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Los defensores del "primer kirchnerismo" se fueron con Solanas

El sector, que supo movilizar y constituirse como un movimiento que defendió las primeras ideas impulsadas por Néstor Kirchner basadas en la "transversalidad" política, rompió lanzas y se dispone a construir su nuevo espacio más "progresista". Los decepcionados buscan acompañar las ideas del cineasta Fernando "Pino" Solanas por todo el país, con la mirada puesta en 2011.
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Decepcionados, aquellos que se hacían llamar como “los 100 por ciento K”, avanzaron varias letras en el alfabeto y ahora son parte sustancial del Plan S: Solanas y su “Proyecto Sur” conquistaron a los Libres del Sur.

Fueron los kirchneristas más orgánicos y movilizados y ocuparon algún lugar en la estructura de poder, fundamentalmente, bajo el ala de Alicia Kirchner, en Desarrollo Social.

Pero con el abandono de las ideas iniciales que marcaron el rumbo de Néstor Kirchner y su retorno al seno del Justicialismo, contra el que despotricó, nada menos que como su titular, este núcleo militante rompió lanzas y se lanzó a construir desde su pequeño espacio, un territorio progresista.

Apostaron a darle entidad y anclaje institucional a la “transversalidad”, pero se dieron cuenta –tarde, mal y nunca- que en la Argentina los que piensan más o menos parecido no se juntan, sino que complotan entre sí.

Esto último se le achaca como mal endémico a los sectores de centroizquierda y como un tumor de la izquierda, pero a la derecha no le va mejor: no atinan a construir un núcleo de sectores moderno y capaz de transformarse en alternativa.

Por lo tanto, ganan las viejas estructuras a las que les da lo mismo acostarse siendo de izquierda y amanecer siendo de derecha.

Los “Libres…” representan poco numéricamente, pero sí mucho en otro aspecto descuidado por los partidos políticos actuales: su concepto de “orga” los catapulta como un grupo clave para movilizar socialmente y mantener presencia en territorial en casi todo el país. Lo hacen con brazos dinámicos en los barrios populares, de los que se nutren, por medio de la agrupación Barrios de Pie y sus múltiples caras: Jóvenes de Pie, Mujeres de Pie…

Defienden “de los embates de la derecha” –tal como lo señala su ideólogo, Humberto Tumini- a gestiones disímiles, pero que consideran “potables” a sus propias ideas: “desde Lula a Daniel Ortega de Chávez al Frente Amplio en Uruguay, de Correa a Evo Morales”, sostienen.

Con eso cuenta ahora Fernando “Pino” Solanas, el presidenciable que, sólo con su buena performance en Buenos Aires y sus documentales sobre cuestiones sociales, políticas y económicas, no cautivará más que a los que ya tiene alrededor.

Y con ellos ya no cuenta el kirchnerismo, que cada vez evidencia que de “progresismo”, sólo le queda el discurso que supo construir y sostener, algunas medidas del pasado –inobjetables desde este punto de vista- y un montón de gente empleada, entre ellos muchos conversos que anidaron en las estructuras de la gestión K, a los que cada día le cuesta más justificar su permanencia allí, y por eso, cuando lo hacen, exageran.