El jefe de La Cámpora dejó su marca en la campaña del PJ local
El paso por Mendoza del secretario general de La Cámpora, Andrés El Cuervo Larroque, dejó su marca en la campaña del justicialismo mendocino a dos semanas de las elecciones generales.
Eso no es todo. El acto del jueves confirmó que La Cámpora mantiene una relación distante con la estructura del peronismo mendocino, ya que hubo ausencias.
La única causa política de los militantes de Máximo K es la defensa de Cristina, son sus "soldados" y subalternos. Cuando vino a Mendoza, algunos candidatos locales de La Cámpora gritaron muy cerca suyo que dan "la vida por ella", aunque la presidenta dio en esa ocasión muestras de que no identifica muy bien a toda la tropa. Ellos de todos modos no reconocen otro mando y esto genera rispideces apenas veladas con la gente del PJ.
El justicialismo maneja por ahora con diplomacia la complicada relación que le han obligado a mantener con esos muchachos impetuosos, quienes tienen pista para tallar en el corazón del poder K y del peronismo todo. Y el jueves, la respuesta a estos gestos fue medianamente acorde. Paco Pérez ocupó la mesa principal del acto y al candidato a gobernador del PJ incluso se le permitió realizar uno de los cuatro discursos de la noche. Aunque, dicen varias fuentes, nadie de La Cámpora había previsto que el candidato a gobernador del PJ, en plena campaña por la gobernación, dijera unas palabras.
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Los otros tres momentos frente al micrófono estuvieron reservados para Larroque (quien cerró la noche), Fernández Sagasti y Carlos López, un veterano dirigente K vinculado al secretario presidencial Oscar Parrilli.
Evidentemente el jefe de La Cámpora no vino a Mendoza para hacer campaña por Paco Pérez, sino para mostrarse y medir el nivel de adhesión de la dirigencia del justicialismo local. En su discurso cerró la reunión del jueves con elogios a Néstor Kirchner, después de compararlo con el propio general San Martín. Además, el mendocino más nombrado no fue Pérez sino Julio Cobos, a quién Larroque volvió a criticar por su voto a favor del campo de 2008.
Pero lo que Larroque y compañía no le concedieron a Pérez, se lo otorgaron varios comensales de El Fundo, donde la reunión se extendió hasta la madrugada del viernes. De repente, se escuchó entre las mesas el grito “Paco gobernador”, seguido de aplausos. Fue su momento de gloria en un acto donde apenas había sido un invitado más.
Faltazos y ninguneos a la prensa. En medio de una campaña donde hasta los más mínimos actos tienen profusa difusión, nadie en el equipo de prensa de la fórmula del PJ promocionó la cena de Godoy Cruz. Es que las condiciones las pusieron la juventud mimada de la presidenta de la Nación, que a los medios no les dan ni agua.
Lo del jueves fue una prueba. Quedó demostrado allí que el ninguneo y la arrogancia de La Cámpora no distinguen cargos ni categorías: la indiferencia y el maltrato le caben tanto al CEO de Clarín como a un simple cronista de cualquier diario.
En lo estrictamente político, las ausencias de varios dirigentes peronistas más que importantes confirmaron también que esta organización despierta amores y odios apenas contenidos en el seno del PJ mendocino. No estuvo el gobernador Celso Jaque. Tampoco participaron los caudillos Rubén Miranda y Adolfo Bermejo, quienes prefirieron mandar a segundas o terceras líneas.
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Menos aún paseó su figura el candidato a vicegobernador, Carlos Ciurca.
Las ausencias pueden haber sido una señal de que varios peronistas mendocinos no están dispuestos a arrodillarse ante un fenómeno político desconcertante, que se montó sorpresivamente al impacto del huracán K en la juventud.
Los rencores silenciosos que guarda buena parte del peronismo orgánico tienen su historia en el actual proceso electoral. Llegado el momento de cerrar las listas del peronismo, La Casa Rosada exigió que un grupo de jóvenes desconocidos y prácticamente sin méritos en política ocupara lugares preferenciales en las listas del PJ mendocino, desplazando de allí a otros dirigentes, que hasta entonces eran número puesto porque hicieron los deberes, pero terminaron como mártires.
El propio Eduardo Bauzá, una de las voces importantes de la campaña de Pérez, se quedó en ese momento sin banca en la Legislatura por culpa de La Cámpora.
Pero el caso emblemático del cierre de listas peronista fue la inclusión de Fernández Sagasti, una abogada menor de 30 años que de ser una simple asesora en el Ministerio de Gobierno pasó a acceder a un puesto entrable de la lista de candidatos a diputados nacionales del PJ y dejó sin nada a la propia Patricia Fadel, veterana legisladora del sector azul apadrinada por el Chueco Mazzón que pretendía volver a candidatearse en esa categoría.
Esto ya quedó atrás pero el próximo round se viene, posiblemente, después del 11 de diciembre. ¿Si Pérez gana la elección deberá tener en cuenta a La Cámpora para el reparto de cargos? ¿O, en cambio, Paco y Ciurca frenarán algunas exigencias de la Casa Rosada, una vez que la sumisión deje de ser una condición inevitable para obtener la victoria?
Carmona, cada vez más soldado. Pocos comensales quedaron tan contentos como Guillermo Carmona con el acto de El Fundo. El candidato a diputado nacional no estuvo sólo en la cena, sino en las otras actividades silenciosas que realizó La Cámpora en Mendoza.
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“Vamos a ser compañeros de banca con Larroque”, afirmó, orgulloso, al señalar que tanto él como el secretario general de la organización kirchnerista buscarán en las elecciones del 23 de octubre los votos para entrar al Congreso.
No obstante, algunos testigos dicen haber visto que a Carmona no le cayeron tan bien los aplausos compensatorios que recibió en El Fundo Paco Pérez. El pasado reciente dejó huellas en la relación, ya que fueron rivales en la gestión y después en la propia competencia por la candidatura a gobernador del peronismo. Ahora, tal vez, la vidriera K es un nuevo motivo de disputa.
Desde aquellas peleas, el horizonte de Carmona parece estar lejos del peronismo de Mendoza. Distanciado por su postulación a diputado nacional de antiguos compañeros de ruta con quienes conformó un polo disidente en el oficialismo mendocino, como los diputados Guillermo Pereyra y Pampa Alvaro (hombre de confianza de los Kirchner que raramente se quedó sin nada), y sin estructura ni respaldos suficientes para pelear poder en el PJ local, Carmona busca hacer del kirchnerismo puro su destino.
La Cámpora, aún con sus caprichos adolescentes, resulta una plataforma excelente para esos planes a futuro. Por eso el ex secretario de Ambiente de Jaque es el único candidato con una respuesta contundente al dilema de ser legislador nacional en los próximos años o dejar la banca para convertirse en funcionario de una gestión provincial de su partido, si es que se lo piden.
“Cristina me eligió para ser cabeza de lista para el Congreso y yo no pienso en otra cosa que ser diputado nacional”, responde Carmona a la pregunta, sin dudar un segundo del camino que ha elegido.




