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Legislatura: empezó el año electoral, pero la oposición sigue en crisis

El veneno de la dispersión mata cualquier gesto político planeado contra el Poder Ejecutivo. Esto quedó demostrado ayer en el tratamiento de dos leyes clave que UCR y PD no consiguieron imponer, sólo por problemas internos. Fayad confirmó su poder de daño en el radicalismo y los demócratas no lograron deshacerse del estigma de que son "socios" del gobierno.
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La identidad de la oposición mendocina está en crisis. La sesión de ayer en la Legislatura ha terminado de confirmarlo. El veneno de la dispersión mata cualquier gesto político planeado. Los intereses personales y la interna son más importantes que nada.

Radicales y demócratas habían coincidido en el Senado en dos leyes fundamentales: Impositiva y Presupuesto. Pero en Diputados, ayer, se produjeron sugestivas “fugas” de legisladores que volvieron a dar vuelta la balanza a favor del Gobierno.

En el conteo final, por un par de votos de diferencia, el Poder Ejecutivo hizo primar su modelo de presupuesto y de ley Impositiva. La ayuda se la dieron cuatro legisladores opositores.

Liliana Vietti (UCR) y Néstor Piedrafita (ARI) demostraron que el intendente capitalino Víctor Fayad no está definitivamente “aislado”, como apostaba el grueso del radicalismo días atrás. Sobre ambos diputados tiene mucha influencia el cacique capitalino, quien está decidido a beneficiar al gobierno de Jaque en perjuicio de los líderes de su propio partido.

Piedrafita blanqueó la crisis de indentidad al sostener en la sesión de ayer que “el Frente Cívico está desarticulado” y que nadie lo consultó sobre cuál sería su voto en las leyes clave para el Gobierno. En efecto, el ARI, en el que milita Piedrafita, en los papeles forma parte de la coalición que ganó rotundamente las elecciones en 2009. Pero ahora estos socios del radicalismo se encuentran a la deriva y pueden hacer lo que quieran.

Las fugas del Partido Demócrata también llaman mucho la atención. El PD viene ofreciendo graves síntomas de incoherencia política desde hace tiempo. En el Senado, hace unos días, sus legisladores trataron de mostrar un cambio: apoyaron una reducción del déficit en el presupuesto y la eliminación del aumento de Ingresos Brutos en la ley tributaria.

Estas propuestas legislativas parecían buenas banderas para un partido que en los últimos años jamás pudo sacarse de encima el estigma de favorecer al gobierno de Jaque, desde que le ofrendaron su primer ministro de Seguridad hasta los numerosos casos en que dieron aval a las leyes más importantes para el oficialismo. Pero no: dos diputados, Roberto Pradines y Aldo Vinci, se dieron vuelta ayer a favor del Poder Ejecutivo, para permitir la sanción del presupuesto deficitario que habían criticado en el Senado.

No hay emblemas ni causas que unifiquen a los partidos opositores. Cualquier situación se transforma en excusa perfecta para la traición interna. Ya ha comenzado el año electoral y todos parecen estar empeñados en confirmar que no son una opción válida al partido que hoy ocupa el gobierno.