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Colectoras, una artimaña riesgosa

Beatriz Sarlo, para La Nación, hace historia respecto de esta metodología eleccionaria. Involucra en el raconto a Duhalde, Scioli, los Kirchner, Sabbatella y el mendocino Cobos. Para ella, todo es posible y nada está escrito al respecto. Un interesante análisis, en un año netamente electoral.
Eduardo Duhalde puso a Daniel Scioli en la fórmula presidencial que Kirchner encabezaba en 2003. Kirchner necesitaba de Duhalde y lo aceptó. Luego, muy rápidamente, lo hizo pasar por algunas humillaciones cuando Scioli empezó a mostrar una independencia de criterio que juzgó excesiva. En 2005, Cristina Kirchner, entonces senadora, habló durante 40 minutos para acusar a Scioli de "operaciones de prensa" realizadas en su contra desde la presidencia del Senado. Scioli, impertérrito, como es usual, escuchó el reto de la senadora. Dos años después, los Kirchner, que debían ganar la provincia de Buenos Aires, llevaron de candidato a Scioli, que en las elecciones de 2007 sacó más votos que Cristina Kirchner en la provincia. Los Kirchner debieron tragar ese sapo. En esas elecciones, Cristina Kirchner compartió la fórmula presidencial con Julio Cobos, que justificó así su decisión: "Ha llegado el momento de construir una bisagra, de crear un liderazgo políticamente distinto, de pensar en un país en serio que se proyecte a largo plazo".

En 2009, Kirchner obligó a Scioli, gobernador de la provincia, a presentar su "candidatura testimonial" a diputado para arrastrar votos. El invento de las testimoniales expresó el desprecio que Kirchner sentía por los medios que usaba. Scioli, aleccionado e incólume, obedeció. No alcanzó para la victoria que buscaba el ex presidente, pero fue un refuerzo. Después Kirchner le tiró la presidencia del PJ por la cabeza y las primeras declaraciones de Scioli fueron un pedido a los gobernadores: "Primero la patria, después el partido y después los hombres. Hoy tenemos que ser profundamente oficialistas y poner el hombro". La patria no estaba en juego y el partido crujía por todas partes.

Ahora, los estrategos del Gobierno le han armado a Scioli una lista colectora, llamada decorosamente "alianza", encabezada por Martín Sabbatella, ex intendente de Morón, representante de la "nueva política" hasta su ingreso en el dispositivo del Gobierno. No hay que darle lecciones a Sabbatella, que es tan vivo como ambicioso, pero la historia de Scioli está allí por si quiere repasarla. El kirchnerismo no paga bien excepto a los del mismo palo, con certificado. Todo puede sucederle, incluso que se decida que la "alianza" no le conviene al Gobierno. Página 12, que algo sabe de esta movida, informa que la "alianza" debe ser aprobada por el PJ. Si no se la aprueba, Sabbatella quedaría como un triste solicitante descolocado.


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