en distintos proyectos y que podrían convertirse en moneda de negociación. Todo entrará en la mesa de negociación.

Disparadores y en la búsqueda de nuevas alianzas

El proyecto pretende ser un disparador y sería la Legislatura primero y la Convención Constituyente después, quienes le darían forma operativa a cada uno de los cambios. En la lista de cambios se incluye garantizar que todos los departamentos tengan representación legislativa, incluir la revocatoria de mandatos de funcionarios públicos por mal desempeño, la consulta popular vinculante, garantizar la autonomía municipal, sumar a la Constitución los derechos de los usuarios, de los pueblos originarios y también borrar la prohibición para que las personas con discapacidad puedan ser legisladores.

El proceso de reforma es engorroso. Primero la Legislatura debe sancionar la ley que declara la necesidad de esa reforma. Luego, esa ley debe someterse a referéndum popular en una elección de diputados y allí pasar el filtro más complicado: que voten por el sí la mitad más uno de los empadronados. Luego, si se aprueba, debe convocarse a otra elección, esta vez de convencionales constituyentes. En total se eligen 86 y son ellos quienes realmente tienen la responsabilidad de reformar la nueva Constitución. Ese cuerpo tiene un plazo de hasta un año para terminar el trabajo. El primer paso es netamente político, pues no hay forma de avanzar sin acuerdo entre los partidos mayoritarios. Por eso el encargado de negociar es Ciurca, el dirigente del Gobierno que más llegada tiene a la oposición.

En la presentación estuvieron también los presidentes de bloques del PJ, la aliada del Gobierno Alejandra Naman, el secretario Legal y Técnico Francisco García y el ministro de Gobierno Félix González. De la oposición sólo estuvo presente Gustavo Valls, del PJ federal. El legislador dijo que apoya la intención de realizar una reforma institucional, pero avanzando primero por los cambios en el sistema electoral. Detrás de ese apoyo hay otro dato: esta semana Francisco Pérez se reunió con Adolfo Rodríquez Saá, uno de los jefes políticos del sector de Valls, y hubo charlas sobre la reforma constitucional mendocina.