La derrota rara de Julio Cobos
Alejado de los escenarios públicos "compró" la interna del bloque de senadores radicales. Perdió en el intento de desplazar a Morales pero lo dejó escorado. El rol de Sanz y Montero en la pelea: reclamos cruzados en un inicio de año caliente.

No habrá vacaciones políticas en la Argentina. El año electoral 2011 comenzó el mismo día en que murió Néstor Kirchner provocando un cimbronazo enorme en la oposición, con fisuras cada vez más profundas, y un fuerte viento de cola favorable a la presidenta Cristina Fernández. Si se votara hoy sería reelecta en primera vuelta, dicen incluso los encuestadores que no son oficialistas. Falta un año, paciencia, pide Ernesto Sanz, líder de un radicalismo fragmentado. ¿Se votará en un año? ¿O se votará antes por esas necesidades extrañas que a veces afecta a la política? De esto se discute hoy en el seno del poder.
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Y mientras tanto, los principales actores se enredan en peleas de cierta intensidad y poder de fuego. Entretienen a la platea, digamos. El vicepresidente Julio Cobos, prácticamente desaparecido de la escena pública desde la muerte del ex presidente Kirchner y profundizando las incógnitas sobre su futuro, acaba de comprarse una derrota innecesaria en el bloque de senadores nacionales del radicalismo. Ya sabemos, lideró una movida para desplazar a su presidente Gerardo Morales, que fue sostenido a rajatabla y con pulso firme por Ernesto Sanz hasta diciembre de 2011, aun torciendo la voluntad de dos senadores volátiles que sólo le extendieron el crédito a Morales hasta marzo.
“Julio se dejó llenar la cabeza… como perdieron la conducción del bloque de diputados (el alfonsinista Gil Laavedra reemplazará al cobista Oscar Aguad) se embanderaron contra Morales. La verdad, es increíble… se la pasaron amenazando por los diarios sabiendo que iban a la derrota… y después ni siquiera vinieron a ratificar las autoridades del bloque, porque perdían…” dicen quienes apoyaron al jujeño Morales. “El año parlamentario se perdió porque no hubo ningún tema importante en la agenda. Morales tiene un estilo absolutamente personalista de conducir y no se habló en el Senado del Indec, del Consejo de la Magistratura, de los superpoderes, o de los Decretos de Necesidad y Urgencia. Un partido que quiere ser gobierno debe tratar estos asuntos” dice uno de los legisladores que el martes por la tarde estuvo mascullando esta derrota en el despacho de Cobos, y analizando los próximos pasos ante un 2011 que –desde ahora mismo- hierve. Y van por más: “las autoridades del partido tienen que reflexionar. Si terminan el año con un fracaso parlamentario y el bloque dividido tanto en Senadores como en Diputados, algo hay que modificar”. Ese es un mensaje sin traducciones necesarias dirigido al senador Ernesto Sanz.
Aunque Cobos y sus seguidores (algunos cobistas y otros radicales de vieja data enfrentados a Morales) no lograron desplazar al jujeño, dejaron mellada su autoridad, tanto como la de Sanz, a quien le están pidiendo que intervenga desde el partido para “cambiar la metodología, reflexionar, y asegurar la agenda que ya había sido incluso acordada con diputados”. Los cobistas apuestan a desbancar a Morales cuando termine el verano, y discutir entonces los temas que les interesan. Allí ha trabajado especialmente la mendocina Laura Montero. En esta suerte de mini bloque quedaron Nito Artaza, Emilio Rached, Pablo Verani, Ramón Mestre, y Montero, claro… ¿cómo no iba a estar? Sin embargo estos votos no alcanzan. Para quitarle la presidencia a Morales y torcer la voluntad de Ernesto Sanz, hace falta que el bloque acepte el reingreso de tres senadores: los catamarqueños María Monllau y Oscar Castillo, y el correntino José María Roldán. Este trámite aún no se cumplió. El minibloque cobista necesita además de dos senadores que le extendieron el “crédito” a Morales hasta marzo. Ellos son el pampeano Juan Carlos Marino, que apuesta a ser candidato a gobernador de su provincia; y el chubutense Mario Cimadevilla, quien acaba de reemplazar a Sanz en el Consejo de la Magistratura. Ambos estaban dispuestos a votar contra Morales, pero sendas e intensas “charlas” con el presidente del partido los convencieron de mantenerse del lado oficialista del bloque.
