Matrimonio gay: ganadores, perdedores y "abstenciones" de la política local
Los políticos mendocinos más importantes libraron una batalla impensada esta semana. Porque no estaban en juego en el Congreso Nacional los "grandes temas" de la mayoría, como son hoy la promoción industrial o la coparticipación federal, sino una cuestión que atañe particularme a la minoritaria comunidad homosexual.
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Su concepción de la familia constituida por “papá y mamá” en base a su experiencia personal (enviudó años atrás con hijos pequeños y esto le hizo valorar la importancia de mantener los roles tradicionales), estuvo en su discurso ante los medios al comienzo y en la banca del Senado en la madrugada del jueves pasado.
Sostener que Mendoza va a premiar la actitud “antihomosexual” de Bermejo porque es mayoritariamente “conservadora”, sería hacer una lectura demasiado superficial de los hechos. Cuando el kirchnerismo tomó el matrimonio homosexual como bandera, el legislador maipucino no se movió de su lugar. Lo apretaron y hasta se insinuó que el senador justicialista se ausentaría de su banca para no contradecir el mandato de la Casa Rosada, pero esto no ocurrió: firmó en comisíón un dictamen alternativo y después votó en contra del matrimonio gay.
Bermejo, equivocado o no, quedó en la provincia como un luchador coherente y hoy puede vérselo como un político que no es dócil al kirchnerismo. Postura que ya demostró en la pelea de la promoción industrial y que puede tener su rédito en Mendoza: pega fuerte el enfrentamiento con el poder central, más allá del proyecto en cuestión.
Levantar sin pudor la bandera del antikirchnerismo puede serle útil a un dirigente cuyos intereses políticos están solamente en Mendoza. El cuestionado eslogan “Vamos a luchar por Mendoza”, en los últimos tiempos se cargó de contenido. Y eso puede servirle de mucho en 2011, si la mirada general se abstrae del triste final del proyecto de “unión civil” y la poco sólida argumentación del maipucino a la hora de defender una iniciativa tildada de discriminadora.
Don nadie. Julio Cobos compartió con Bermejo la misma postura y la misma mirada sobre el casamiento homosexual. Pero a diferencia del justicialista, paradójicamente, perdió.
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La senadora Laura Montero marcó posición por Cobos en una banca. Su proyecto fue la cuestionada opción de la unión civil, que no llegó a discutirse en la Cámara Alta por cuestiones de técnica legislativa. Montero ni siquiera hizo uso de la palabra en el debate, quizás para disimular un poco la derrota del cobismo.
Por otro lado, la Casa Rosada consiguió incluso aislar a Cobos en su despacho del Senado por el viaje de Cristina a China (¿futuro modus operandi del oficialismo para este tipo de situaciones?). En consecuencia, la noche del debate, el mendocino no ejercía como presidente ni como vice. D
os años después de su desempeño protagónico en la discusión de las retenciones, Cobos era "nadie" en otra discusión vital del Congreso.
Peor que nadie: fue un perdedor anónimo frente al kirchnerismo.
El senador radical que casi derrapa. El miércoles, a las 10 de la noche, algunos periodistas decían que los radicales a favor del matrimonio gay (el bloque estaba quebrado) iban a meter modificaciones en el proyecto oficial. La propuesta de cambios, se decía, podía inclinar la balanza en contra del casamiento homosexual, ya que la diferencia a favor del sí era muy pequeña y la nueva propuesta podía llevarse algunos votos. Entre ellos, los del jujeño Gerardo Morales y el mendocino Ernesto Sanz.
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Pero el bloque oficialista no aceptaba ningún tipo de modificación en el texto. Entonces, sostener esta postura podía colocar al final a Sanz y Morales en el bando de los enemigos del matrimonio gay. Incluso podía hacerlos responsables de tirar abajo el proyecto.
La tensión que generaron estas especulaciones nocturnas en los pasillos del Congreso obligó a Sanz a definirse por la vía más rápida. “Espero que aguanten y nos aguanten a los que queremos igualdad de derechos para todos. Se hará tarde, pero vale la pena!!!”, fue el mensaje que colgó el legislador en la red social Twitter a las 11,03 de la noche.
Este oportuno giro disipó los fantasmas y colocó a Sanz entre los ganadores de la contienda. El presidente de la UCR también es un dirigente nacional, con un horizonte más abierto en ese ámbito que en el provincial, donde ya hay muchos anotados para competir por la gobernación en 2011. Así pensó, tal vez, en la madrugada del jueves.
Desde entonces, Sanz busca por todos los medios que la aprobación del matrimonio gay no sea una victoria exclusiva del kirchnerismo. “La UCR siempre estuvo para defender y garantizar las libertades, eso es el radicalismo”, dijo otra vez en Twitter este viernes.
El Gobierno provincial I: perdedores por sobreactuar. El gobernador Celso Jaque bajó la línea, pero salvo un par de expresiones públicas, evitó enredarse demasiado en la polémica del matrimonio gay. Por eso fue menos perdedor que su ministro político, Mario Adaro, quien se sumó a la militancia de la Iglesia (moderada en Mendoza, si se la compara con las advertencias apocalípticas de Bergoglio y compañía) y hasta tildó de “esnobismo porteño” al proyecto.
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La derrota en el Congreso Nacional lo hundió desde entonces en el silencio. Igual que al vicegobernador Cristian Racconto, otro protagonista de las marchas contra el matrimonio homosexual. Él tampoco quiso hablar el día después.
El Gobierno provincial II: perdedores silenciosos. Están por último aquellos funcionarios y dirigentes oficialistas que eligieron “abstenerse” (como ese grupo de senadores que no votó nia favor ni en contra) en el debate del matrimonio homosexual, para no quemarse.
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La ausencia de opiniones favorables o en contra del matrimonio gay se notó también en el caso del presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, quien normalmente se expresa en los temas de discusión nacional. Por ejemplo, la ley de Medios, en la que sacó carnet de “no kirchnerista” y le provocó un sofocón a Jaque.
En el resto del equipo oficial el silencio no fue novedad. Para qué cambiar en esta encrucijada. Acompañaron, se deduce, a Jaque. Pero no se expusieron a nivel personal.
A la gran mayoría de los dirigentes del PJ mendocino (donde se puede incluir a todos los intendentes y el presidente partidario, Rubén Miranda), hacerse los desentendidos respecto del gran debate nacional, esta vez quizás los cuidó de males mayores.







