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En el Gran Mendoza, 8 de cada 10 personas temen ser víctimas de un delito

Ayer se presentó la segunda encuesta de victimización, luego de tres años. Aseguran que hubo una notable mejora en la situación. Un tercio de la población dijo haber sufrido algún delito, pero hubo una baja del 26%. Toman en cuenta 12 tipos de delitos. El 60% de los delitos no se denuncia. La corrupción aumenta.
La acción policial parece un paliativo ante la inseguridad. Foto: MDZ
La acción policial parece un paliativo ante la inseguridad. Foto: MDZ

La inseguridad sigue siendo parte de la vida cotidiana de los mendocinos, tanto, que un tercio de la población del Gran Mendoza asegura haber sido víctima de algún delito y casi 8 de cada 10 habitantes de la zona dice temer por su seguridad, según la encuesta de victimización realizada por el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia.

El trabajo, dirigido por Alejandro Poquet, fue presentado ayer en la Universidad de Congreso. Pero, de a poco, la tensión parece ir cediendo. Hace tres años, cuando se realizó una encuesta idéntica, los números eran más alarmantes. En el 2008, basados en delitos cometidos en el 2007, el 41% de los encuestados dijo haber sido víctima de algún ilícito de los incluidos en la lista y casi el 90% decía temer ser víctima. La merma en esas estadísticas se da en casi todos los tipo de delitos, particularmente en los robos violentos. Pero hay uno que creció y que, además, tiene un casi nulo registro de denuncia: la corrupción. La mejora, estiman, es multicausal y tiene que ver con el cambio en el contexto social y económico del país.

La encuesta se realizó en Capital, Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras. Incluyó 1.131 casos y, según los autores, los resultados son representativos de lo que ocurre en el Gran Mendoza. Para ello se tomaron 12 tipologías de delitos urbanos. El 29,2% de los encuestados dijo haber sido víctima de algunos de esos delitos el año pasado. Pero el dato llamativo es que el 60% dijo que no hizo la denuncia. Se trata de la llamada “cifra negra” de la inseguridad, es decir, los datos que nunca forman parte de las estadísticas oficiales porque, justamente, las víctimas no alertan sobre ello.

Al parecer, la tendencia a la baja en la cantidad de delitos comenzó en el 2002. Así se marca en las anteriores encuestas de victimización. En el 2005, en la encuesta realizada por la Nación, el 46,3% de los encuestados dijo haber padecido la inseguridad. En el 2008 (haciendo referencia al 2007, es decir, al final del gobierno de Cobos y al inicio de la era Jaque), esa cifra fue del 41,6%.

La “buena noticia” fue escuchada en vivo por el ministro de Seguridad, Carlos Aranda. Coincidencia o no, los datos fueron difundidos justo el mismo día en que la fórmula del oficialismo presentó su propuesta de seguridad. Así, mientras en un rincón de la ciudad Francisco Pérez decía cómo iba a abordar el tema, en otro se difundían los datos alentadores sobre la situación actual, al final de la gestión de Jaque.

Los robos de elementos dentro de los autos fueron los más frecuentes. El 7,5% de los encestados dijo haber sido víctima de ese tipo de hurtos (en la encuesta anterior había sido del 13,7%. Luego le siguieron los intentos de hurtos en los domicilios con el 6,5%, y en tercer lugar aparece la corrupción. El 5,8% dijo haber sido víctima de vandalismo y el 5,1% de algún hurto en su casa. Para Alejandro Poquet, el dato más alentador es que los robos violentos, generalmente con uso de arma, bajaron a la mitad en tres años. El 3,3% de los encuestados dijo haber sufrido ese delito, mientras que en la anterior encuesta había sido del 6,6%.

Mala nota a la policía y delitos silenciosos

La policía sigue siendo mal vista por la población, aunque la imagen de esa institución ha mejorado, siempre según la encuesta. Más de la mitad de los consultados dijeron no confiar en la policía. Otro dato llamativo es que el 10% de la población está armada y más del 50% cree que es útil tener un arma para defenderse.

A la hora de proponer, las respuestas llamaron la atención, pero con un dato alentador: la primera medida sugerida para mejorar la seguridad es tener más y mejor educación para todos. En segundo lugar estuvo la idea de “endurecer las penas” y luego que haya más trabajo. Recién en cuarto lugar fue mencionada la necesidad de que haya más policías. “Veo que hay una mejora, que los delitos han disminuido. Esto quiere decir que se trabaja el tema. Más allá de los eslóganes, de las frases huecas que se dicen en una campaña, hay una preocupación por el tema. Hay datos preocupantes, que son elevados, pero yo veo que hay esperaza”, dijo Poquet, quien hizo la salvedad de que el estudio debe ser complementado con las estadísticas de delitos denunciados en el Poder Judicial, entre otras cosas.

En la cifra negra del delito hay dos que tienen casi nulo registro de denuncias. Uno son los delitos por violencia sexual. Ninguno de los consultados dijo haber denunciado el hecho de haber sido víctima. El otro es la corrupción, que crece año tras año. Se trata de pedidos de coimas, cohecho y otras formas de ilícitos relacionados generalmente con alguna función pública. En más  del 90 por ciento de los casos no se realiza la denuncia.

Fuera de la encuesta quedaron los jóvenes menores de 15 años. Y también se restringió el tipo de delitos sobre los cuales se preguntaba.