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Saqueos: el día en que Mendoza encendió el alerta nacional que anticipó el estallido

En diciembre del 2001 Mendoza era noticia nacional y generó preocupación en Casa Rosada: en medio de la crisis, comenzaron los saqueos de los supermercados. El gobierno desconfiaba de grupos que agitaban y los propios comercios debieron repartir alimentos para calmar la situación.
El Átomo fue el primer objetivo de los saqueadores.
El Átomo fue el primer objetivo de los saqueadores.

El foco político estaba puesto en lo que ocurría en Buenos Aires. El Partido Justicialista había impuesto a Ramón Puerta como presidente provisional del Senado y, por lo tanto, virtual vicepresidente de la Nación. El campo estaba preparado para, en caso de que se cumplieran los pronósticos de la caída, el manejo del país volviera a las manos del partido que mejor se lleva con el poder.

En las calles había bronca. En cada esquina. Los bancos escupían dinero en cuentagotas porque el corralito financiero estaba en su pleno esplendor y, a pocos días de las fiestas, las colas en cada sucursal recorrían varias cuadras.

Pero mientras esos movimientos ocurrían, en Mendoza se encendía el alerta: el 13 de diciembre comenzaron los intentos de saqueo a varios supermercados de la provincia. El fantasma de lo ocurrido en 1989 volvía a aparecer y, efectivamente, se aceleraba el final.

Había informes reservados que manejaban en el Ministerio de Seguridad de la provincia que hablaban de la posibilidad de desborde y algunos grupos que buscaban aprovechar la situación. La edición del diario Los Andes del 15 de diciembre del 2001 llegó al despacho del presidente Fernando De La Rúa. “Saqueos en los súper aumentan la tensión”, decía el título como un presagio de lo que vendría.

Entre el 13 y el 14 de diciembre hubo 5 saqueos y varios intentos en los supermercados Átomo, Vea y Libertad. El primero ocurrió en la sucursal del supermercado Átomo de calle Avellaneda, en el Barrio Lihué. Ese hecho coincidió con el paro general que se realizó el 13 de diciembre.

Como una onda expansiva, lo ocurrido en Mendoza se repitió en todo el país. “Creo que existe una realidad socioeconómica muy compleja que es caldo de cultivo de todo esto. Pero si aquí hubo conductas violentas es porque han sido reactivadas”, decía el gobernador Roberto Iglesias al analizar la situación de ese momento. Rosario fue la otra ciudad en la que el problema explotó. De esa situación quedaron algunas imágenes imborrables.

A 10 años, el recuerdo de la familia Millán

Uno de los supermercados que más saqueos tuvo fueron las sucursales de Átomo. A 10 años de esos sucesos, la familia Millán recuerda con calma lo que pasó. “Fueron más graves los saqueos de la década del 80”, asegura José Millán.

Antes de relatar su visión, el empresario aclara una cosa. “Átomo tuvo más problemas porque nosotros estamos donde está la gente, donde nos necesitan, donde los otros supermercados no quieren meterse. Por eso vinieron primero a Átomo”, asegura Millán. Según el relato del empresario, en diciembre del 2001 los saqueos los sorprendieron, aunque la propia policía los advirtió. “Hubo un apoyo importante de la policía. Yo me acuerdo que en Átomo central la policía se enteró antes que nosotros. En el Barrio San Martín entraron y se llevaron medio negocio. Se preparaban a tres cuadras del negocio y se iban acercando. Entraban y se llevaban lo que podían. Te da una sensación de impotencia muy grande y mucho no podés hacer. Casi seguro eran clientes del supermercado. Algunos agitadores hay que se aprovechan de la situación”, relata Millán.

Los supermercadistas de Mendoza se unieron y negociaron una estrategia con el Gobierno. Para intentar frenar los saqueos, los empresarios acordaron entregar bolsones con elementos de primera necesidad. La tensión siguió, sobre todo en algunas zonas de Las Heras, Guaymallén y el barrio San Martín de Capital. “Los problemas más grandes los tuvimos en la sucursal de Independencia, en el barrio San Martín y en el Don Bosco”, recuerda el propietario de Átomo.
El caos seguiría en escalada y pronto vendría el otro hito en la historia de la caída: los cacerolazos.