Luján: todas las intrigas electorales del departamento donde el oficialismo es oposición
Luján de Cuyo es el caso más raro de estas elecciones.
El intendente Omar Parisi, hace poco tiempo dio un giro de 180 grados: abandonó el Partido Demócrata y se mudó directamente al kirchnerismo. Según reconoció en Cenas de Cacho Bouza, un programa radial donde a veces los políticos se deschavan más tranquilos que en otros ámbitos, se recluyó tras el salto en el Partido para la Victoria, el sello que administra el ex vicegobernador Juan Horacio González Gaviola y que es una suerte de peaje obligatorio (muy productivo para su dueño) para todo aquel que quiera sumarse al Frente para la Victoria.
En ese nido esperará alguna señal del próximo gobernador, si es que ese hombre es Francisco Paco Pérez (PJ), para integrar el gabinete del Poder Ejecutivo desde diciembre como funcionario. Pero en las próximas elecciones no se jugará prácticamente nada. Otra rareza: en un solo acto, Parisi decidió irse de su partido y dejar el poder territorial, que no tiene ningún heredero a la vista.
Sus mayores enemigos tienen una explicación para este abandono total del ring por parte de Parisi. Además de sostener que no le han quedado muchos seguidores, cerca de Omar de Marchi, el candidato oficial del Partido Demócrata y gran rival del intendente, sostienen que “la gestión es muy mala. Cuando Parisi decidió irse del PD, nos ayudó, porque nos liberó para pegarle”.
En cualquier caso está claro que Luján es un departamento donde las intrigas políticas han sido muy fuertes en los últimos tiempos. La historia de De Marchi y Parisi así lo demuestra. El primero le entregó la conducción del municipio al segundo en 2005, cuando De Marchi dejó la intendencia a medio mandato para irse al Congreso. Eran socios políticos hasta entonces. Amigos íntimos. Pero con Celso Jaque como gobernador, el sucesor eligió un camino distinto (sendero directo hacia el kirchnerismo) y rompieron.
En este quiebre, De Marchi se quedó con el aparato partidario y como consecuencia Parisi gobierna desde hace más de un año con el Concejo Deliberante en su contra.
Cuando las peleas políticas son auténticas, suelen pasar sin filtro al terreno de las relaciones personales. Por eso, ningún gesto contra Parisi ha impactado tan fuerte como el desplante que el año pasado le hicieron en el cumpleaños de 15 años de su hija Carla, al que no fue ninguno de los concejales demarchistas a pesar de estar todos invitados, y menos aún la madrina de la agasajada, que es ni más ni menos que la esposa de De Marchi, según contó aquella vez Diario Uno.
El oficialismo opositor. Y en este contexto de fricciones intensas es que Parisi y De Marchi llegan a las elecciones de 2011.
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Parisi encarna el oficialismo comunal, pero milita en la oposición partidaria. Su candidato es el director general de Escuelas de Jaque, el justicialista Carlos López Puelles. De Marchi ,en cambio, es el candidato opositor para la comuna, aunque sea referente del oficialismo partidario. A muchos vecinos les va a costar entender estas mezclas cuando entren al cuarto oscuro.
Parisi ha optado por tener una presencia casi testimonial en estos comicios. Con tibieza apoya una lista colectora del justicialismo, cuyo sello es precisamente el Partido para la Victoria, que presenta sólo candidatos a concejales y propone a López Puelles para la intendencia. La lista está liderada por un funcionario del área cultural del municipio, José Naranjo.
Este no era el plan original en el PJ. Alguna vez en el peronismo se pensó en una colectora municipal para López Puelles más potente, que tuviera al frente como candidata a concejal a Marisa Garnica, la esposa del intendente y mujer fuerte de su gestión. Pero esto no se dio al final.
“La campaña iba a ser muy dura si hacíamos eso, con poco código y sin respeto”, explica un Parisi en retirada, que por momentos habla de administrar alguna empresa en la actividad privada cuando deje el cargo de intendente.
