En un contexto complicado, el Gobierno sale a militar el pliego de Adaro para la Corte
El radicalismo evaluó hace poco la posibilidad de discutir en el propio comité partidario la postulación de Mario Adaro como ministro de la Suprema Corte de Justicia. La solicitud de intendentes y dirigentes a los senadores del partido sugería la necesidad de que el partido opositor se pronunciara políticamente en contra del postulante del Gobierno provincial para el cargo en el alto tribunal.
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No prosperó hasta ahora la idea, ya que un planteo de este tipo está reñido con el sistema que establece la Constitución. La votación en el Senado con bolillas blancas y negras es secreta y, por lo tanto, la aprobación o no del pliego del candidato a la Corte tiene que ser un acto íntimo de cada senador, que no puede estar sometido a mandatos partidarios.
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No obstante, la idea que tuvieron algunos radicales refleja por sí sola la resistencia que genera en el principal partido opositor la candidatura de Adaro. Aunque aún no se hayan expresado todas las voces, la mayoría del bloque no digiere al candidato de Jaque.
El escenario se complica con las críticas del bloque del Partido Demócrata y esto agrega más suspenso en torno al futuro del candidato a la Corte, cuya suerte se definirá a principios de la semana que viene.
En el Poder Ejecutivo hay confianza en la unanimidad del bloque oficialista a la hora de apoyar al ex ministro de Gobierno, pero reconocen que deberán trabajar duro para conseguir por fuera los tres o cuatro votos necesarios para alcanzar la mitad más uno de la Cámara Alta.
El oficialismo podría buscar esos votos vitales entre los senadores no radicales del desgajado Frente Cívico, donde no se han oído todavía opiniones concluyentes sobre Adaro.
Opiniones. Lo cierto es que, al margen de los cálculos previos, el ex funcionario genera opiniones contrastantes en la Legislatura.
En el oficialismo hay quienes aplauden abiertamente “el arribo de un peronista” a la Corte. Mientras que entre los opositores existen algunos que valoran su militancia a favor de los derechos humanos.
Aunque, por otro lado, otra de las posturas es que hay que dar batalla en contra de la candidatura de Adaro porque es el reflejo del posicionamiento de la corporación sindical en terreno de la Justicia (Adaro tiene fuertes contactos con hombres importantes de la CGT).
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Además, los críticos ven en Adaro al candidato que el gobernador Celso Jaque optó por posicionar sin abrir un diálogo previo con las otras fuerzas políticas para conocer opiniones sobre el perfil que debía tener el sucesor de Aída Kemelmajer de Carlucci, la prestigiosa magistrada que se jubiló y dejó una vacante.
Aunque la cuenta en Twitter de Adaro agoniza desde que fue nominado para conducir los destinos de la Justicia, los críticos desconfían de su abrupto cambio de personalidad. “Parece que pasó por las aguas del Jordán”, es la ácida ironía sobre el postulante de uno de sus principales detractores, el senador radical Armando Camerucci (en la foto, con Adaro).
Misión Adaro. En este escenario complejo, que el candidato a la Corte sobreviva al filtro en ocasiones arbitrario e injusto de las bolillas del Senado será la misión número uno del oficialismo en los próximos diez días. Así lo indicó su sucesor en el Ministerio de Gobierno, Félix González (foto).
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Las atenciones del Poder Ejecutivo con el ex ministro intentarán dejar probado que Jaque no mandó el pliego de Adaro a la Legislatura para sacarse de encima a un dirigente que complicaba el armado electoral del peronismo mendocino.
Ciertamente, en su “vida pasada” como político, el ex ministro había tomado distancia del gobernador y del propio peronismo orgánico, aunque a su vez había conseguido hacerse ver en Buenos Aires como un firme militante del kirchnerismo e intentaba armar una estructura propia con dirigentes ajenos al PJ. O sea, era un problema para Jaque y para la cúpula del partido.
Por su perfil rebelde e independiente, la figura de Adaro supo ser comparada con la del secretario de Ambiente, Guillermo Carmona. Y no puede ignorarse que, en un punto, la suerte de ambos dirigentes ha sido la misma: ninguno de los dos logró meterse en la lista de candidatos del PJ.
Esa es justamente la lectura que el Gobierno va a combatir en estos días: “Hubo algunos que pensaron que la candidatura de Adaro a la Corte era una operación para sacarlo del medio, pero la orden del Celso ha sido que trabajemos para que logre el consenso necesario”, expresó este domingo el ministro González.
El discurso del gobernador. En medio del debate acerca de Adaro, el gobernador finalizará la semana con su último discurso ante la Asamblea Legislativa. Ocurrirá el domingo 1 de mayo, fecha en la que Jaque abrirá por última vez el periodo de sesiones ordinarias de la Legislatura.
Jaque dará los últimos retoques a su libreto cerca del fin de semana, dado que desde hoy hasta el jueves participará de un congreso vitivinícola en San Pablo, Brasil. Por ser su última exposición, el discurso del mandatario será un balance no sólo del último año, sino de toda la gestión.
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Los tranquilos preparativos del último discurso de Jaque son quizás la prueba del momento del gobierno. En el Poder Ejecutivo se vive un clima de relajado y optimista, algo que hace poco era impensado para una gestión que ha tenido fuertes altibajos.
Pero ahora el panorama es alentador. El radicalismo sigue desbandado, pero en cambio el PJ en buena medida ha superado los trances del armado de las listas de candidatos oficialistas y su sendero político hasta octubre es claro.
Para el justicialismo mendocino no hay dudas de la estrategia a seguir: fundirse con el proyecto nacional del kirchnerismo y dejar que Cristina lo arrastre a una victoria.
En consecuencia, ninguna preocupación de la coyuntura amarga definitivamente a los peronistas mendocinos en estos días, porque hay esperanza en el futuro. Y ese hecho por sí solo es un fundamento para templar los espíritus.
En este sentido, el anuncio del desembarco de Alejandro Cazabán, quien hasta hace unos días el rival a vencer en la interna peronista, como jefe de campaña de Paco Pérez, representó un sorpresivo gesto de cordialidad.
“Hoy el peronismo tiene potencialidad. La perspectiva de triunfo a nivel provincial y nacional lo ordena”, razonó un funcionario, quien como buena parte del PJ, ha encontrado argumentos para guardar la calma frente a los desafíos que están por venir.





