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Siamo fuori: Cobos dejó la polémica del matrimonio gay

El vicepresidente remplaza desde ayer a Cristina por su viaje a China, lo cual le impide ejercer cualquier acción en el Senado. Su última intervención fue darle trámite a la impugnación presentada por el kirchnerismo contra la unión civil. Una reunión clave que se hará el martes, poco antes de la sesión, definirá este asunto.
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“Siamo fuori”, bromeó un colaborador de Julio Cobos. El vicepresidente formalmente dejó de intervenir este viernes en la discusión sobre el matrimonio homosexual, debido al viaje de la presidenta Cristina de Kirchner a China, periplo que lo obligará a hacerse cargo de la presidencia de la Nación durante 15 días y dejar la conducción del Senado Nacional.

De esta manera, el mendocino, presidente en funciones desde la tarde de ayer, no podrá mover un dedo en contra de la boda gay. Y mucho menos votar “no positivo”, si se da un empate: sabido es que Cobos está de acuerdo con el proyecto de unión civil entre personas del mismo sexo, la alternativa que produjeron en el Senado los legisladores anti-matrimonio homosexual.

La última gestión de Cobos sobre el tema del momento fue correr vista a la Secretaría Parlamentaria del Senado de la impugnación del kirchnerismo a los dictámenes producidos por la comisión de Legislación General sobre el matrimonio gay. El oficialismo se quejó en esta presentación de que la comisión haya emitido dos dictámenes de mayoría, en vez de uno.

Por la misma cantidad de votos, la comisión del Senado convirtió en dictámenes mayoritarios a uno que rechaza el matrimonio homosexual aprobado por la Cámara de Diputados y a otro que presenta como alternativa la unión civil. Esto provocó la reacción del presidente del bloque K del Senado, Miguel Pichetto, quien consignó que era una “irregularidad absoluta” la existencia de dos dictámenes  de mayoría y que, en caso de ser aprobado el primer dictamen, tampoco podría discutirse el segundo.

Frente a esta situación, el vicepresidente trasladó la impugnación al secretario parlamentario del Senado, Juan Estrada, quien a su vez deberá dar intervención a la Dirección de Comisiones.

La validez o no de los dictámenes en discusión es uno de los puntos importantes en la polémica del casamiento gay que quedarán pendientes de resolver hasta el comienzo de la próxima semana, aunque es un hecho que Cobos no podrá volver a tener parte en este trámite “ni política ni administrativamente”, según se consignó en su entorno, debido al remplazo de Cristina.

Una reunión decisiva

La validez o no de los dictámenes sobre la problemática homosexual no se resolverá antes del martes próximo, cuando se realice una reunión de labor parlamentaria en la que se definirá el tratamiento del proyecto en el recinto.

De antemano, incluso allegados a Cobos consideran “razonable” el planteo del kirchnerismo: no puede haber dos dictámenes de mayoría.

Los oficialistas sostienen que, tras el ingreso al Senado del proyecto de matrimonio gay sancionado por Diputados, hubo una “estampida” de iniciativas sobre unión civil para neutralizarlo. Y dicen que, según la Constitución Nacional, corresponde que, si la Cámara Alta desaprueba el casamiento, ni éste ni la unión civil pueden tener tratamiento en el presente ejercicio parlamentario, ya que tratan sobre el mismo tema.

Esta discusión se repetirá el martes en la comisión de Labor Parlamentaria y tendrá una "definición política", ya que la resolución de la Dirección de Comisiones del Senado no es vinculante. Se trata apenas de un consejo para que los jefes de bloque tomen en cuenta en el encuentro que harán para definir la agenda del Senado.

Es probable, entonces, que uno de los dos dictámenes no llegue al recinto. Si ocurre lo que se espera y se suprime del debate el proyecto de unión civil, se caerá una iniciativa a la que, en Mendoza, adhiere no sólo Cobos: también tiene el apoyo del justicialista Adolfo Bermejo (miembro de la comisión que estudió el tema) y de la cobista Laura Montero.

La unión civil busca preservar la figura del matrimonio heterosexual y su aspecto más polémico es que cierra la puerta a la posibilidad de adoptar chicos o tenerlos a través de métodos de fertilización. Lo que definitivamente empuja a los homosexuales que hoy tienen pareja e hijos a una situación de marginalidad.

En cambio, el oficialismo intentará que obtenga sanción definitiva la semana próxima el proyecto de matrimonio gay, que sólo obtuvo dictamen de minoría, a través de una estrategia: apuntan a forzar la ausencia de aquellos senadores propios que no están de acuerdo con la iniciativa.

De esta manera, será más fácil que la variopinta tropa que le dice sí al proyecto (por ejemplo, en Mendoza, el radical Ernesto Sanz está de acuerdo) consiga la mayoría.

La sangría ya comenzó. Cristina decidió llevarse a la gira de 15 días por China a las senadoras oficialistas Ana Rosa del Valle Itúrrez (Santiago del Estero, del radicalismo K) y Marina Riofrío (San Juan), quienes están en contra del matrimonio gay, pero estarán a miles de kilómetros de la posibilidad de votar en consecuencia. El día de la sesión, el kirchnerismo pretende darle un cierre parlamentaria a esta polémica nacional.

Con quien al parecer no podrán contar para esa estrategia es con el mendocino Bermejo, quien anticipó esta semana a MDZ que estará “sí o sí” en su banca el miércoles. “Yo tengo un compromiso la semana que viene que es estar en mi banca y votar lo que me comprometí con la comunidad”, afirmó el senador maipucino, en una actitud que a esta altura ya suena a declaración de guerra al kirchnerismo.