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Esta vez fue Cristina la que renació por TV

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A Cristina le alcanzaron esta noche poco más de cinco minutos para sembrar por televisión esperanza en el pueblo argentino.

La frase más fuerte ha sido sin duda aquella en la que señaló que este no es su momento más difícil, sí el más doloroso. Su deseo de demostrar que sigue en pleno ejercicio del poder, que se notó en cada gesto de la despedida de Néstor Kirchner, se continúo en esas breves y contundentes palabras.

Pero en el resto del mensaje, su tono sencillo y directo, sin concesiones, pero también vaciado de agresividad o ataque, ha tenido un impacto necesario.

Mientras el peronismo sufre convulsiones necesarias por la sucesión del poder partidario, con este mensaje el país no peronista se oxigena: probablemente del dolor está naciendo una etapa nueva, menos conflictiva, menos aguerrida, más constructiva.

Quizás surja en los 13 meses que quedan hasta las próximas elecciones el gobierno que Cristina soñó en la campaña electoral y que no pudo ejecutar, por la razón que fuera. Ahora no hay opciones ni está a la sombra de nadie, aunque el tiempo que quede sea escaso.

Finalmente, no hay que subestimar el poder que tiene en Argentina la palabra intimista, el dolor y el sufrimiento no fingido, con más razón si esa sensación sale por TV en cadena. De respirar fuerte encima del micrófono, con angustia, nació un fenómeno político: el de Julio Cobos cuando votaba “no positivo” a las retenciones.

Dos años después, la persona con la voz quebrada ha sido su rival en la política y la televisión, el arma que cambió de manos. Una mujer sola en el poder que tiene por delante un desafío tremendo y un hueco en el pecho de similar o mayor magnitud es lo que vieron esta vez los argentinos.

Todo puede volver a cambiar en este país sorprendente y no hay por qué pensar que será para peor.