Lo cierto es que ni siquiera el justicialista López Puelles se hace carne con los socios de la colectora de Parisi que lo postulan a intendente. “El ejecutivo municipal ha tomado la postura de adherir al proyecto nacional porque se siente más identificado con sus políticas. Pero Omar (Parisi) llega del Partido Demócrata, el mismo de De Marchi. Nosotros tenemos que tener identidad propia”, explica el justicialista.
La oposición oficialista. De Marchi también tiene sus desafíos. Es oficialista y opositor a la vez, y esa dualidad genera problemas. La guerra con Parisi seguramente le impide contar con cierta porción de la tropa, aunque el diputado nacional se niegue a reconocerlo. Cristina es el otro gran inconveniente.
Sin descollar en el contexto provincial, la presidenta también ganó con comodidad las elecciones primarias en Luján (obtuvo 41,6%). Para De Marchi, los números de las encuestas son menos favorables cuando el rival doméstico del PJ aparece unido a Cristina. Por eso el demócrata es, detrás de Roberto Iglesias, el mayor militante del corte de boletas en Mendoza. Aunque corra el lugar de la tijera desde el espacio de la gobernación al rubro del intendente.
“Luján tiene mucha tradición de corte. Estamos muy departamentalizados. Hay mucha gente que va a votar a Cristina y a nosotros”, confía De Marchi, desentendiéndose incluso del candidato del PD a nivel nacional, Alberto Rodríguez Saá.
Imposible vincular al dueño de estas palabras con aquel ácido orador opositor que, desde una banca de la Cámara de Diputados de la Nación, hasta hace pocos meses criticaba en cada intervención sin piedad a Cristina y al kirchnerismo.
Mescolanzas sin fin. La ensalada política de Luján podría haber tenido más condimentos aún. Es que, pensando en las ingenierías para gambetear el arrastre de Cristina, De Marchi estuvo dialogando algún tiempo con los radicales para fundar su propia colectora en el departamento y conseguir más votos antikirchneristas.
El interlocutor radical de De Marchi era Alfredo Cornejo, con quien el demócrata pensaba cerrar un acuerdo cruzado: los radicales apoyarían a De Marchi en Luján con una lista sólo de concejales y los demócratas acompañarían la candidatura a intendente de Cornejo en Godoy Cruz con una boleta ídem de ediles.
Los tanteos a este nivel han sido reconocidos por los protagonistas, pero el demarchismo afirma que hubo demasiados “obstáculos” para llegar a buen puerto. Así es que, tanto gansos como radicales, tendrán finalmente candidatos propios en ambos departamentos. El concejal Claudio Rosello (quien atravesó un proceso judicial por manejo de contratos truchos en 2006 del que, finalmente, salió absuelto) representará al radicalismo en Luján y el médico y ex legislador Oscar Sagás competirá por el PD contra Cornejo, en Godoy Cruz.
No obstante, si el arreglo Cornejo-De Marchi finalmente se daba, en Godoy Cruz tal vez se habría producido un encuentro inédito: socialistas (quienes sí definieron su apoyo al intendente radical) y demócratas dentro de una misma alianza, a pesar de que ambos partidos están casi en los extremos del espectro ideológico.
Es que estos tipos de acuerdos han estado motorizados más por el temor que por la afinidad política. El huracán Cristina sigue amenazando con descabezar opositores en cada punto del país. Acorralados, es el momento de las maniobras defensivas e impera un pragmatismo inédito.
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Al margen de este clima general, Mendoza será el 23 de octubre un escenario particular, donde nadie puede dar por ganada la batalla de antemano y en el que todo el mundo pronostica una pelea reñida entre los distintos candidatos. En ese marco, no tiene por qué ser la excepción Luján, donde entre todas las rarezas que hay aparece uno de los pocos candidatos kirchneristas moderados de la provincia.
“Ni subordinados ni de espaldas al proyecto nacional”, proclama López Puelles, colocándose a una extraña distancia del cristinismo, a pesar de que los sondeos indican que el efecto K mejora sus chances de pelear la intendencia.
Él sabrá por qué lo dice: al fin y al cabo Luján ha demostrado ser un laboratorio inigualable de experimentos políticos, donde todo es posible.