Hay quienes sostienen que las peleas provinciales tienen mucho que ver con los enojos de los senadores con Morales, y de Cobos con Sanz. Repasemos: “Pablo Verani está enojado porque Ricardo Alfonsín le levantó la mano a un enemigo interno, Fernando Chironi, para que sea candidato a gobernador. Mestre está ofendido porque Alfonsín lanzó Morena en Córdoba. El santiagueño Rached está distanciado de Sanz porque el partido está intervenido en su provincia con otro rival, que es José Luis Zavalía. En Corrientes Roldán es de Arturo Colombi y está enfrentado con el gobernador Ricardo Colombi. Si empezamos a repasar… vamos a ver que todo tiene que ver con esto” dicen del lado “A” del bloque. ¿Falta autocrítica? Los enojos de Cobos con Sanz no necesitan interpretación. El senador sanrafaelino y presidente de la UCR milita del lado alfonsinista del radicalismo. ¿Hace falta más para promover alguna bronca interna? No demasiado, si de radicales se trata.
Acusaciones de fracaso, personalismo e ineficiencia, por un lado. Y de internismo, ánimo de complot, y de “comprar” internas innecesarias por el otro cruzan el principal bloque de la oposición sobre fin de año. “Quisimos hacer la ‘gran peronista’, matarnos en la reunión entre nosotros y salir con el bloque unificado pero no fue posible” dicen unos. “No vamos a prestarnos más a este juego. Tenemos agenda y vuelo propio, en marzo querremos cambios” dicen los otros. De fondo, las candidaturas presidenciales de Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, o aun la de Ernesto Sanz en un partido donde todo es posible, aparecen en el decorado.
Por lo pronto, el resultado marca que Morales y Sanz consiguieron una victoria. Pero deberán atender al control de daños porque el poder de fuego del minibloque es importante. ¿Se animarían los cobistas a votar en contra de la estrategia partidaria, con el apoyo del vicepresidente? Habrá que ver. En este momento, mediodía del 24 de noviembre, el “grupo de los ocho” senadores rebeldes se reúne para planear su futuro. Sin embargo, en algo coinciden todos. No habrá por ahora un bloque aparte, e incluso Laura Montero seguirá como secretaria de los senadores radicales, donde fue ratificada.
¿Y Cobos? Es cierto que recibió –aun con avisos y señales anticipadas que debió atender- un cachetazo sonoro en un ámbito en el que no debió intervenir de manera directa. Una derrota que no es gratis, pero que tiene algún rédito: les ha marcado la cancha a Sanz y Morales. ¿Alcanza para mantener aspiraciones presidenciales en un partido que lo regresó a su seno y lo condicionó? Con Cobos, nunca se sabe.
Acusaciones de fracaso, personalismo e ineficiencia, por un lado. Y de internismo, ánimo de complot, y de “comprar” internas innecesarias por el otro cruzan el principal bloque de la oposición sobre fin de año. “Quisimos hacer la ‘gran peronista’, matarnos en la reunión entre nosotros y salir con el bloque unificado pero no fue posible” dicen unos. “No vamos a prestarnos más a este juego. Tenemos agenda y vuelo propio, en marzo querremos cambios” dicen los otros. De fondo, las candidaturas presidenciales de Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, o aun la de Ernesto Sanz en un partido donde todo es posible, aparecen en el decorado.
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